jueves, junio 13, 2024

El Big Ben Deportivo: Deporte y voto contra el terrorismo

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Por: Por Andrés E. Mora M…

“Amor aún se me eriza la piel cuando a mi memoria regresa la escena de esas casi 75.000 personas en el estadio Wembley cantando al unísono La Marsellesa – el archiconocido himno nacional francés – como preámbulo del encuentro Inglaterra–Francia del pasado martes 17 de noviembre, tan sólo cuatro días después de que el país galo sufriera el peor ataque terrorista de su historia”, le comenta a su marido – nuestro buen amigo Ingenuo Sinduda – una afanada Incredulina quien, con la destreza que le caracteriza, pica la cebolla que utilizará como condimento principal de las refritas. Las añoradas caraotas negras que en un pasado reciente – por lo económico que eran – no había hogar en Venezuela que no se beneficiara de su alto valor nutritivo pero que en la actualidad se han convertido, por su rareza o escasa disponibilidad, en una especie de caviar vernáculo – ʻhecho en socialismoʼ – inaccesible para la mayoría de la población.

“Mi vida, el mítico estadio londinense transpiró humanidad a través de la fraternidad y la solidaridad, dos de las muchas y grandes virtudes que posee el deporte”, le comenta a Incredulina un conmovido Ingenuo. “Esa enorme marea humana – desafiando al miedo y solidarizándose con sus vecinos – sirvió para rendir tributo a las víctimas de la barbarie desatada el viernes 13/11 en París y para expresar su contundente rechazo y condena al flagelo del terrorismo”, añade Ingenuo aún sacudido por el grado de deshumanización alcanzado en ese acto criminal.

“Razón tiene el buen amigo ʻPanchoʼ– como en confianza algunos llamamos al Papa Francisco – cuando, en una de sus acertadas alocuciones, dijo lo siguiente: ʻCiertamente, el fútbol suscita muchos valores y actitudes que han demostrado ser importantes no sólo en el campo, sino también en todos los aspectos de la vida, más específicamente en la construcción de la paz. El deporte es una escuela de paz, nos enseña a construir la pazʼ. Estas palabras tan atinadas del Sumo Pontífice nos trae inmediatamente a la memoria a Nelson Mandela – el recordado gran líder mundial y, para muchos (entre los que me cuento), el político más importante del siglo XX – quien como presidente de Sudáfrica fue capaz de reconciliar a su país de la mano del Rugby”, continúa con su disertación Sinduda al tiempo que prepara las suculentas ʻgorditasʼ, las arepas estilo caraqueño que acompañaran a las inigualables refritas de su mujer en el desayuno de hoy sábado 21 de noviembre, la primera comida de este fin de semana que – como es tradición desde hace ya muchos años – compartirán con Incrédulo, su hijo, quien aún no llega por estar buscando – en algún sitio que le ʻdatearonʼ – un par de cauchos para su vehículo que, por meses, ha permanecido estacionado ante la inexistencia de ellos en el mercado.

“Esa extraordinaria capacidad que tiene el deporte nos la comentó Pablo cuando nos visitó en agosto ¿Te acuerdas?”, apunta Incredulina refiriéndose a Pablo Pinzón Montoya – mejor conocido como ʻel ppmʼ – el cucuteño que conoció Ingenuo en la universidad inglesa donde cursó sus estudios de doctorado y que luego se convertiría en el amigo inseparable de toda la familia Sinduda. “Él nos reveló que en Colombia – cuando el país salía de una campaña política polarizante y llena de escándalos – los partidos efectuados por la selección nacional de fútbol en Brasil 2014 sirvieron como un bálsamo de unidad. Indudablemente, esto es otro argumento que valida aún más lo expresado por el Papa Francisco”, expone Incredulina mientras se lleva a la boca una minúscula porción de las caraotas preparadas por ella para probarlas.

“¡Que buenas me quedaron!”, reflexiona en silencio mientras su cara delata el inocultable deleite que las negritas le producen.

“Es lastimoso, pero la experiencia de vivir en Venezuela la magia de asistir a un mundial de fútbol – y por ende disfrutar del bálsamo de unidad que ella produce – parece que una vez más será pospuesta de no tomarse, a la brevedad posible, las decisiones pertinentes una vez realizada la evaluación detallada y descarnada que amerita la pobre actuación de la vinotinto en estas primeras cuatro fechas jugadas en la clasificación de la Conmebol para Rusia 2018. La peor en su historia desde que para Francia 98 se implementó el todos contra todos en las eliminatorias sudamericanas”, dice amargamente Sinduda.

“Pero más vergonzoso aún son las noticias que en las últimas semanas se han tenido de algunos ciudadanos venezolanos en el exterior”, se le escucha decir a Incrédulo que entra sigilosamente a la cocina, lugar donde sus padres conversan mientras esperan por él para desayunar.

“¡Hijo buenos días!”, dicen a una sola voz la pareja al escuchar a su hijo. “¿Cómo te fue?”, preguntan simultáneamente ambos de nuevo.

“Mejor ni me preguntan porque perdí mi tiempo como un pendejo y no conseguí un coño”, dice indignado Incrédulo al momento de estamparle un beso y darle un cálido abrazo a cada uno de sus progenitores.

“Esos hechos son bochornosos y peligrosos por lo que el país todo tiene que exigir una explicación”, retoma Incrédulo el comentario que hacía al momento de su llegada. “Primero fue el ʻramillete de floresʼ – que por cierto de orquídeas no se trataban, pero sí de presunto alcaloide – apresado en Haití y trasladado a NY mientras – bajo la sombra y a buen resguardo – espera juicio en ʻla gran manzanaʼ. Luego unos pocos días después, el jueves 12/11 a escasas horas del dantesco episodio parisino, un venezolano que responde al nombre de Rahman Alan Hazil Mohamed – de 40 años de edad y residenciado en Turmero, estado Aragua, según el Registro electoral – es detenido en el aeropuerto londinense de Gatwick por llevar una granada de mano en su equipaje ¿Qué Venezuela es esta?”, se pregunta un iracundo Incrédulo. “Esa no es la Venezuela que se merece Brasilia para crecer”, añade el hijo de los Sinduda refiriéndose al futuro de la pequeña nieta de ellos.

“Y no conforme con el desprestigio internacional, el presidente Maduro se ha dado a la tarea de amenazar al país que le adversa. De tratar de amedrentar a ese 70% que le ha dicho ¡basta ya!”, interviene Ingenuo. “Y lo hace apelando al terrorismo de estado al expresar frases como las dichas el martes: ʻ..porque si se atrevieran en (sic) la película de terror, les apagamos el televisor. Y nosotros sabemos cómo. A buen entendedor, pocas palabras. Ustedes pónganse a rezar, oligarcas de la derecha, porque la revolución triunfa el 6D, pónganse a rezar, desde ya, para que haya paz, tranquilidad, y ustedes se quitan eso de encima, porque si no, nos vamos pa’ la calle, y en la calle nosotros somos candela con burundangaʼ. Ese discurso – impensable que salga de la boca de un verdadero demócrata – no es más que el discurso de la impotencia. El discurso de la derrota”, considera Sinduda padre .

“Por eso el 6D – siguiendo el ejemplo del día martes en Wembley – todos saldremos a votar para expresar nuestro contundente rechazo y condena al miedo que se ha querido implantar”, dice Incrédulo.
“Deporte y voto contra el terrorismo”, es la consigna de Incredulina al invitar a todos a sentarse a comer.

(٭) Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez