El 6 de diciembre del 2015: recuperación del espíritu republicano

Por: Ramón Rivas Aguilar…

He recibido, señor, vuestro libro contra el género humano; os lo agradezco
…Jamás se empleó tanto ingenio en querer hacernos bestias; ganas dan de marchar en cuatro patas cuando se lee vuestra obra
(Voltaire, 30 de agosto de 1755. Refutación a las ideas de Rousseau)

A:
Jurate Rosales, quién desde el principio develó
La naturaleza de un proyecto político de origen
Totalitario que se comenzó a incubar desde el momento en que la hoz y el martillo penetraron silenciosamente la geografía de los hermosos cafetos y de los inmensos taladros y mechurrios

El 6 de diciembre de 2015, los venezolanos hicieron del voto el camino para derrotar en las urnas un proyecto ideológico que a lo largo de 17 años intentó convertir al país en un Estado totalitario.

En efecto, en esos años pretendieron por los más diversos medios destruir los fundamentos de la república e instaurar una democracia comunal y una economía colectivista. Fracasaron. Siguen fracasando. No comprendieron ni han comprendido que el espíritu republicano está anclado en lo más hondo del quehacer vital del proceso histórico nacional.

Venezuela, tierra de gracia, ha vivido etapas históricas difíciles y complejas; sin embargo, el resplandor republicano se ha mantenido como una roca en el alma de los venezolanos. De allí, pues, que el triunfo histórico del 6 de diciembre de 2015, representa un paso firme hacia la recuperación de la república civilista. Se inicia una batalla jurídica y política en la que se impondrá el poder civil con consecuencias para el destino vital de la nación. En ese orden de ideas, las fuerzas de la historia acompañarán a los venezolanos hacia la instauración de una auténtica república liberal, civilista y democrática, como una gigantesca empresa política donde todos sin odios, sin fanatismo ni intolerancia participaran en su construcción.

Una oportunidad histórica que los venezolanos tienen en sus manos para hacer de la nación, una nación digna y responsable y así estar en sintonía con las inmensas transformaciones que se están gestando en la era global. El parlamento, la institución de mayor importancia política y jurídica de las democracias, derribó históricamente los edificios de las monarquías para dar paso a las instituciones libres que han perdurado en la civilización occidental. Hoy, la mayoría de las naciones del planeta tierra viven dentro del ámbito de las instituciones libres.

Con la instalación de la Asamblea Nacional, el 5 de enero de 2016, Venezuela inicia la recuperación de su espíritu republicano y pondrá fin al totalitarismo como una creencia histórica ajena al espíritu humano. Fue el intento más audaz de unos fanáticos y unos revolucionarios que se planearon desde poder destruir los cimiento de la república e instaurar un estado comunal. Vaya que lo intentaron.

El triunfo histórico del 6 de diciembre de 2015, contó con el apoyo y la solidaridad de naciones y pueblos y de figuras políticas y literarias del mundo occidental. No obstante, lo cierto es que sin el coraje y la dignidad de millones de venezolanos, hartos de un proyecto totalitario, hubiese sido imposible el triunfo del 6 de diciembre de 2015. Un pueblo con esa pasión civilista desafió la creencia totalitaria de unos gobernantes con la complacencia de naciones tanto de la civilización Occidental como la Oriental. Una fecha histórica que será recordada como una de las más importantes de nuestra historia política con proyecciones significativas en el mundo global. Aun no tenemos idea de las consecuencias históricas nacionales e internacionales del triunfo de las elecciones del 6 de diciembre del 2015. Es decir, el renacer del poder civil como el camino para potenciar la de convivencia pacífica y su influjo en el progreso material y cultural de la nación, por un lado. Y, por el otro, las naciones cómplices con ese proyecto totalitario, no tiene otro camino que aceptar las las reglas del espíritu democrático que se iniciará el 6 de diciembre del 2015.

En fin, la nación decidió su destino vital con la recuperación del republicanismo para ponerse a tono con las grandes transformaciones de un nuevo proceso civilizatorio que se está cimentando a lo largo y ancho de nuestro planeta. Hoy, se impone la democracia, la libertad, el libre mercado, el libre comercio, y un nuevo paradigma energético que provocará de forma estructural el fin de la era petrolera. Estamos presenciando la génesis y la expansión de una gigantesca civilización que privilegia el saber cómo el motor del progreso material y cultural de las naciones Es el principio del fin por el entusiasmo por los recursos naturales, una creencia histórica arraigada en lo más profundo de la especie humana.

Sin duda alguna, la sociedad del saber el factor fundamental para promover la vida material y cultural de las naciones. Así, pues, Venezuela, tierra de gracia, desea un proyecto de nación que recoja en su espíritu su fervor republicano en conexión vital con las transformaciones que se gestando en el planeta. Ello, debe ser el fruto de un debate intelectual a lo largo y ancho de la geografía venezolana. Es el momento histórico que le permitirá a los venezolanos la posibilidad de una apertura con disposición y ánimo para mirar sin desconfianza lo que está aconteciendo en la era global. De lo contrario, nos quedaremos en un pasado, olfateando los viejos cafetos persas con el ingrediente y penetrante olor del oro negro.