¡Escepticismo en la crisis!

Por: Ramsés Uribe…

En esta ocasión se aborda el pensamiento escepticista como una manera otra de entender este grocero realismo mágico virtual criollo que arropa con tela agujereada a un país enfriado de infamias constantes. Especialmente se muestra la versión más optimista a que haya lugar.

Para entender un poco el esperado y nada sorprendente resultado electoral del 15 de octubre, hay varias lecturas aclaratorias. Por supuesto que no son las únicas, absolutas ni mucho menos definitivas. Desde luego que lo poco que queda en el tapete es el análisis de tal hecho sobrevenido. Hay mucho desencanto que se respira en el ambiente nacional, pero es que no se puede pecar de ingenuo, de inocente, cuando ya se sabía de antemano como procede el árbitro electoral. Más allá de los estudios estadísticos y otros análisis políticos se puede reflexionar el asunto de la mano de la filosofía helenística romana con el pensar de los escépticos y los cínicos. Estos caballeros eran audaces no tanto en el diagnóstico de la crisis de su tiempo sino más aun planteaban y vivían soluciones nada salomónicas sino más bien individualistas. Era una forma de vida más que política, una ética, que garantizaba una postura social crítica a la par de una conducta consona con dicho pensar. Es ostensible que ese mismo caso aplique aquí en la tierra de Don Tulio Febres Cordero.

Pirrón de Elís, filósofo del 360-270, AC, decía que los juicios que se hacen en general son francamente convencionales, comunes, nada o poco interesantes pues se basan en meras sensaciones. Por ello es mejor evitar los juicios tanto a favor como en contra y practicar una sana indiferencia. Así con esto se podría explicar el abstencionismo político reciente y en otras oportunidades, de un sector de la población; quienes son muy escépticos, no creen en nadie, respecto del liderazgo serio de algunos dirigentes opositores. Y claro no le faltan razones para tal proceder. Sin embargo, alejarse de la acción política se consideraba en la cultura griega nada menos que ser un poco ,”ni-ni político”, no es el típico “nini” social, en la actualidad, una suerte de ciudadano apolítico, conformista, apático profesional, seguidor y consumidor de las redes sociales y otras tecnologías emergentes.

Hay otro tipo de escéptico más constructivo, pues aporta otro ladrillo sólido al edificio majestuoso del pensamiento. Se trata del filósofo Carnéades, (214-129, AC) que afirma la imposibilidad del conocimiento de las cosas, de saber la verdad a ciencia cierta, entiende que en el nivel de la práctica se debe obrar siguiendo el sentido común, aquello que parece ser lo más razonable posible. Por tanto no es tan pesimista como Pirrón y otros escépticos. Esto explicaría la conducta ciudadana de los votantes a pesar de las incongruencias gubernamentales y de sus líderes.

Por último están los cínicos, escuela fundada por Antístenes (444-365 AC.), que vivían en sociedad de manera desvergonzada. Equivaldrían hoy día a los que se burlan y ofenden a los opositores y a todo ciudadano de bien que proclama democrática y pacificamente la justicia y la libertad de la bella tierra del gran maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa. Gente que tira la piedra, esconde la mano y luego señala como autor del desafuero a cualquier inocente que piensa distinto y se atraviesa en ese desafortunado momento.

Para que haya verdadera mejoría social en Venezuela se requiere, entre otras cosas, un consenso general como decía Cicerón, que combinaba el estoicismo con el influjo escéptico, no simple retórica para la comunicación política, como la que nos tienen acostumbrados los políticos, cuyo criterio es válido para establecer la verosimilitud en el logro de los fines e ideales de un mejor futuro para el país. También es impresindible adoptar una postura política/ética personal en el sentido que apunta el Mahatma Gandhi, quien dijo, “ Sé el cambio que quieras ver en el mundo”. Seamos todos ese auténtico cambio tan anhelado en nuestra nación.

Ramsés Uribe, profesor NUVM de la ULA.
ramaseum@yahoo.com
@ramthalneo