El Big Ben Deportivo: ¡Play ball! Prevenidos los “bates quebrados” del 6D

Por: Andrés E. Mora M…

El mundo se enteró de las cuarenta y ocho largas horas de angustia y zozobra vividas en altamar por 16 niños, incluido un bebe de 4 meses, y trece adultos, muchos de ellos mujeres, todos venezolanos, luego de ser deportados por el Gobierno de Trinidad y Tobago el domingo 22-N de una manera vil e inhumana – lanzados en un par de «peñeros» al mar y «dejados a la buena de Dios» – en una acción atroz que infringió, al menos, tres instrumentos que protegen a migrantes y refugiados contra la devolución, todos ellos, por cierto, ratificados por ese país: la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Convención sobre Refugiados de 1951 y la Declaración de Cartagena  de 1984. Además de hacer caso omiso de las resoluciones 2/18, 4/19 y 1/20 de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos.

En el interín, el usurpador, de cumpleaños el lunes 23-N, sin prestarle atención a la monstruosidad realizada por su aliado, ni «importándole un comino» el paradero de nuestros connacionales a más de 24 horas de haber sido obligados a zarpar de aquella isla, celebraba gozoso y despreocupado sus 58 años de existencia, de ellos son casi 22 haciendo infeliz la del resto de los venezolanos, bailando – al ritmo del merenguero dominicano Bonny Cepeda, la música llanera de Armando Martínez y los acordes de un grupo de mariachis – en la pantalla de la televisora que alguna vez fue de todos los venezolanos, pero que ahora se dedica al culto de la personalidad del «líder» de turno.

Entretanto, la Cancillería usurpada, la misma que ha hecho todo lo que está a su alcance, o más allá de él, a favor del empresario colombiano detenido en Cabo Verde, la misma que para evitar el proceso de extradición a los Estados Unidos que afronta este sujeto gestionó, en un «santiamén», nacionalización y pasaporte diplomático para convertirlo en «agente del gobierno bolivariano», no diría «esta boca es mía» por el acto de barbarie ejecutado por Keith Rowley, Primer Ministro de Trinidad y Tobago, en contra de estos 29 venezolanos, entre ellos algunos niños no acompañados.

Asimismo, ninguno de la pléyade de «bates quebrados» que aspiran a un curul en la farsa electoral del 6D dijo nada. Fue ensordecedor el silencio de los candidatos de la «mesita», de los «Alacranes», de Leocenis, en fin, de todos aquellos de esa oposición «hecha a la medida» del usurpador gracias a las habilidosas «manos de sastre» que posee el CNE, destrezas heredadas de los tiempos de «Tibi», quien – entre otras muchas «confecciones» – pasó a la posteridad como «modista» de «La Reelección», su máxima creación, pieza elaborada con retazos de Falcón y Bertucci.

Con tal desvergonzado mutismo, entonces, quedó en evidencia, una vez más, que el compromiso de estos individuos no es con la gente que dicen representar – que lo digan los electores de los Luis Parra, de los José Brito, de los Luis Loaiza en las Legislativas 2015, quienes «quedaron con sus ojos claro y sin vista» por la ponzoñosa jugada que estos les hicieron el pasado 5-E – sino con el régimen usurpador. Ellos «bailan al son que le toquen» desde Miraflores.

De hecho, el 26-N se celebró, bajo el patrocinio del usurpador, un debate entre la dupla «oficialista-oficial» de Cilia Flores-Iris Varela Vs Bernabé Gutiérrez-Javier Bertucci, la dupla «oficialista-no oficial» u «oficialista-satélite». Como sucede en el motociclismo. En la temporada de MotoGP 2020 la Yamaha, por ejemplo, participó con su «team oficial», Monster Energy Yamaha, y con su «equipo satélite»,  Petronas Yamaha SRT. Pero en el deporte de las dos ruedas participan, también, otras casas matrices (Honda, Suzuki, etc.). Aquí, la pista del 6D fue diseñada para el chavismo solamente. 

La criminal indiferencia del régimen usurpador, la indignante sumisión de los «oficialistas-satélites», y el vergonzoso servilismo del PM trinitario al «Socialismo del siglo XXI», que bien pudiera costarle la apertura de un proceso por crímenes de lesa humanidad, recibieron una derrota de antología de manos de la justicia de aquel país.

El miércoles 25-N, luego que a raíz de una sentencia emitida por un juez de la Corte Suprema de Trinidad las 29 personas deportadas fueran devueltas a la nación insular el 24-N, se realizó la audiencia judicial que finalizó a las 10 pm con la liberación de todos ellos el jueves a las 7:00 am. A partir de entonces “permanecerán en cuarentena 14 días, serán trasladados a un sitio con mejores condiciones y existe el compromiso de que NO sean deportados hasta que no se resuelva «el fondo» del asunto”, según reporte de @Jchenriquezpaz del Foro Penal.

De nada le valió a Rowley, esa mañana,  justificar su descabellada decisión, carente del más elemental sentido de civilidad, enviando un «hilo» por «Twitter» victimizándose “… por tener la temeridad de no haberse unido a Elliot Abrams y al presidente Trump para forzar un violento cambio de régimen en Venezuela. Trinidad y Tobago se encuentra actualmente bajo el último asalto, utilizando personas sin nombre y sin rostro armadas con niños inocentes para tratar de obligarnos a aceptar…”  

A todas estas, ese mañana el usurpador envió un «trino» recordando el cuarto aniversario de la muerte de Fidel. Más tarde enviaría otro lamentando la muerte de Maradona. Pero, al igual que sus «satélites», ni una palabra por la situación de riesgo vivida por los 16 niños. Ni una palabra por los 6 médicos y enfermara fallecidos del 20 al 24, para elevar a 267 las víctimas fatales por el coronavirus en el personal de salud. Palabras que nunca serán dichas luego de anunciar “flexibilización segura” (¿?) durante el mes de diciembre, por iniciar la LVBP ayer y por la farsa del 6D en ocho días.

De ahí que a los «bates quebrados» del 6D que «haciendo swing» están en el «circulo de espera», hay que «poncharlos parados» ¡Quedándose en casa ese día!

aemora@gmail.com, @amoramarquez