Estatuas y bronces de la ciudad de Mérida desaparecen de lugares públicos

La crisis de valores y seguridad por la que atraviesa el país, dado el grado de ingobernabilidad propiciado por el mismo gobierno nacional, ha trasladado a la ciudad de Mérida grandes problemas, destacando la delincuencia desatada, que actúa bajo la omisión culposa de los cuerpos policiales, que han dedicado sus últimos esfuerzos a magnificar la represión contra los ciudadanos que pacíficamente manifiestan su descontento con las propuestas absolutistas del ente nacional.

El robo del patrimonio histórico y cultural de la ciudad es marcado, el bronce, metal codiciado, desaparece de las paredes de los edificios históricos, de los pedestales de las estatuas locales e incluso, las mismas esculturas, han desaparecido bajo la mirada sorprendida de los transeúntes y habitantes de la otrora “Ciudad de Los Caballeros.

En el Parque Metropolitano Albarregas, el patrimonio merideño estaba enriquecido con un conjunto de dos estatuas de bronce que representaban la bucólica escena de Don Tulio Febres Cordero conversando con Gabriel García Márquez “El Gabo”, sentados en una silla de parque, escultura de tamaño natural que en su momento fue apreciada y reconocida por los lugareños y visitantes y que los cacos, fragmentaron, robándose a Don Tulio y desmembrando los brazos de “El Gabo”.

Anteriormente las placas de bronce dispuestas en la entrada de la sede de la Cámara Municipal también habían desaparecido, a escasos 50 metros de la entrada principal del palacio de gobierno merideño.

Los edificios y residencias merideñas, que anunciaban su nombre con finas letras hechas en bronce, ahora están innominadas, pues los malhechores también han cargado con estos símbolos.

Preocupados por la omisión en seguridad y vigilancia, la Alcaldía de Mérida a través de los oficios de la Abogado Joanna Rojas, jefa del departamento de Consultoría Jurídica, interpuso ante la policía científica, una denuncia formal, que tiene como objetivo alertar a los cuerpos de seguridad dl estado, para que se aboquen a determinar la autoría de estos hurtos y los objetivos de los mismos.

No son bienes municipales o simplemente ciudadanos, también son bienes de la nación. Dos estudiantes esculpidos en bronce y que adornaban el conjunto artístico dispuesto en el Parque del estudiante, situado en la parte norte de la ciudad, en la entrada a la vía que conduce al sector “Los Chorros de Milla”, fueron cargados por los delincuentes que también se llevaron la réplica de una computadora portátil de una de las estatuas situadas en ese mismo conjunto.

Gonzalo Picón, el profuso literato merideño, no escapó de la arremetida vandálica, la placa que describe la estatua situada en la redoma de su mismo epónimo en el inicio de la avenida Universidad entrada a la Hoyada de Milla, también desapareció.

Las autoridades municipales, preocupadas por la merma en el patrimonio cultural de la ciudad, han hecho un llamado de atención a la policía del estado, que tiene la responsabilidad de dar garantía de la seguridad de las personas y los bienes de la nación, para que asuman su oficio y no permitan que la hacienda pública siga desapareciendo por omisión de sus competencias, porque un pueblo sin memoria, sería garantía de un futuro vacío. (Prensa Alcaldía de Mérida)