El Big Ben Deportivo: Sorpresas, batacazos… Y lo mismo de siempre

Por Andrés E. Mora M…  

Un «batacazo», como se le denomina por estos lados del mundo a un resultado que por lo inesperado del mismo contraviene la opinión de los expertos y contradice cualquier análisis concienzudo al respecto, es, sin duda alguna, un evento con una muy baja probabilidad de que ocurra. Ahora bien, que tres «batacazos» se den el mismo día es ya un suceso definitivamente asombroso. Fue precisamente un acontecimiento como ese el ocurrido el pasado sábado, 7 de mayo, con un trío de triunfos que conmocionó al mundo del deporte y que tuvo a un venezolano como protagonista del «batacazo» de los «batacazos». Veamos.

En la tarde soleada de aquel sábado, casi que al mismo tiempo en el que “Miggy” conectaba el doble 600 de su extraordinaria carrera en las “Grandes Ligas”, estacazo que ubicó al maracayero junto a Hank Aaron y Albert Pujols como los únicos peloteros en la historia de la MLB con 3.000 o más hits, 600 o más dobles y 500 o más jonrones, otro aragüeño, el jinete Sonny León – nombre con el que, por cierto, fue conocido en el mundo del boxeo Víctor Adams, campeón nacional de los pesos gallo y pluma en la década de los cincuenta del siglo pasado, fallecido en 1996 luego de deambular durante mucho tiempo por las calles de Caracas – ganaba la edición 148 del Kentucky Derby, 51 años después que lo hiciera Gustavo Ávila, “El Monstruo”, en el lomo de Cañonero II, montando de manera magistral a Rich Strike, el potro castaño que se convertiría en uno de los más grandes «batacazos» en adjudicarse la primera de la Triple Corona estadounidense al pagar 80-1.

El jockey criollo, nacido en Turmero, según unos, en La Victoria, de acuerdo con otros, quien se inició en el hipódromo de Rancho Alegre en el estado Bolívar, en eso sí parece haber consenso, guió a Rich Strike en una remontada memorable, luego de partir mal y quedar último, que lo llevó a pasar, en plena recta final y por la baranda interior, a Epicenter y Zandon, dominadores de la competencia como amplios favoritos que eran, saliendo victorioso en la prueba más importante del hipismo mundial, y sellar el final feliz del «cuento de hadas» iniciado el viernes a las 8:55 am cuando, el segundo purasangre más improbable en ganar el Derby de Kentucky después de Donerail (91-1) en 1913 y que se encontraba como suplente ante la eventual no participación de alguno de los 20 ejemplares ya asignados en el «aparato de salida», fue inscrito en sustitución de Ethereal Road, una vez oficializado el retiro de éste a 5 minutos de la hora tope para cerrar las inscripciones.

Ese sería el «papá de los batacazo», pero habría dos más.  

El segundo vendría de la raqueta del español Carlos Alcaraz, la nueva sensación del tenis mundial, quien celebró sus 19 años, cumplidos el 5/5, venciendo en la semifinal del Masters 1000 de Madrid al número 1 del ranking ATP, el serbio Novak Djokovic, en tres reñidos sets (6[5]-7, 7-5, 7-6[5]), luego de tres horas 35 minutos, para convertirse en el primer tenista en ganar a Nadal y “Nole” de forma consecutiva sobre tierra batida.

La tercera sorpresa provino del T-Mobile Arena de la ciudad de Las Vegas, al filo de la medianoche. El ruso Dmitry Bivol, campeón mundial semipesado de la AMB, retendría el título al vencer por decisión unánime al mexicano Saúl «Canelo» Álvarez, archifavorito en las apuestas, a pesar del hándicap que daba al ascender de las 168 lb – peso supermediano, del que es campeón mundial unificado – a las 175 lb, debido a su rutilante carrera que le permitía ser considerado el mejor boxeador libra por libra de la actualidad.

Pero Dmitri no fue el único ruso en dar sorpresas. Cuarenta y ocho horas después, el lunes 9 de mayo, día de la parada militar con la que se celebraría un aniversario más, el septuagésimo séptimo, del Día de la Victoria soviética sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, Vladímir Putin, el desquiciado presidente ruso que a Adolf nos recuerda, sorprendió «a tirios y troyanos» al no hacer anuncios. “No le declaró la guerra a Ucrania, ni llamó a una movilización general que aportase los miles de hombres que necesita reponer en el frente”, haría notar en un tweet el periodista argentino Nacho Montes de Oca. Todo hace presumir que Rusia está «saliendo con la tablas en la cabeza». Ucrania, como Rich Strike, dirigida por Volodímir Zelenski al mejor estilo de Sonny León, está dando el «gran batacazo» ante la supuesta supremacía militar rusa.

Por su parte, el régimen, aliado «patria o muerte» del trastornado «gorila» ruso, sigue en lo mismo de siempre: destruyendo lo que toca y, por supuesto, el deporte de alta competencia no es la excepción. De ahí que Venezuela diera forfeit en el Campeonato Panamericano de Lucha 2022, primer evento puntuable para los Juegos Olímpicos Paris 2024, realizado en Acapulco entre el 5 y 8 de mayo. Frustrados quedaron los 18 miembros de nuestra delegación – 13 en lucha libre (7 hombres y 6  mujeres) y 5 en lucha grecorromana, todos hombres – por la desidia burocrática. Sobre todo cuando se tiene en la memoria el hecho que la lucha no clasificó ningún atleta a Tokio 2020.

Esta nueva ausencia de una delegación criolla en eventos deportivos internacionales nos recuerda la infame «epidemia» de forfeit padecida por  Venezuela en el año 2017, «dolencia» para la cual no hay vacuna que sea efectiva, si a las autoridades competentes – o incompetentes, que es lo que han demostrado – el olimpismo no les interesa.

Entretanto, la disputa de dos facciones del chavismo por el control del Comité Olímpico Venezolano – pelea de «caimanes del mismo pozo», pues – tiene al deporte de alta competencia criollo en «pico e’ zamuro».

«La pesadilla roja-rojita»… en su esencia…     

aemora@gmail.com, @amoramarquez

14-05-2022