El Big Ben Deportivo: Llegó “Iranian”, ¡vengan pa’ que la compren!

Por Andrés E. Mora M…

El primero de junio se convirtió, a partir de los anuncios realizados por el usurpador el pasado sábado 30 de mayo, en una fecha de especial significación para el país por dos hechos históricos. El primero tiene que ver con la hazaña del «No-No» de Johan Santana en 2012. El segundo, la «presentación ante la sociedad» – cual quinceañera – de «Iranian», la sustituta de la recordada gasolina «criollita»…… Pero vamos por partes.

Hace ocho años, el «Gocho» – como se le conoce al tovareño que por 12 años brilló como «serpentinero» en la «Gran Carpa», dejando un impresionante record de 139-78 – «cerraba con broche de oro» su magistral actuación ante los Cardenales de San Luis ponchando con el «pitcheo» en el que dejó su «marca registrada» – el «cambio de velocidad» – a David Freese, quien «descolgado» lo «abanicaría» en cuenta de tres y dos, para catapultarlo de inmediato al libro de records de los Mets de New York, y a los anales de la historia de la MLB, al convertirse en el primer «pitcher» de esa franquicia, luego de 8.020 partidos disputados en algo más de 50 temporadas, en lanzar un «no hit no run». Hasta ese día, Mets y Padres eran los únicos equipos sin un «no-hitter» en sus registros.

El dos veces ganador del «Cy Young» de la Liga Americana – 2004 y 2006, ambos con los Mellizos de Minnesota – guió al equipo neoyorquino a una victoria 8-0 sobre los campeones vigentes de las «ligas mayores», realizando 134 «pitcheos», de los cuales 70 fueron «strikes», a los que le conectaron 15 «fly», 3 «rolling», 1 línea al «campocorto», y con los que propinó 8 «ponches» y otorgó 5 «boletos». Esa noche se convertiría en el cuarto venezolano en alcanzar esa proeza, emulando a Wilson Álvarez, Aníbal Sánchez y Carlos Zambrano.     

Ahora bien, así como Johan esa noche estuvo eufórico por la «joya de pitcheo» lograda – el anhelo de todo lanzador – el nacido en Sabaneta estaba de plácemes también por sentirse orgulloso de una Pdvsa que, transformada a su imagen y semejanza, venía de producir el año anterior, 2011, un promedio de 2.755.000 barriles diarios de petróleo. De ahí que, exultante, dijera en una entrevista concedida a VTV en el 2012: “Somos hoy, una de las más prósperas economías de este continente. Ahora, imagínate en el 2019 – ¡Diosito lindo! – cuando nosotros estemos, en el 2014 primero, produciendo cuatro millones de barriles de petróleo, cuando en el 2019 estemos en seis millones de barriles de petróleo, cuando en el 2016 seamos la primera potencia petroquímica de este continente”.

Proyecciones que, como bien sabemos, resultaron estar «más peladas que rodilla e’ chivo» porque, a diferencia del «Gocho», quien al día siguiente de su «No-No» ya se encontraba inmerso en su rutina de trabajo, la «Pdvsa roja-rojita» omitió por años cumplir con la suya, dedicándose a actividades totalmente ajenas a su naturaleza que derivaron, la mayoría de ellas, en turbios negocios. ¿Quién puede olvidar a «pudreval»? Tal desatención trajo como consecuencia que desde el 2006 la producción petrolera fuera mermando paulatinamente de año a año. De hecho, del 2006 al 2012 la disminución fue de un 19%, pasando de 3,34 a poco menos de 2,76 millones de barriles diarios. El mantenimiento de instalaciones y las nuevas inversiones habían dejado de ser prioridad.

Sería, entonces, el 25 de agosto de 2012 cuando tamaña negligencia le pasaría factura – ¡y que factura! – a la «nueva» Pdvsa. El peor accidente en la historia de la industria petrolera sucedería, desatándose el infierno en Falcón con la explosión en la refinería de Amuay. Catástrofe que dejó un saldo de 48 muertos y 156 heridos. Ese día la producción de gasolina en el país recibiría un certero «gancho al hígado», del cual no se recuperaría jamás.

No pasarían ocho años desde entonces para que, después de décadas dándonos lo mejor de ella, desapareciera la gasolina «criolla» de las refinerías venezolanas luego de padecer una larga y dolorosa agonía iniciada, precisamente, con aquel brutal estallido del 25 de agosto y cuya sentencia de muerte se ejecutaría con la reconversión monetaria de agosto de 2018. La incapacidad manifiesta del «custodio de Miraflores» para implementar un nuevo esquema de precios de los combustibles en el país, luego de la eliminación de aquellos cinco ceros – circunstancia que desnudó el altísimo nivel de improvisación del régimen – dio paso a las innumerables mafias de la ignominiosa unión cívico-militar que «como zamuros a la carroña» le cayeron al negocio del suministro de la «criollita», acabando con lo poco que quedaba de ella.

Es por esa razón que a partir del 01-06-2020, nos encontramos ante el hecho inédito, e inaudito, de la entrada oficial al mercado nacional de «Iranian», la «solidaria» gasolina iraní que «le costó un oro de la cara» a nuestras depauperadas reservas internacionales ¡Vengan pa’ que la compren! Pero eso sí, ¡«bajándose de la mula» fuertemente!

Todo parece indicar que con el nuevo esquema de venta de la gasolina, la trampa está montada para crear una suerte de “Cadivi Energético”, término éste acuñado por Asdrúbal Oliveros. “Con una gasolina subsidiada a Bs 5.000 el litro y otra a precio internacional a Bs 95.000 ($ 0,50) no habrá quien impida que los enchufados la compren al primer precio y establezcan un mercado negro algo más bajo que el segundo. Los incentivos a la corrupción son bestiales”, coincidiría el reconocido experto petrolero @josetorohardy.

Lo cierto del caso es que con este novísimo «rebusque» para «raspar la olla», al usurpador poco le importó flexibilizar la cuarentena justamente cuando los casos de Covid-19 se encuentran en aumento. “Total, «Iranian» puede ser tan efímera como lo que «dura un suspiro en un chinchorro». Esperemos que el «virus chino» entienda que «business is business»”, nos imaginamos que habrá pensado el sucesor del «padre de la pesadilla».   

   (٭) Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo       

      aemora@gmail.com, @amoramarquez