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viernes, enero 23, 2026

Ferias del sol 2020 sin luz y sin gasolina, pero pa’lante

La verdad es que cuesta entender cómo es posible que ante un panorama tan desalentador como el que estamos viviendo en Venezuela, especialmente en los Estados Andinos y el Zulia, un grupo de ciudadanos estén pensando en realizar festividades en las cuales, por lo general, se desatan los demonios, y todos lo sabemos.La realidad es que son pocos los beneficios que obtienen la población, a no ser que por arte de la magia ferial, los problemas que padecemos diariamente, desaparezcan. Es decir: ¿se acabarán las largas colas de la gasolina? ¿El suministro de gas se normalizará?¿Tendremos una economía sana? ¿Podremos con los 5 ó 6 dólares que ganamos cubrir la cesta básica y hasta comprar medicinas y alguito más? ¿Dejaremos de sufrir humillaciones en las estaciones de servicio y avanzaremos con normalidad hacia los surtidores sin tener que soportar días con sus noches en espera a que llegue la gandola?

¿Será que Corpoelec asegurará un fluido eléctrico, sin apagones, bajones y cortes totales de energía?, o al menos avisará cuándo se harán,por aquello de estar preparados? Bueno, si esto fuera así ¡Bienvenidas las Ferias del Sol ¡ con sus reinas , sus abominables corridas de toros (es mi opinión muy personal y respeto a los que por cualquier razón, gustan de esa masacre). Sus borrachos gastando hasta lo que no tienen. Hombres y mujeres vestidos a la usanza española, con sombreros y otros artificios, en una Venezuela azotada por una situación que raya en la miseria para muchos.

¿O, es que es mejor, fingir demencia y por esos días no acordarse de nada que nos incomode? Borrar las imágenes de niños comiendo de la basura, enfermos muriendo en los hospitales por falta de medicamentos, hombres y mujeres padeciendo stress, venezolanos huyendo del país en busca de oportunidades en un éxodo sin precedentes? Sí, tal vez, la clave sea no pensar en que la diatriba política continúa y se acentúa, que ahora mismo tenemos como 3 asambleas y cada una dispuesta a jugarse el todo por el todo. Será, quizás, más emocionante que al grito de ¡olé! , y empinado una bota con cualquier bebida espirituosa nos olvidemos de las vejaciones sufridas por los comunicadores sociales a quienes en cumplimiento de su deber les lanzaron, presuntamente, orina y heces. Que ha habido traiciones, saltos de talanqueras, amenazas e incertidumbre. Que la corrupción ha socavado las conciencias de varios representantes de todos los bandos y sin distinciones de colores o partidos.

Para que la fiesta se realice en “paz y armonía”, dejémonos llevar  por la embriaguez que proporcione el momento festivo porque después, al pasarse la resaca, la pesadilla de la realidad volverá a manifestarse con toda su fiereza. 

Surge una pregunta ¿a quiénes favorece este tipo de celebración en tiempos de crisis? Básicamente, a los que tienen muchos dólares provengan de donde provengan, porque a los demás, que somos la gran mayoría, nada que ver.

Y… los toreros invitados para las corridas ¿cobrarán en petros?

El oficialismo está muy emocionado y participativo en todo lo referente a las ferias, tanto en la de San Cristóbal como en  la de Mérida? La razón, según los entendidos, es que así se da la apariencia de que estamos nadando en un “mar de felicidad”, y tienen sentido, porque si un pueblo está de fiesta es porque todo va muy bien, de lo contrario, la actitud de los habitantes sería de solemnidad.

Cuando tenemos noticias por las redes sociales de una fastuosa gala realizada por el partido de gobierno, ponemos el grito en el cielo y criticamos a más no poder, pero ¿se han puesto a pensar que ¿ lo que es igual no es trampa? Nuestro refranes no se equivocan, “ lo que es bueno pal’ pavo es bueno pa’ la pava”un dicho muy popular en Venezuela, que significa que “lo que para un grupo es correcto en un determinado momento no puede volverse contrario cuando aplica a otro grupo”

En el ámbito internacional ¿cómo catalogarán este tipo de eventos? Podrían decir, los venezolanos, de qué se quejan?La expresión “pan y circo”, se cumple, aun cuando es más circo que pan, porque en Venezuela hasta la harina escasea y las panaderías lucen vacías, sin casi nada que ofrecer.

En estas reflexiones nos gustaría estar equivocados. Si ya la decisión de realizar las ferias está tomada y no hay vuelta atrás, lo deseable sería que muchos sectores de la población sacaran provecho: el sector turístico, tan golpeado, el sector comercio en general y no solamente las licorerías, el sector de las comunicaciones, los ciudadanos de a pié,  en fin que una lluvia de bendiciones cayera sobre nuestro Estado, pero…

Arinda Engelke.

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