En las crisis sale a relucir lo mejor o lo peor de cada individuo

Ejemplo de solidaridad los hemos observado..Foto Leo León

De repente, casi de un día para otro, el mundo entero se encuentra luchando contra un enemigo invisible, pero en algunos casos, letal. La humanidad se está viendo afectada por el ataque de un virus, llamado Covid-19, el cual, ha puesto contra la espada y la pared a los gobiernos del mundo, especialmente a aquellos que, en un principio, hicieron caso omiso de las advertencias, le restaron importancia e incluso lo tildaron de “histeria colectiva”.

Es una realidad, el coronavirus está entre nosotros, y a decir de los expertos la única manera de frenar su propagación son las barreras sociales, las cuarentenas, y en el peor de los casos, y cuando la población no ha sido disciplinada al acatar las recomendaciones, el toque de queda, como acaba de suceder en Cúcuta.

Venezuela una situación atípica

En Venezuela y a decir de voces autorizadas “las medidas de prevención, especialmente el llamado a cuarentena se hizo a tiempo”. El pueblo venezolano, en su gran mayoría ha dado muestras de su valor y paciencia al obedecer la disposición anunciada por Nicolás Maduro. Y, gracias a las campañas de divulgación por los medios de comunicación responsables, nacionales e internacionales, los venezolanos han actuado con la madurez en un escenario como este, de tanta gravedad.

No obstante, hace muy poco tiempo las mismas redes sociales estallaron ante la noticia de que, supuestamente, un grupo de jóvenes para quienes la fiesta y la diversión pudieron más que la necesaria toma de conciencia, se dedicaron a disfrutar del dinero, la rumba, el atolondramiento, en una celebración faraónica, y hoy, no solamente muchos de los asistentes  están contagiados con el virus,  sino que además pusieron en riesgo a toda la población de los Roques y de allí , en adelante,  para usted de contar.

Actitudes irreflexivas como estas, son, justamente las que favorecen a la propagación del virus. A la vista está, las imágenes, videos y audios  de la fastuosa boda, no son trucados; nadie los puede negar, y demuestran que el coronavirus no distingue razas, credos, militancia política, edades condición social. Nada. Estos “fiesteros” pusieron en riesgo sus vidas y la de los demás compatriotas por no tener educación, civismo, sentido común, dignidad ante la crisis. Afortunadamente no son la mayoría.

Este lamentable hecho se contrapone a la titánica labor de nuestro personal de salud. Médicos, enfermeras(a) camilleros, obreros de nuestros empobrecidos y desabastecidos centros hospitalarios, quienes arriesgan, literalmente su vida, y aun así, están allí cumpliendo con su sagrada misión. Como lo dijo el doctor Iamd Kansau en su entrevista: ante ellos hay que quitarse el sombrero y rendirle honores.

Ejemplo de solidaridad los hemos observado en las mujeres, artesanas, costureras, que acuden prestas a la solicitud de ayuda del Iahula y se ponen a coser tapabocas, toallas y otros materiales que les son requeridos. Sin cobrar ni un centavo, sin pedir nada a cambio! Bravo por ellas!

Se contrapone a esta noble actitud, la de  comerciantes inescrupulosos que aprovechan  las necesidades de la población, para enriquecerse. Estos codiciosos venden las mascarillas los guantes, el alcohol, los antibacteriales a precios impagables, en un claro ejemplo de usura y malignidad.

Buenas conductas la de los dueños de empresas; farmacias, supermercados, abastos, entre, otros que desde un principio han hecho respetar las normas de prevención. Han privilegiado a su personal dotándolos de la indumentaria adecuada para tales efectos, y así mismo han hecho que sus clientes no transgredan las disposiciones necesarias: el uso de guantes, tapabocas, guardar la distancia indicada entre las colas. ¡Aplausos para ellos!

En contraposición, actúan una gran cantidad de expendios de licores, que infringiendo todo tipo de normativa, venden “caña” hasta altas horas de la noche, y a veces ante la mirada complaciente de las fuerzas públicas y de los vecinos. Es que tal vez se piensa que con alcohol y borrachera la cuarentena se pasa mejor. Craso error porque después de la juerga viene los arrepentimientos. Empezando porque algunos de los “clientes” olvidaron, en su afán  de beber, ponerse el tapaboca y los guantes.. Y ni qué decir de los que aun ante esta situación tan grave, se reúnen en casa y apartamentos para “pasar un rato agradable”, haciéndole caso omiso a la recomendación del distanciamiento social. Las consecuencias de actos irresponsables tienen un periodo de incubación.

Algunos dicen que la idiosincrasia del venezolano es así: dicharachero, parrandero, jugador, desobligado, pero no se puede generalizar, porque hemos podido observar durante esta “cuarentena social”, que ha  salido a relucir tanto lo mejor como lo peor de quienes habitamos este inmenso territorio.

“Los buenos somos más”, dicen los optimistas; la iglesia que no ha dejado de dar sus misas  por televisión y asistir a los necesitados,  los bomberos que acuden a los llamados , a pesar de sus carencias,  las amas de casa que reparten lo poco que tienen con la vecina que se quedó sola y no tiene qué comer, en fin son muchas conductas que nos llenan de  renovados bríos, porque si el pueblo es solidario, ordenado y disciplinado, daremos un ejemplo al mundo , evitando que en nuestra patria grande y generosa, el coronavirus, haga de las suyas, como lo ha hecho en otras latitudes

Redacción C.C.-24-03-2020