El Big Ben Deportivo: Yo no olvido el año viejo… Ay no no no

Por: Andrés E. Mora M…

Con las tradicionales doce campanadas que sonaron anoche, se le dio la bienvenida este primero de enero – una vez más y por ocasión 439, desde que el 4 de octubre de 1582 entró en vigencia el calendario gregoriano – al Año Nuevo. De tal manera que el 2022 ya se encuentra entre nosotros y es, desde hace pocas horas, parte de nuestras vidas. Así pues, !Feliz Año Nuevo, Venezuela!

Es propicia la oportunidad, entonces, de que el 2021 – año en el que, por cierto, se inició el desenmarañamiento de la Covid 19 con el uso masivo de las vacunas desarrolladas para combatirla, aunque los grupos «antivacunas», «negacionistas» como también se les llaman, con su fanatismo desmedido y sin argumentos válidos, le han hecho, y continúan haciendo, un flaco favor a la humanidad – sea despedido trayendo a colación la popular canción «El año viejo», escrita por Crescencio Salcedo Monroy, un humilde campesino colombiano, nacido en un pequeño pueblo que lleva por nombre Palomino, la cual popularizó el cantante mexicano Tony Camargo hace más de seis décadas, y que cuyo coro, harto conocido, dice así:

Yo no olvido al año viejo

Que me ha dejado cosas muy buenas

Ay, yo no olvido al año viejo

Porque me ha dejado cosas muy buenas

Asimismo, por haberse alcanzado en el viejo año éxitos innegables ante la otra calamidad que nos aflige, la «peste roja-rojita», o simplemente la «peste», a secas, como también la denominamos – plaga mucho más peligrosa y letal que el «virus chino», próxima a cumplir 23 años de haber llegado al país, «oportunista» como la asiática, colándose en gran parte de la población que dejó de estar «inmunizada» contra el «autoritarismo populista» por la «miopía» de la clase política de entonces, que no la vacunó con una «dosis» de democracia renovada como «refuerzo», y siendo ella, la «peste», muy a nuestro pesar, la que alcanzó el «efecto rebaño» con sus «Misiones», primero, y el «Sistema Patria», después – entendimos que era necesario hacer mención de los significativos avances en contra de ella y su corrupción, y, por ende, a favor de la democracia, en una versión «endógena» de las estrofas 2 y 3 de la icónica canción:

Nos dejó un pollo cantando

Un pez gordo extraditao

La  CPI investigando

Y el régimen enmochilao

Nos dejó un pollito cantandito

Un pez gordito extraditao

La CPI investigando

Y el régimen enmochilao

Ay nos dejó, nos dejó, nos dejó

Nos dejó cosas buenas, cosas muy bonitas

Igualmente, el 2021«nos ha dejado cosas muy buenas» con actuaciones individuales fabulosas en diferentes disciplinas deportivas que, inclusive, hicieron historia.

Por supuesto que este recuento lo encabeza, no puede ser de otra manera, Yulimar Rojas – nuestra «negrita guapachosa» y consentida de El Big Ben – con su fantástico salto de 15,67 m con el que se hizo del nuevo récord mundial y la medalla de oro en el salto triple de Tokio 2020. La espigada muchacha de 26 años – «monarca absoluta de la modalidad», quien va en búsqueda, tanto de los 16 m, único rival encarnizado que en su reino tiene en la actualidad, como de hacer historia en el salto largo también – en la mañana del primero de agosto, en su quinto y último intento, con la presea dorada en el bolsillo, la mente enfocada en batir la marca mundial, y con su «pasito tun tun» dándole luz verde a sus poderosas piernas para tomar pista y despegar, escribió el capítulo más importante en la historia del atletismo venezolano y del olimpismo criollo. Ese récord mundial no es su primera hazaña es, eso sí, la más reciente, y apenas una de muchas más que los especialistas de pista y campo le auguran llegarán.

El otro récord impuesto por un venezolano el pasado año fue el de más jonrones conectados por un receptor en la MLB. Salvador Pérez, en una temporada fenomenal, que le valió para ganar su cuarto «Bate de Plata», ser elegido por segundo año consecutivo al «Equipo todo MLB» y, por unanimidad, ganar el «Premio Luis Aparicio», conectó 48 vuelacercas para dejar atrás el récord de 45 jonrones que desde 1970 estaba en manos del «Hall of Fame» Jhonny Bench, careta de la legendaria «maquinaria roja», de la cual fue pieza fundamental el «Rey» David Concepción.

Otra marca digna de destacar, pero en el ámbito doméstico, son las 3 medallas – oro en 100 m y 200 m, y plata en 400 m – ganadas por Lisbeli Vera en clase T47 en unos mismos Juegos Paralímpicos, Tokio 2020.

Así las cosas, la versión deportiva de la canción de Don Crescencio, incorporando esos logros, sería:

Yo no olvido al año viejo

Porque nos ha dejado cosas muy buenas

Ay yo no olvido, no no no al año viejo

Porque nos ha dejado cosas muy buenas

Nos dejó tres marcas

Una mundial en salto triple

Una de jonrones en las mayores

Y de tres doradas en paralímpicos

Ay no no no

Ay yo no olvido al año viejo que va

Yo no olvido al año viejo otra vez

aemora@gmail.com, @amoramarquez

01-01-2022