A lo largo de las entregas anteriores he descrito como la humanidad ha hecho transformaciones a la forma del dinero, siempre en búsqueda de que este activo financiero cumpla de forma cada vez más eficiente sus funciones de medio de cambio, unidad de cuenta y reserva de valor. En el discurrir de esta búsqueda el hombre de hoy se ha apoyado en el formidable desarrollo reciente de las tecnologías de información y comunicación (TIC). En este contexto han aparecido novedosas formas de dinero electrónico.
Esta forma de dinero, que solo existe en forma electrónica, en buena medida ha venido a sustituir al cheque y al efectivo. Un ejemplo de esta forma de dinero es la tarjeta de débito. Éstas le permiten al consumidor comprar bienes y servicios mediante fondos transferidos electrónicamente de manera directa desde cuentas de su banco a las cuentas de un comerciante. En tiempos más recientes se ha popularizado el uso de tarjetas de valor almacenado. Esta forma de dinero electrónico consiste en una tarjeta que se compra con un importe prestablecido que el consumidor paga por adelantado, como una tarjeta telefónica prepagada. Hoy en día son de uso muy frecuente las denominadas tarjetas inteligentes, que son la forma más adelantada de tarjetas de valor almacenado. Funcionan mediante un chip de computadora que le permite cargarse de efectivo digital de la cuenta bancaria del propietario siempre que lo necesite. A estas modalidades que suenan novedosas, habría que sumar, aquellas que mediante el uso de teléfonos celulares que se comportan como tarjetas inteligentes, permiten llevar la expresión “pago por teléfono” a otro nivel.
Ya desde finales del siglo XX y, sumergidos en el avance del internet, se han hecho presente en el mundo del dinero electrónico las criptomonedas. Tomemos el resto de esta entrega para tratar algunos temas sobre ellas.
Una criptomoneda es básicamente una moneda digital, que no necesita estar vigilada por ningún ente regulatorio, está protegida por la ciencia de los mensajes ocultos, la criptografía. Pero, ¿qué la hace diferente al dinero que tenemos en el banco?, al fin y al cabo, éste también es dinero electrónico o digital. A diferencia de la estructura del sistema bancario, la cual es jerárquica, es decir, el banco está por encima de nosotros los usuarios; la criptomoneda está basada en una estructura en la que todos los participantes somos iguales; en la cual, el mecanismo de consenso no está en manos de una única institución reguladora, sino en la participación de todos los usuarios. Mediante el libro contable de registros, la información sobre el origen y destino de los recursos está abierta para todos los participantes, pero no por ello, se puede modificar. Básicamente, cada participante tiene una copia de este libro de contabilidad donde certificamos la veracidad de la información registrada, este libro funciona con una secuencia, la cual hace que sea inviolable.
Como ya vimos, nuestro dinero en el banco se resume a números en un libro contable. El banco es el encargado de certificar que los datos sean correctos. A este modelo le llamamos sistema centralizado. En el modelo de la criptomoneda ocurre lo contrario. Todos los participantes que hacemos parte de la red de criptomoneda, poseemos una copia de esta libreta contable, cuando se realiza alguna transacción, todas las libretas contables se actualizan con esta nueva información. ¿Qué pasa si quiero falsificar datos de este libro contable? No todos los participantes tienen el poder de escribir en esta libreta, solo los llamados “mineros” pueden hacerlo. Cada vez que se realiza una transacción, son los mineros los encargados de escribir el nuevo renglón en el libro, por esta tarea al minero se le otorga una recompensa, que está determinada desde el comienzo de la creación de este libro contable. Todos los demás participantes verificamos que este nuevo renglón sea correcto y guardamos esta nueva copia. Si la información es errónea, se rechaza el nuevo renglón y el libro queda actualizado hasta la última verificación donde todos estuvimos de acuerdo. Así evitamos modificaciones arbitrarias en el libro contable. A este modelo lo llamamos descentralización del dinero.
Aclaremos que existen varios tipos de criptomonedas, que se diferencia en su base fundamental de emisión. Existen criptomonedas, como Bitcoin, las cuales ya está determinada desde su inicio la cantidad específica que entrará en circulación en la economía, con una estructura de emisión periódica también informada desde el comienzo y puesta en marcha por algoritmos matemáticos. En resumen, reglas claras. Este modelo de moneda cumple con el fundamento de la limitación de la oferta. Que es de suma importancia para preservar nuestro poder adquisitivo.
También existen criptomonedas vinculadas a otros activos de valor, por ejemplo, las llamadas “stablecoins”, que básicamente equiparan el valor de alguna moneda de curso, como el dólar estadounidense. ¿Cómo es esto? Bueno, esta cripto vale lo mismo que vale el dólar, 1 a 1.
Quiero resaltar que como todo activo, el precio de las criptomonedas es determinado por la ley de oferta y demanda. ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar y en cuanto estamos dispuestos a vender? Esto puede hacer que exista una alta fluctuación de los precios de algunas criptomonedas. La volatilidad en el precio de las cripto será un tema a abordar en entregas futuras.
Jesús Felipe Becerra Rangel
Estudiante de Economía ULA
19-11-2023



