El engaño revolucionario

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

León Trotsky en su obra La Revolución Traicionada, realiza un minucioso análisis marxista del primer Estado obrero de la historia, de la formación de la burocracia estalinista, los zigzags de su política y la tergiversación de la teoría marxista para adecuarla a sus necesidades políticas. Su crítica al estalinismo no lo alejó de las ideas socialistas, que siguió reivindicando. Lo cierto es que pasado los años el desarrollo de la antigua URSS, ha pasado por varias etapas sin alcanzar el equilibrio interno. La tarea del socialismo de crear una sociedad sin clases, fundada en la solidaridad y la satisfacción armoniosa de todas las necesidades, no existe, ni existirá. Las contradicciones se expresan por la desigualdad material y cultural, por la represión, por la formación de grupos políticos, por la lucha de fracciones del partido.     

Esta descripción encaja perfectamente en la tragedia que viven los venezolanos, producto de la revolución bolivariana. El régimen derivo en un sistema policíaco que ahoga y deforma la lucha política sin eliminarla. La figura del imperio es el enemigo ideal para construir una narrativa que justifica los fracasos y tropiezos de la gestión revolucionaria. La hostilidad manifestada a los factores críticos excluyéndolos del circulo de poder, disimula en realidad la propia fragilidad del modelo. Los hechos no dejan espacio para la duda, el deterioro general del país es más que evidente, por ello se reparten la Nación como botín para mantener la fidelidad a la cúpula, construyendo una minúscula representación de la sociedad protegida de los embates económicos y sociales.

Venezuela es la economía con el peor desempeño del mundo y probablemente con uno de los peores de la historia mundial. Las mayorías de las economías se recuperarán después de los estragos derivados de la pandemia, a pesar de ese rebote, Venezuela mantendrá su atraso. Sumergida en una hiperinflación crónica, que no podrá ser abatida por esta nueva reconversión, por el contario pareciera una medida para maquillar transacciones y registro. En estos años de revolución han cerrado más del 60 % de las empresas existentes en el año 1.998. El salario mínimo alrededor de 2 dólares y canasta alimentaria por arriba de 300, realidad que desnuda la máquina de fabricar pobres que es la revolución, que representa el 96 % de la población en este momento. Un país con una de las peores crisis migratoria del mundo en tiempo de paz, según el alto comisionado de la ONU para los refugiados (ACNUR), más de 5 millones han abandonado el país, buscando oportunidades en otras latitudes, tristemente el éxodo se mantendrá en la medida que las expectativas sigan siendo negativas.               

El país sostiene record poco codiciados, en competitividad, corrupción, transparencia y negocios. En todos ellos está en las ultimas casillas del continente y del mundo, una Nación hostil para hacer inversiones, con niveles de corrupción elevados, poco transparente y obviamente con una competitividad nula. Una población abandonada por la clase política de la era democrática, entrego todo el poder a un hombre, que logro producir una ilusión de prosperidad por el boom petrolero, aprovecho la coyuntura para empujar los eventos hacia una versión moderada del socialismo real, y finalmente cuando la piñata petrolera se agotó, el país cayó en una bancarrota peor que la sufrida por la mayoría de los socialismos reales, antes de su colapso definitivo. En resumen, la historia del ascenso y caída de una revolución engañosa, que paso de ser un bostezo de esperanza a una tragedia dictatorial.            

El experimento venezolano del socialismo del siglo XXI comandado por Maduro, intenta revertir su marcha envistiendo frontalmente al legado del comandante, en una muestra de inconcebible flexibilidad ideológica. Ahora las expropiaciones fueron un error, sin embargo, el reconocimiento no deriva en la reparación de los daños generados. Supuestamente para superar las nefastas consecuencias de su ineficiencia crónica, el “neochavismo de mercado” ha adoptado reformas económicas y ajustes ortodoxos al estilo de los que propone el FMI. Esas medidas le están permitiendo en parte sanear su extraordinario déficit fiscal. Las banderas del chavismo están engavetadas y emergen unas nuevas en pos de la sobrevivencia y la esperanza de la recuperación económica del país.

En el marco de su estrategia de sostener el poder a todo costo, el régimen adelanta un diálogo en México con la mediación de Noruega y la presencia de actores internacionales, haciendo pocas concesiones y consiguiendo tiempo. De los puntos contenidos en el Memorándum el régimen no cumplió ni siquiera uno, pero logró lo que quería. No hubo liberación de presos políticos civiles y militares. Las condiciones y el cronograma electoral son las que ya existían antes de México y no van a cambiar. La ayuda humanitaria en Venezuela en parte la seguirá manejando el chavismo como hasta ahora. Lo cierto es que mientras se discute, dialogo y acuerda el cronograma electoral seguirá su ritmo. Los problemas fundamentales seguirán diferidos para el 2.022, la solución política y económica no se visualiza a corto plazo, y el callejo cada día que pasa, se hace más estrecho. Seguramente se llegarán a acuerdos parciales intrascendentes, el botín seguirá distribuyéndose a dedo, el futuro será incierto y la población condenada a la miseria, el hambre y la muerte    

Como en la rebelión de la granja de Orwell, Maduro y sus cercanos se van haciendo del poder hasta la expulsión de sus colaboradores críticos, liquidando las pocas conquistas de la revolución. De la máxima: todos los animales son iguales ante la ley, se terminará en todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros. Construyendo una casta burocrática llena de privilegios y poder.

gguillermorb@yahoo.com      

11-10-2021