El teléfono celular en la sociedad hipermediatizada: ¿conexión o desconexión social?

Por: Rocío Márquez… 

¿Ha imaginado su vida en esta sociedad sin tener un teléfono celular? Si respondo a mi propia pregunta, definitivamente mi respuesta es “no”. ¿Coincide conmigo?

El teléfono móvil se ha convertido en una herramienta esencial para nuestra sociedad hipermediatizada. Una pequeña pantalla informática, portátil e interactiva, que tiene que ver con toda nuestra cotidianidad. Desde nuestro trabajo hasta nuestra vida privada. ¡Por supuesto que es imposible imaginarnos sin él!

¿Cómo nace el teléfono?

La comunicadora Elisabet Claus (2019) cuenta que “el telettrofono o teléfono fue inventado en el año 1854 por el inventor italiano Antonio Meucci. Lo construyó para conectar su oficina con su dormitorio y así poder hablar con su esposa, que estaba inmovilizada en cama por una enfermedad”. No obstante, no tenía dinero para patentar su invento, por lo cual Alexander Graham Bell fue considerado el inventor del teléfono. Fue “el primero en patentar el dispositivo en 1876”.

La revolución del teléfono móvil

Desde la invención del teléfono no se ha dejado de innovar. Así que, si el teléfono ya de por sí implicó una gran revolución, ni hablar del teléfono móvil.

“La primera llamada sin cables realizada en 1973 gracias a Martin Cooper, ingeniero de la empresa de telecomunicaciones Motorola” (Claus, 2019), cambió no solamente la forma de comunicación, sino también la manera cómo se comporta socialmente la persona que lo utiliza.

Un nuevo régimen visual y nuevas interacciones con la pantalla

Elisabet Claus registra cómo “Steve Jobs revolucionó la industria del teléfono móvil y las nuevas tecnologías en 2007, cuando se presentó el primer modelo de iPhone”. Este incluía “el dispositivo táctil, la navegación por internet y otras aplicaciones de servicios. Aquello cambió por completo el concepto de “teléfono móvil”: ya no solo servía para llamar o enviar mensajes, sino que podía hacer muchísimas cosas más”.

Israel Márquez (2022) señala que estas pequeñas pantallas “están creando un nuevo régimen visual o régimen de pantalla”. Ello implica “un nuevo posicionamiento del cuerpo y una multiplicación de sus posibilidades operatorias, lo que permite relaciones e interacciones distintas con las pantallas, como el procesamiento por voz o la interacción táctil”. Se trata de una relación estrecha, pues no existe otra mediación entre el teléfono y la persona que lo usa: “a través de los ojos se elige y los dedos clausuran por contigüidad la decisión (no hay teclado no hay “lápiz”, hay toque digital y nada más)”, sostiene Márquez.

Nuestro centro de operaciones

El teléfono móvil es un espacio de operaciones, nuestro centro de actividades donde convergen todas nuestras acciones: trabajar o entretenernos, “ir” al banco; conversar con nuestros familiares, amigos, compañeros o socios; revisar el correo, usar las redes sociales, ver las noticias, tomar fotografías, etc. Todo ello, solo con posar nuestro dedo en la pantalla. En él se condensan todos los medios de comunicación, prácticamente, y “puede acompañarnos en casi todas las situaciones de nuestra vida” (Márquez, 2022).

En este sentido, “la tecnología de los teléfonos celulares ha sido una revolución que ha impulsado la conectividad y la accesibilidad a nivel mundial”, asegura Ricardo Panzacchi (2023), de McCoy College of Business (Texas State University). Sin embargo, está tan presente en nuestras vidas, que hemos llegado a ser muy dependientes de él.

La dependencia excesiva de los teléfonos móviles

Un estudio de la Universidad de Heidelberg de 2022 comprobó que el uso excesivo del teléfono celular puede afectar al cerebro.  Inclusive, puede generar síntomas de adicción. El informe reveló «que el exceso de estímulos pone al cerebro todo el tiempo en estado de alarma. Esto genera un estrés al que el cerebro responde liberando hormonas como el cortisol, lo que reduce nuestro rendimiento, y a largo plazo puede arruinar nuestra salud» (Eldiariodelarepublica.com).

Pero las consecuencias del uso excesivo del teléfono no se quedan allí. Para Panzacchi, “la dependencia excesiva de los teléfonos celulares ha generado problemas significativos” en la sociedad. Además, sostiene que no es un fenómeno aislado, pues muchos sectores laborales han visto mermada la productividad, debido a que los trabajadores pasan mucho tiempo mirando sus celulares.

Además, hay que tomar en cuenta que la seguridad en la movilidad urbana también se ve comprometida. ¿Cuántos accidentes de tránsito se producen por causa de que los conductores usan el teléfono mientras conducen?

El teléfono móvil: ¿desconexión social?

En las relaciones sociales, el uso del teléfono celular ha tenido un impacto importante. Las escenas de personas que, aun acompañadas están mirando sus teléfonos, dan cuenta de “una desconexión social” (Ricardo Panzacchi, 2023). Por supuesto, ello nos aparta de nuestro entorno social inmediato y deteriora las relaciones interpersonales.

De igual forma, el uso del teléfono nos aleja de disfrutar de momentos especiales. Al parecer, no vivimos las experiencias a plenitud, sino solo nos preocupamos por registrarla en una fotografía. Si no sale perfecta, se arruinó el momento; y así nos perdemos de paisajes, de la compañía, de instantes que no se repetirán nunca.

Poner límites

Poner límites al uso del teléfono es necesario. No solo para aumentar nuestro rendimiento, sino también para cuidar nuestro cerebro. La psicóloga Elinor Márquez (2024), de Psicología de Bienestar, recomienda descansar de las pantallas para cuidar la salud mental.

Pero urge, al mismo tiempo, desconectarse digitalmente para fortalecer nuestras relaciones interpersonales, La tecnología ayuda a conectarnos. Sin embargo. debemos poner límites al tiempo que le dedicamos.

*Doctora en Ciencias Humanas. Directora de la Escuela de Comunicación Social de la ULA Táchira.

21-05-2024

“Comunicación Continua no se hace responsable por las opiniones y conceptos emitidos por el articulista”