El Big Ben Deportivo: Parásitos…. no la película, el socialismo              

Por Andrés E. Mora M…

El pasado fin de semana «fue de película» para el deporte venezolano de alta competencia. Todo comenzó el sábado 8F, en horas de la mañana, cuando la «vinotinto» de Futsal extasiada aún – digamos que de plácemes todavía por saberse poseedora de uno de los cuatro boletos disputados en tierras cariocas para representar a la CONMEBOL en el mundial de Lituania a celebrarse entre el 12 septiembre y 4 de octubre de este año, ¡ni más ni menos que su primera Copa Mundial de Fútbol Sala de la FIFA! – enfrentó al equipo anfitrión en la primera semifinal de las Eliminatorias Sudamericanas Brasil 2020. Los criollos se habían ganado ese derecho dos días antes, cuando finalizaron la primera fase como escolta de la «albiceleste» en el grupo B luego de vencer 3-2 a Chile. Triunfo éste que le permitió consumar una remontada espectacular al eslabonar una cadena de tres victorias en fila – 3×0 Vs Bolivia, 5×1 Vs Uruguay, fueron las anteriores – después de caer 2×1 en su debut ante Argentina, selección que a la postre se proclamaría campeón al vencer en la final a la «canarinha» con score de 3×1.

Ese mismo sábado, pero en horas de la tarde, las «buenas nuevas» continuaron. Rubén Limardo, nuestro flamante medallista de oro en Londres 2012, se convirtió en el 18vo criollo clasificado a Tokio 2020 – aupado por el insentivo adicional de inscribir su nombre en la lista de los privilegiados atletas del orbe con cuatro presencias consecutivas en la magna cita del deporte mundial – al derrotar en un disputado combate (15-13) al italiano Gabrielle Ciminni para acceder a las semifinales de la Copa del Mundo de Vancouver y hacerse del boleto a tierras niponas. En esta ocasión, el nacido en Ciudad Bolívar vivió los coletazos de la profunda crisis económica generada por la dantesca corrupción roja-rojita al no contar, por falta de dinero, con la presencia física en Canadá de Ruperto Gascón – su tío, entrenador, mentor, y, además, artífice del éxito de la esgrima venezolana en los últimos 20 años – quien lo dirigió vía Whatsapp. Ya para la cita londinense, última escala del ciclo olímpico iniciado en el 2009, época de las «vacas gordas, muuuy gordas» y del inicio del «Cadivismo» rampante en el país, @rubenoszki venció la discrecionalidad con que el actual gobernador de Miranda, Héctor Rodríguez, para entonces ministro de la Juventud y el Deporte, dispuso de buena parte de los ingentes recursos. Recordemos que el atleta denunció vía Twitter, el 19-03-2012, el haber clasificado a la referida cita sin el apoyo del mencionado ministerio. De hecho, con los 1,4 millardos de dólares ¿invertidos? en ese ciclo, no se construyó ni una obra de infraestructura nueva en el territorio nacional.                       

El domingo 9F significaría, entonces, el cierre con «broche de oro» del «fin de semana de película» del deporte de alta competencia venezolano, al tener como protagonista a nuestra inigualable Yulimar La connotada «tripletista» – bicampeona mundial, subcampeona olímpica en Río 2016 y primera en clasificar por Venezuela a Tokio 2020 – se hizo del Oro en el Meeting Metz Moselle Athlelor de Francia, logrando un salto de 15,03 metros, con el que implantó nuevo récord nacional, suramericano y de la competencia. Registro que, además, se ubica como el sexto mejor en la historia del salto triple bajo techo. Un magnífico inicio para la joven de 24 años nacida en Caracas, pero «puertocruzana» de corazón, en su transitar hacia su gran objetivo: el oro olímpico de Tokio 2020.

El protagonismo de Yulimar compartió la marquesina de la noche, que engalanó junto a los Oscar, con la película surcoreana Parásitos. Este film que, según la crítica especializada, destapa las dos caras de la sociedad surcoreana, bien pudiera describir, igualmente, la realidad de la sociedad venezolana en estos tiempos de autoritarismo y corrupción del Socialismo de siglo XXI. Por un lado se tiene la cara de la dignidad de una población, la mayoría, representada por todos nuestros atletas, las Yulimar y los Rubén, que son el reflejo de las mujeres y hombres de esta nación, que día a día salen a dar lo mejor de ellos en procura de un mejor país y que no claudican ante la barbaridad y abuso del régimen usurpador, genocida y depredador.

Por el otro lado se tiene a los parásitos. A los que viven a expensas de lo que le pueda «pichear» el sistema corrompido. A los que no les importa dejar de lado sus principios y convicciones. A los que actúan como «patriotas cooperantes». A los que entregan la soberanía nacional. A las hordas que, como animales mandados por sus amos, salen a agredir a los que piensan distinto. De ese lado oscuro, vergonzoso, indigno, se encuentran los diputados que dejaron a un lado los preceptos democráticos para dizque reinstitucionalizar la democracia, trabajando – ¡válgame  Dios! – junto al régimen usurpador ¡El mismo que a diario la asesina de a poquito! Se ubica, también, el dirigente del Psuv que salió blandiendo un machete para – imitando al parásito de Noriega – amenazar al presidente interino Juan Guaidó. Más recientemente, alborotados con la llegada de Juan Gerardo, tenemos a la «señora de Conviasa», al militar que la acompañó o escoltó, al otro militar que tomaba foto mientras los periodistas eran agredidos por los «colectivos», parásitos estos muy particulares. En fin, parásitos todos que se perturban y alteran, excretando lo indeseable e indecible, con sólo escuchar la palabra ¡Libertad!

Parásitos que no resultan de la ficción de una película……  Parásitos que provienen de la mayor pesadilla y peor engaño del hombre contra el hombre, el socialismo.      

Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo       

      aemora@gmail.com, @amoramarquez