Reírse y hacer memes graciosos por el aumento diario y perverso del dólar paralelo en Venezuela, demuestra, por decir lo menos, un altísimo grado de inconciencia, o de un absoluto desconocimiento de las gravísimas consecuencias que esta situación le está trayendo a nuestro país. Una cosa es tener sentido del humor, ese que siempre nos ha caracterizado y otra completamente distinta, es “celebrar” con resignación y un sonrisa tonta en los labios, la crisis económica que la subida constante e inmisericorde del dólar nos trae para la vida diaria.

Nadie controla la subida del dólar, como tampoco se sabe a ciencia cierta cuál es la “mano peluda” que decreta el alza, y mueve los hilos de la desgracia a su antojo.

Fernando Cepeda, segundo vicepresidente de Fedecámaras, explicó el miércoles 11 de noviembre que el incremento del dólar paralelo se debe, en parte, a que el régimen realizó esta semana el pago de una serie de bonos, y los beneficiarios buscan obtener divisas para preservar el valor de su dinero. . Al incrementar la demanda de divisas, sube el precio del mercado paralelo”, indicó en una entrevista para Vanessa Davies en el programa, Por donde vamos de Unión Radio. Se estima que a finales de diciembre el dólar pueda estar superando los 800 o 900.000 bolívares por dólar”, aseguró Cepeda. Pero para otros especialistas esta cifra se quedó corta porque para esa fecha que coincide con la temporada  navideña, el dólar puede costarnos a los venezolanos, un millón, es decir la mitad del nuevo salario mínimo.

En un interesante trabajo publicado en el diario La Nación ¿Por qué sube el dólar en Venezuela ? el economista y doctor en Gerencia Leonardo Soto, sostiene que “todos los factores actuales que estabilizan el tipo de cambio en Venezuela son artificiales, no existen ninguna condición real que mantenga el precio del dólar en un monto estable, porque no hay reservas internacionales y la producción interna, tanto para consumo como exportación, está en cero, entre otras aristas hacen que el precio del dólar en Venezuela continúe en alza. “No tenemos ingresos como país en divisas sólidas, debido a la caída progresiva de las exportaciones petroleras y por supuesto las fluctuaciones del precio del petróleo a nivel internacional”,

Las consecuencias de la devaluación del bolívar frente al dólar, son catastróficas, como para borrarle las sonrisas a quienes no comprenden que cada día somos más pobres, que cada día será más difícil adquirir lo necesario, ni siquiera digamos para vivir dignamente, porque eso ya lo perdimos hace tiempo. La pandemia, la cuarentena,  los 7×7, la pusieron la guinda a la torta, porque son muchas las empresas y comercios que han tenido que cerrar sus puertas porque sus ingresos no son suficientes para mantenerse.

El patético Black Friday

Sin embargo, y es válido, en un intento por salvar sus precarias economías, muchos negocios hicieron este fin de semana, aquí en Mérida, una imitación del Black Friday originado en Estados Unidos, y expandido al resto de América y Europa. Es un día en el que se inaugura la temporada de compras navideñas con significativas rebajas en muchas tiendas minoristas y grandes almacenes. Así que, las calles de nuestra ciudad, los centros comerciales se abarrotaron de personas intentando comprar artículos, tal vez muy necesarios, antes que el dinero en sus bolsillos, se evapore, aún más, producto de esta hiperinflación galopante y del constante aumento del dólar.

La mayoría de los clientes, no acudieron a las tiendas como antes de la debacle económica, sus rostros no denotaban felicidad, por el contrario las compras eran nerviosas, casi con miedo y desesperación. Pero  sin duda,  hay severas incongruencias en estas actitudes de compras compulsivas y como dice alguien ¿la crisis es solamente es para los tontos , para los que no se enchufaron, para los que viven de un mísero sueldo, para los que estudiaron y trabajaron honradamente, para los que no se han dejado corromper para lo que no acumularon muchísimos dólares?

Las multisápidas hallacas

Se atribuye a Rómulo Betancourt, dos veces Presidente de Venezuela, el calificativo de “multisápidas” que le damos a las hallacas, nuestro principal plato navideño. Por su parte, Don Tulio Febres Cordero decía: para un venezolano, sin hallaca no hay Navidad ni Año Nuevo. Evoca en nosotros los recuerdos de la infancia y llena de añoranza a quienes no se encuentran en la Patria para compartirlas con familiares y amigos. La esperanza de los exiliados, que siempre los ha habido, era “el año próximo, comeremos las hallacas en Venezuela”. Su olor es el olor de la Navidad y “las mejores son las de mi mamá”.

Ambos vivieron en otros tiempos mejores, gracias a Dios, porque ahora les tocaría ver como sus “conciudadanos” tiene que hacer magia para poder preparar un guiso de hallacas y todo lo que conlleva la elaboración del plato típico. Muchos, este año 2020, ni las probaremos.

Con o sin Black Friday, la crisis en Venezuela aumenta en todos los sentidos, y nadie, ni unos, ni otros han encontrado la fórmula para sacarnos de este laberinto de miserias, desigualdades e injusticias en el cual  estamos metidos.

Aquí aumenta: la pandemia por coronavirus el precio del dólar, la pobreza, la inseguridad, la incertidumbre, pero disminuye el bienestar, la alegría y la solidaridad. Triste panorama el que se dibuja en nuestro país.

Redacción C.C.

22-11-2020