¿Elecciones? Mal gracias…

Por: Fernando Luis Egaña…

Los máximos voceros de la hegemonía roja, no se cansaban de repetir que la supuesta “revolución bolivariana” (más bien “bolivarista”) era la más democrática del mundo, porque se habían hecho no sé cuántas elecciones y referendos. Mucha gente en el exterior repetía el estribillo, por ejemplo, Jimmy Carter y sus colaboradores. No importa que las “elecciones y referendos” fueran un tributo al fraude estructural y al ventajismo más descarado. Eso era para ellos una minucia debatible en relación al número de eventos comiciales…

Pero ya no hablan de eso. Nada de nada. Ahora es al revés. Tratan por todos los medios de no hacer ni elecciones ni referendos. Los que tocaban para el 2016, según la Constitución, están pospuestos para el 2017, si acaso. ¿Y qué pasó para un cambio tan radical? Muy sencillo. El pueblo venezolano en su abrumadora mayoría está harto de la supuesta revolución y quiere que sus capitostes dejen el poder, para que pueda abrirse una nueva etapa en la vida venezolana.

¿Y por qué el pueblo venezolano, en su abrumadora mayoría, rechaza al poder establecido? También muy sencillo. Porque ha sumido a la nación en una crisis humanitaria en medio de una bonanza petrolera. No es poco el desastre. De hecho, puede afirmarse que es la crisis más grave en los últimos 100 años. Tan grave, que 6 de cada 10 habitantes de Venezuela se quieren ir del país. Y gran parte del capital humano profesional de las nuevas generaciones, ya se fue. Y mientras tanto, los dueños del poder, imbricados con la delincuencia organizada, se han transmutado en plutócratas a punta de depredar los recursos nacionales.

Y esto no son especulaciones, sino que lo señala, documenta y denuncia el ministro de la economía más poderoso del siglo, Jorge Giordani. Ante este panorama, los máximos voceros de la hegemonía roja no quieren saber nada de elecciones y referendos. En especial los gobernadores y alcaldes que vienen de las Fuerzas Armadas, muchos de los cuales están despalillando a sus estados y municipios. Casi todos también están en lo mismo, sólo que no tienen la misma influencia en el denominado comando político-militar de la revolución que, bien se sabe, tiene su sede en La Habana.

Y ni hablar de los hermanos Castro Ruz que llevan cerca de 60 años mandando como dictadores sin haber hecho nunca una consulta comicial. O hacemos valer nuestro derecho con toda la energía posible, o se llevan por delante el voto popular.

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