Enseñar el gusto por la lectura a los niños es un acto de amor

Estamos inmersos en un mundo vertiginoso, acelerado, presuroso, repleto de tecnología, tanta que en ocasiones se nos nublan los sentidos y vamos por la vida pendientes de un celular, de una tablet. Leer, lo que dicen las redes sociales, marca la pauta matutina de muchas personas, quienes pendientes de la pantalla hasta no se dan un respiro para tomarse un rico café en compañía de su familia. Es imperativo saber qué le pasó a fulanito, cuál es lo último en TIC-Toc, y si acaso mirar las noticias que se publican por aquello de estar enterado de lo que pasa tanto en el país como más allá de nuestras fronteras.

En este corre-corre, tan sin sentido, los adultos estamos perdiendo uno de los placeres más gratificantes que pueda sentir un ser humano: el placer de leer. Y lo peor es que nos hemos olvidado de enseñar a nuestros hijos el gusto por la lectura, en cambio, desde muy pequeños saben manejar a la perfección un celular con todas sus aplicaciones. A veces, y es triste decirlo, los niños de ahora no conocen una librería, y mucho menos piden que se les regale un cuento para Navidad. Entonces, ¿por qué no aprovechar ese conocimiento que tiene los niños de la llamada Generación BIT (Born In Technology) para estimularlos a leer historias que realmente desarrollen su creatividad e imaginación? Justamente por eso hoy en Comunicación Continua, quisimos dar a conocer una iniciativa que nos parece una alternativa para que los niños se vayan acercando a la lectura de cuentos especialmente imaginativos y llenos de ingenuidad, pero que al mismo tiempo enseñan, entretienen y nos hacen sonreír.

Las letras también se asustan

Las letras asustadas y otros cuentos, de María Luisa Lázzaro y Franklin Pérez Guillén Lázzaro, es una opción digital de un libro hermosamente ilustrado por Ludwianna Piñero Pereira perteneciente a la Colección Cocuyos de Cristal, Fondo Editorial Carmen Delia Bencomo y cuya coordinación editorial y edición fue responsabilidad de Ennio Tucci, director editorial.

Su lectura, es, sin duda alguna, un bálsamo para los sentidos, un desborde de imaginación infantil, donde cualquier cosa puede pasar: encontrar, por ejemplo: “En una pared, una al lado de la otra, temblorosas, sin formas definidas, una hilera de letras asustadas”. Imposible leerlas. O que “Un día, muy temprano en la mañana, un señor que parecía un niño por su tamaño y su cara, estaba preparándose con una enorme vara para tumbar unos mangos deliciosos y grandes que colgaban hacia afuera de un solar. En eso estaba, con un saco que pretendía llenar al final de su exitosa jornada, cuando —de pronto— vio venir a un dragón pequeño, pero dragón al fin. Venía echando humo blanco por la boca mientras batía sus alas estrepitosamente, acelerándole el corazón… pum, pum, pum. Sin pensarlo ni la mitad, de una vez, el niño que parecía un señor vio a un caballo ideal para su tamaño, corrió y corrió y se le montó con la velocidad de un rayo, diciendo:

— ¿Paticas para qué te tengo, paticas para qué te tengo?…

O asistir al baile de los números, donde cada uno muestra su personalidad bien definida. Y… ¿saben qué? el “NUEVE que era encendedor de luces los entusiasmó a todos: ¡A bailar, a bailar!. Cuando ya estaban bien cansados apareció el DIEZ que era el apagador de luces. ¡A dormir, a dormir! Colorín colorado este baile de números por fin se ha terminado.

Son 8 cuentos deliciosos: El Rey Franfrán y las letras asustadas, El niño distraído que se tragó un sapo verde, ¿Paticas para qué te tengo?, Mosquito patas cortas, ¿Y los otros qué dicen? El pez espada y su nariz singular. El mono del zoológico, El baile de los números.

Lo que se hereda no se hurta.

María Luisa Lazzaro, es una escritora sublime, que sabe expresar sus sentimientos, trasmitir conocimientos, de una manera tan íntima que el que la lee queda subyugado, enamorado y para siempre, presa de su magia escritural. María Luisa también se ha destacado como editora y escritora de libros para niños y jóvenes. Por esa razón no es de extrañar que esta vez, junto a su nieto, haya escrito este libro de cuentos que estamos seguros les encantará.

Quisimos conocer un poco más sobre el origen de esta iniciativa digital, y he aquí lo que María Luisa nos contó: “Cuando Franklincito tenía casi tres años lo sentaba en mis piernas frente a la computadora y le hacía ver y escuchar cantidad de cuentos clásicos para niños, su mamá también le leía cuentos antes de dormir y por las tardes. Un día en que su mamá y yo lo fuimos a buscar a su escuela en Maracay, Franklincito, a sus cuatro años, casi angustiado nos dijo: “Una letra asustada, una letra asustada”. Le dije a mi hija que se diera vuelta porque yo necesitaba saber que era una letra asustada: En una pared había varios grafitis con sus letras sin forma, sin color, como si estuvieran asustadas. Al llegar al departamento, comencé la historia de “Las letras asustadas y el rey Franfrán”. Narración que fue concluida casi dos años después, él me iba indicando qué cambiar, qué colocar, qué colores, etc. Luego, y esto es lo más importante, un día estando en Mérida de vacaciones, casi a sus cinco años, me dijo: “Yaya siéntate en la computadora que te voy a dictar un cuento. Se dedicó a describir cada uno de los números del 1 al 10, con características de tamaño, volumen y carácter. Y me dijo: Yaya ya los describí, mañana te dicto las acciones. ¡Dios Santo! me dije para mis adentros, esto es lo que enseño en mis talleres de creatividad, “El cofre insólito de las ideas”, y él nunca participó en esas actividades, porque apenas tenía cinco años casi. Yo explico que un cuento está formado por las descripciones y las narraciones, y este muchachito chiquito sabía perfectamente que existe la descripción y la narración en los relatos. Así me fue dictando cuentos que entre los dos le íbamos dando forma de libro. Este niño a los seis años le otorgaron un diploma de premiación como uno de los mejores lectores niños, a sus seis años.

Y esto no son milagros- dice María Luisa con su espléndida sonrisa- son productos de los estímulos que los padres, madre y abuelos les bridamos a los niños desde muy pequeños contándoles buenos cuentos, que los lleve a desarrollar su creatividad en todos los órdenes para que sean profesionales idóneos en cualquier carrera que escojan a futuro”, concluye

Y cuando le preguntamos a María Luisa, si para obtener el libro y “bajarlo de la web”, había algún costo, respondió con alegría:” Las letras asustadas y otros cuentos, no hay que pagar más que con puro amor a la lectura.

Comunicación Continua de Leo León y muy especialmente quien suscribe esta nota nos sentimos especialmente conmovidos y orgullosos de este trabajo de María Luisa Lazzaro porque nos da pautas para seguir creyendo que mientras existan mujeres y hombres que sueñan, escriben y leen con sus nietos, un futuro luminoso aguarda a los niños y niñas venezolanos.

Padres, madres, representantes, desde ya puede tener su libro en casa. 

ile:///C:/Users/pc/Downloads/LAS%20LETRAS%20ASUSTADAS%20(1).pdf

Redacción Arinda Engelke. C.C.