El Big Ben Deportivo: Zarpar a la muerte, al huir de ella en tierra firme ¡Sólo en socialismo!

Por: Andrés E. Mora M…

La Península de Paria es una lengüeta de tierra de 2.438 Km2 – equivalente al 23% de la superficie del estado Sucre, del cual forma parte – que se adentra en el mar haciendo que sus costas tengan la particularidad de ser bañadas por dos masas de aguas diferentes. El litoral del norte, en donde se encuentra los paradisíacos paisajes de tres fabulosas ensenadas – la de Uquire, mejillones y Don Pedro – está en contacto con el Mar Caribe, mientras que el litoral del sur, en el que se asienta tanto el pueblo de Macuro, primer sitio de tierra firme del continente americano donde arribara Cristóbal Colón el 5 de agosto de 1498, como la ciudad de Güiria, fraterniza con el Océano Atlántico.

De hecho, en Güiria se encuentra el único puerto del país ubicado en el segundo cuerpo de agua más grande del planeta.

Esa frondosa urbe del oriente venezolano – cuya toma el 13 de enero de 1813 por parte de un grupo de 45 jóvenes patriotas comandados por Santiago Mariño, armados con cinco mosquetes y provenientes del islote Chacachacare, inició la gesta independentista de oriente por parte del ejército libertador – no solamente es conocido por lo fértil de sus tierras, sino, también, por el «póker de Ases güireños» que enaltecen el deporte nacional en tres de las disciplinas más arraigadas en el país.

César Farías es uno de ellos. El actual DT de la selección boliviana, lo fue también de la nuestra por seis años (2007-2013), llevando a «La Vinotinto» a lo que ha sido hasta ahora su mejor actuación en la historia de las clasificaciones a la Copa Mundial de Fútbol, cuando para Suráfrica-2010 finalizó a dos puntos del puesto de repechaje, tras sumar 22 unidades.

Otro de los Ases es Luis Bethelmy, «El Tsunami», quien ha sido pieza importante de la selección nacional de baloncesto. El ala-pivot es ficha de los Guaros de Lara en la Liga Profesional de Baloncesto, equipo que teniéndolo a él en la plantilla se convirtió, junto al brasileño Flamengo, en los únicos clubes que han ganado Copa Intercontinental, Liga Sudamericana de Clubes y Liga de las Américas. Actualmente juega en la Super Liga de Baloncesto con Centauros de Portuguesa. Ha sido campeón en México y Venezuela.

El otro par de Ases son peloteros, ambos «jardineros», Gorkys Hernández y Ezequiel Carrera. El primero estuvo en el «Big Show» por seis temporadas (2012, 2015-2019) con cuatro organizaciones diferentes, el segundo lo hizo por siete (2011-2017) militando en cuatro franquicias también. Los dos continúan activos en la LVBP, Gorkys viste el uniforme de Cardenales y Ezequiel el de los Navegantes.

Cabe destacar que Carrera es uno de los 47 «grandeligas» – que incluye a José Altuve, Eugenio Suarez y Miguel Rojas, entre los consagrados en «las mayores» – que tuvo el privilegio de dar sus primeros pasos en la «Venezuelan Summer League», el circuito que, para desarrollar prospectos de 16 a 22 años de edad,  operó desde 1997 en Carabobo y Aragua con academias de las organizaciones de la MLB pero que – luego de abrir hasta 11 de ellas en 2007 – «bajó la Santamaría» antes de iniciar la campaña 2016 debido al éxodo paulatino de éstas como consecuencia de los procesos galopantes de inflación, criminalidad, corrupción y escasez de alimentos experimentados desde años previos. La VSL terminó siendo, entonces, una víctima más de la destrucción orquestada por la «Peste».

Y es que el fin último de la «plaga roja-rojita» ha sido, desde siempre, el aniquilamiento – sin miramientos ni contemplaciones, tal cual actúa en el terreno represivo sus mal llamados «cuerpos de seguridad»: PNB, SEBIN, FAES, DGCIM, GNB, CICPC, CONAS, todos, por cierto, en la «mira» de la Fiscal de la CPI – de cualquier iniciativa productiva del sector privado que vaya en beneficio de la población, pero que para la «Peste» no represente alguna ganancia. Güiria vive hoy las consecuencias de esa pesadilla hecha realidad.

En el 2006, Güiria recibió un golpe artero y desleal. Un «golpe bajo», pues. La planta de congelamiento de pescado que recogía el excedente de los pescadores y lo ponía en el mercado sin pérdida para ellos, fue tomada por el chavismo, pudimos leer en un interesante hilo de @Marga2160  publicado en Twitter hace un puñado de días. No fue sorpresa enterarnos que la referida planta siguió la suerte de tantas otras instalaciones e infraestructuras arrebatas por la «Peste», fue desmantelada y vendida como chatarra. Lo cierto del caso es que a partir de aquel año  y ante la imposibilidad de colocar la producción de pescado en el mercado para sobrevivir, la población «güireña» se ha visto en una situación de alarmante vulnerabilidad. Sobre todo, por ser la Península de Paria un punto en la ruta del narcotráfico, de acuerdo a lo expresado en el hilo señalado.

El mismo guión usado para destruir las empresas básicas de Guayana y Pdvsa, para nombrar los dos emporios industriales más importantes del país, fue seguido para volver añicos iniciativas similares. En Sucre fue devastada también la Zona Industrial de El Peñón. De ahí la enorme migración que en búsqueda de un porvenir arriesgan su vida abordando «peñeros» para navegar, en lo que es un reto formidable, las indomables aguas del Océano Atlántico en esa región.

Desde el 2017 esa riesgosa travesía ha cobrado víctimas venezolanas. Los primeros fueron tres médicos que regresaban al país después de buscar medicamentos en Trinidad ante la ausencia de ellos en el país. En cuanto al lucrativo negocio de la migración ilegal, en mayo 2019 un par de «peñeros» zozobraron dejando un saldo de 60 fallecidos. El sábado pasado se conoció de otro naufragio en donde perdieron la vida otros 23 venezolanos.

La desesperación hace zarpar a la muerte, al huir de ella en tierra firme. ¡Sólo en socialismo!

aemora@gmail.com