Entre Gorbachov e Isabel II. El sentido de la responsabilidad y el respeto

Por Ricardo R. Contreras…

En los últimos días, la comunidad internacional le ha dado el último adiós a dos grandes personalidades que fueron un rompe aguas en la historia contemporánea, se trata de Gorbachov, el último premier de la Unión Soviética, que falleció en Moscú el 30 de agosto de 2022, e Isabel II, reina del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y monarca de otros quince Estados independientes de la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth), quien murió en paz en Balmoral, el 8 de septiembre de 2022.

Mikhaíl Gorbachov nació en Stávropol, Rusia, el 2 de marzo de 1931, en el apogeo de la Unión Soviética, y en medio del régimen estalinista tristemente conocido por las ‘purgas’ y las deportaciones a los infames Gulags, los campos de concentración soviéticos, crudamente descritos por Aleksandr Solzhenitsyn en su obra Archipiélago Gulag. Gorbachov hizo sus estudios universitarios en la famosa Universidad Estatal de Moscú, de la cual egresó en 1955 como abogado. Por su inteligencia y capacidad de liderazgo, fue ascendiendo en el Partido Comunista y entre las décadas de 1960 y 1970, ejerció cargos de mando, hasta llegar a Moscú. Su honestidad personal y su capacidad de maniobrar correctamente dentro de las estructuras políticas lo elevaron en 1980 al Politburó del Comité Central, un puesto de responsabilidad que le permitió conocer los intríngulis del poder en la Unión Soviética. A la muerte de Konstantín Chernenko, Gorbachov se convirtió en su sucesor y fue elegido el 11 de marzo de 1985 secretario general y líder indiscutido de la URSS. Sin embargo, el destino le tenía deparado el lugar protagónico de un inesperado proceso de transición. El pueblo soviético, cansado de setenta años de la aplanadora marxista, y arrastrado por una crisis económica que los tecnócratas no podían enfrentar ni siquiera recurriendo al anacrónico estajanovismo, comenzó a buscar el cambio. Gorbachov, lanzó en 1986 su programa de reformas, la famosa “perestroika”, y en 1988 lo completó con un proceso de apertura conocido como “glásnost”, pero el sistema estaba tan agotado que el colapso era imparable. El año 1991 marcaría el punto final de la Unión Soviética, con una serie de acontecimientos que condujeron a la disolución de la quimera soviética. La URSS dejó de existir y dio paso a un conjunto de repúblicas que, tomarían su propio rumbo histórico. Ese año 1991, en la Gran Bretaña, la reina Isabel II enfrentaba varios problemas de la política doméstica de la Gran Bretaña y del Commonwealth, así como algunos desencuentros a lo interno de la familia real, que dejaban en la Reina una serie de sinsabores y que se sumaban al peso de las responsabilidades de la Corona.

Isabel II o Elizabeth Alexandra Mary Windsor, nació el 21 de abril de 1926 en Balmoral, y recibió una educación marcada por la tradición dentro de la familia real. Apenas siendo una niña contempló los acontecimientos que llevaron a su padre, el príncipe Alberto, a convertirse en rey de la Gran Bretaña. En 1936 moría su abuelo, el rey Jorge V, y accede al trono su tío, el rey Eduardo VIII quien, en un movimiento inesperado de los hilos del destino, abdicó el 11 de diciembre del mismo año, y la corona recaía en su hermano el príncipe Alberto, quien adoptó el nombre de Jorge VI. De esta manera la pequeña Lilibet, como se le conocía a la princesa Isabel, se convertía en la heredera del trono. La muerte del rey Jorge VI activó la sucesión real y la princesa Lilibet se convertía en la reina Isabel II, coronada el 2 de junio de 1953.

A pesar de las distancias históricas e ideológicas entre Gorbachov e Isabel II, ambos estadistas tienen algo en común, la seriedad, la responsabilidad y la majestad con que ejercieron sus cargos y la absoluta devoción hacia los pueblos que les correspondió gobernar. Gorbachov lo hizo directamente, como presidente, tomando las decisiones de mayor impacto en la nación; por su parte Isabel II lo hizo ejerciendo su ‘poder moderador’ en la sociedad británica. Ambos personajes enfrentaron gravísimas dificultades en el ejercicio de su autoridad y, por ejemplo, Gorbachov decidió no aferrarse al poder y en 1991, ante la perspectiva de un inútil episodio de violencia cainita, prefirió hacerse a un lado a fin de que los acontecimientos siguieran el rumbo que los pueblos de las antiguas repúblicas soviéticas querían darse, impulsados por una necesidad de independencia y libertad política, económica y religiosa.

Por su parte, Isabel II enfrentó grandes cuestionamientos hacia la monarquía, y en sus setenta años de reinado no faltaron episodios que podrían haber tenido consecuencias para la Corona, las instituciones y las tradiciones del pueblo británico, sin embargo, la presencia de una mujer del talante de Isabel II fue la garantía de estabilidad que permitió a la sociedad seguir buscando consensos y mirando en la Corona un elemento unificador de la identidad y la integridad de la nación.

Al mirar a estos dos personajes históricos, sin emitir un juicio sobre sus aciertos o desaciertos, podemos convenir en que colocaron todo el empeño por ejercer su autoridad con la mayor responsabilidad y el respeto, y en los actuales momentos son precisamente estos valores, la responsabilidad y el respeto, dos elementos que necesita con urgencia la sociedad de nuestro tiempo.

11-09-2022