El Big Ben Deportivo: CU-ULA, a lo “Mano eʼ Piedra” Durán… ¡No más!

Por: Andrés E. Mora…

Al enterarnos que en la sesión del Consejo Universitario de la ULA realizada el lunes 26 de abril se decidió “enviar los archivos .txt”, según informó @bonuccimario, de inmediato se nos vino a la memoria aquel célebre combate – célebre no por espectacular, sino por su desconcertante e inesperado final – entre Roberto “Mano eʼ Piedra” Durán y Sugar Ray Leonard celebrado el 25-11-1980 en el Superdome de New Orleans ante una multitud que abarrotó sus instalaciones y unos cuantos millones más que seguimos las incidencias por tv. Tiempos de la pujante Venezuela en la que un Profesor Universitario con escalafón de Instructor tenía un sueldo que oscilaba alrededor de los 1.500 dólares, y el de un Titular se acercaba a los US$ 3.000.

Infortunadamente, esta pelea en absoluto cumplió con las enormes expectativas creadas alrededor de ella – sobre todo después de la memorable refriega que ambos sostuvieron en junio de ese mismo año – y, para colmo de males, su desenlace significó «un trago amargo» para el boxeo. Veamos, entonces, los paralelismos existentes entre ambos hechos ocurridos, exactamente, con 40 años, 5 meses y un día de diferencia, pero en los que el ¡No más! retumbó con fuerza inusitada.

Luego que aquel inolvidable 20 de junio el panameño le ganara por decisión unánime al estadounidense – triunfo con el cual no solo le arrebataría la corona del peso welter del Consejo Mundial de Boxeo, sino que además le quitaría el invicto – en la que es considerada como una de  las 10 mejores peleas en la historia de este deporte, el paisano de Rubén Blades y Mariano Rivera se dedicó «en cuerpo y alma», y por poco más de cuatro meses, a la «Dolce vita». Aquella victoria lo elevó a la categoría de «héroe nacional» en su tierra y lo convirtió en toda una celebridad a nivel mundial. Fiestas, tragos y excesos fue la cotidianidad que, por algo más de 120 días, sustituyó la exigente y sacrificada rutina del gimnasio.

Y llegó el día de la tan esperada revancha. Así resumió el combate Simón Piña, en una crónica que escribió el pasado 20-N para recordar los 40 años de la misma: “Ya en el ring, la suerte estaba echada. Leonard comenzó a desplazarse a pelear a distancia y luciendo una gran velocidad. Durán caminaba hacia él tratando de alcanzarlo y llevarlo a las cuerdas. Leonard velozmente se salía y buscaba el centro del ring. Con el pasar de los rounds Sugar comenzó a usar tácticas burlonas y de provocación que comenzaron a irritar al Campeón panameño. Velocidad y estrategia contra torpeza y mal humor; esto era lo que se estaba viendo en el ring. No hubo grandes puños ni calientes intercambios de golpes. Había un hombre muy rápido que se desplazaba y burlaba de su rival y había otro que apenas soportaba  su furiosa impotencia”. En el minuto final del octavo asalto llegaría el desenlace, “Mano e’ piedra” hizo un ademán con su mano derecha y dio la espalda para manifestar que no quería seguir. Ese fue el ¡No más!, la mácula que desde entonces, y por siempre, acompaña la gloriosa carrera del «canaleño».

Para las universidades nacionales, la decisión de la Sala Electoral del TSJ que les prohibió hacer sus elecciones de autoridades – “sentencia producto de un recurso de nulidad de varios rectores de universidades públicas y privadas, presentado en 2009 en contra de la Ley Orgánica de Educación, así como de una solicitud de 2011 de la UCV de suspensión de efectos del artículo 34.3 de esa Ley”, nos recuerda @AccesoaJusticia – provocó que los lapsos de ejercicio de las autoridades rectorales, decanales y de representantes profesorales ante los diferentes órganos de cogobierno universitario se encuentren vencidos desde hace más de ocho años en muchas de ellas. Con el tiempo esta situación generó, desde nuestro punto de vista, un efecto «embriagador» similar al padecido por Durán luego de vencer a Leonard. Solo que en el caso de las autoridades universitarias fue de poder que se «embriagaron» muchas de ellas.  

De tal manera que estando en esos menesteres, se «hicieron de la vista gorda» con el hecho de que las elecciones constituyen uno de los aspectos medulares del principio autonómico en el que se fundamenta las instituciones que encabezan y que convocarlas, de acuerdo a lo establecido en la Ley de Universidades vigente, es un acto de reafirmación del mismo. Sin embargo, decidieron no tomar acción alguna en ese sentido, permaneciendo en la zona de confort que le proveyó el autoritarismo del régimen, haciendo caso omiso del riesgo que significa para la Universidad el desgaste y cansancio que conlleva la eternización en el poder de quienes la dirigen. De ahí la inacción de las autoridades, o sus respuestas timoratas – “desprovistas de vigor  creativo”, como expresaran en un comunicado centenares de profesores de la UCV – ante las constantes agresiones de la «Peste», como aquello de “aceptar bajo protesta” los recurrentes presupuestos reconducidos de hace siete u ocho años. Simples «rounds de sombra» que les sirvió al régimen genocida de entrenamiento.

Hasta que en el 2015 el régimen decidió ponerse los guantes y subir al «ring» con intención de «noquear» a la noble institución venezolana de educación superior. El primer golpe fue un «gancho al hígado» – al disminuir abruptamente el presupuesto del sector, que pasó de US$ 1.300 millones en el año 2012 a 85 millones en el 2015 – combinando un «cruzado de izquierda» al rostro, producto de la depauperación del sueldo del personal, pasando el Profesor Titular de devengar alrededor de 900 dólares en el 2010 a unos 56 dólares cinco años después. Esas certeras «combinaciones» fueron lanzadas una y otra vez, hasta que un demoledor «upper» de izquierda al mentón la dejó «tambaleando» con el sorpresivo pase de la nómina universitaria al Sistema Patria.

El CU-ULA acusaría castigo semanas después y, a lo “Mano eʼ Piedra”, diría ¡No más! Veremos quien lo sigue.

aemora@gmail.com

01-05-2021