El economista y profesor universitario Leonardo Vera considera que el retorno de las estadísticas oficiales es positivo, pero advierte que los números reflejan un deterioro significativo del equilibrio macroeconómico. Según explicó, las cifras de inflación no resultan sorpresivas porque ya existían estimaciones similares elaboradas por instituciones privadas. Sin embargo, señaló que sí genera interrogantes la publicación de las tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).
El BCV informó que la economía venezolana habría crecido cerca de 7% en el último trimestre de 2025. No obstante, Vera aclaró que el ente emisor solo divulgó la tasa de variación y no el tamaño real de la economía. «Se dice que creció un 7% con respecto al mismo trimestre del año anterior, pero no sabemos de cuánto es el número final ni cuánto era el número anterior», explicó.
El economista destacó que la inflación mensual alcanzó 32,6% en enero y 14,6% en febrero, niveles muy elevados incluso en comparación con otros países de la región. «No hay país en la región, más allá quizás de Argentina, que tenga una inflación anual del 14% o 15%; nosotros la estamos teniendo mensual», señaló.
A su juicio, estas cifras indican que la economía venezolana atraviesa un proceso de aceleración inflacionaria que impacta directamente el poder adquisitivo de la población. «El salario real se está desplomando y la capacidad de compra se ve afectada cuando los precios suben y los ingresos no cambian al mismo ritmo», añadió.
Vera recordó que entre 2017 y 2020 Venezuela atravesó un episodio de hiperinflación que provocó un deterioro severo de la economía. Aunque considera que actualmente el país no está en ese escenario, advierte que existe el riesgo de regresar a él. «En este momento no estamos en hiperinflación, pero si no se presta cuidado podríamos estarlo», afirmó.
Salarios y confianza en la moneda
Vera sostiene que el congelamiento del salario mínimo no ha logrado contener la inflación y que el país necesita avanzar hacia una reforma monetaria que recupere la confianza en la moneda. «El principal problema es la desconfianza que hay en el bolívar como medio de pago, reserva de valor y unidad de cuenta», afirmó.
A su juicio, cualquier ajuste salarial debe formar parte de un programa macroeconómico más amplio que incluya reformas institucionales y disciplina fiscal. «No puedo aumentar salarios o el gasto público desmedidamente si previamente no he hecho reformas que permitan al venezolano recuperar la confianza en la moneda», explicó.
El economista considera que el deterioro salarial es especialmente grave en sectores como educación y salud. Señaló que actualmente un profesor universitario titular puede ganar menos de dos dólares mensuales. «Veo día a día el empobrecimiento de mis colegas», afirmó.
Para Vera, la economía venezolana requiere con urgencia un programa de estabilización que permita controlar la inflación y reconstruir el sistema de protección social. Explicó que ese programa idealmente debería contar con apoyo de organismos multilaterales, aunque reconoce que factores políticos dificultan esa posibilidad en el corto plazo. «Es una carrera contra el tiempo porque la inflación se está acelerando», advirtió.
El economista también consideró que un eventual aumento sostenido del precio del petróleo podría ofrecer cierto alivio a las finanzas públicas, aunque recordó que Venezuela no siempre ha aprovechado adecuadamente los ciclos de bonanza petrolera. «Tuvimos una enorme bonanza entre 2004 y 2008 y terminamos con un cementerio de obras públicas no terminadas y una catástrofe posterior», afirmó.
A su juicio, recuperar la confianza de la sociedad será clave para cualquier estrategia económica futura. «La pérdida de confianza viene del sentimiento de haber sido engañado. Las obras hablarán por ti», concluyó Vera.
Vera sobre el colapso del anclaje cambiario
El economista también cuestionó la estrategia económica aplicada por el Ejecutivo en los últimos años para contener la inflación, basada en mantener estable el tipo de cambio y restringir el crédito. Explicó que el llamado «anclaje cambiario» se sostuvo mediante dos medidas principales: el congelamiento del salario público y una política monetaria que limita el crédito bancario.
«El mercado de crédito en Venezuela es muy chiquito; toda la cartera de crédito de todos los bancos corresponde a la cartera de crédito de un banco de mediano tamaño en Colombia o Ecuador», señaló. Este esquema, añadió, permitió cierta estabilidad cambiaria entre 2023 y mediados de 2024, pero finalmente colapsó a finales del año pasado.
El economista atribuye ese colapso a la fragilidad del mercado cambiario venezolano y a la escasez de reservas internacionales. «El mercado cambiario venezolano es muy frágil porque trabaja sin reservas internacionales», indicó. También mencionó la reducción en la oferta de divisas provenientes de operaciones petroleras vinculadas a empresas extranjeras, lo que agravó las presiones sobre el tipo de cambio.
12-03-2026




