Ferias ¿Si O No?

Por: Danitza Suárez…

Mérida está en la puerta de su tradicional Feria del Sol, pero esta no será cualquier feria, es la numero 50, medio siglo de tradición en medio de la crisis política, social y económica más aguda y profunda vivida por Venezuela en su historia.  Parece una insensatez, festejar y celebrar por estos días, pero el carnaval es justamente eso, una burla a la realidad, a la seriedad, a la tristeza y a los problemas.

La ciudad ha sido remozada, dentro de lo que cabe, con el poco presupuesto que existe.  Hoy para nosotros poner la ciudad bonita es que corten la maleza de las aceras, plazas y parques, que despejen las vías para poder caminar y transitar.  Que reparen los semáforos, que coloquen luminarias, que le pongan una pinturita a uno que otro mobiliario urbano, para parecer menos Cuba. Eso se agradece, porque la dejadez y el deterioro ya hacia mella en la siquis de muchos, incluyéndome.

Pan y circo dicen muchos. Los de “Ferias No”, y en efecto así es.  Dar distracción y fiesta a ricos y pobres en estos tiempos es, hasta una salida a la depresión permanente, en una ciudad donde los cortes eléctricos son hasta cinco veces al día, donde se cuentan las pocas horas que hay energía eléctrica, donde las avenidas son un estacionamiento eterno a cielo abierto y a oscuras para surtir unos litros de gasolina que se consumen y evaporan más rápidamente que en el pasado.  Donde los tours por farmacias para encontrar un medicamento o por los centros médicos a ver dónde te atienden son lo más parecido al turismo interno que conocíamos. Ni hablar del gas doméstico, cuya lista de vecinos sin el preciado recurso va en aumento cada día, restaurantes del diario del almuerzo ejecutivo sin poder trabajar, en fin, una feria de calamidades.

Los que dicen “Ferias Si”, no son solo los enchufados cuyo negocio es próspero y lucrativo con ese 15% de población que consume sus productos y servicios en dólares, son los pequeños comerciantes, posaderos, operadores turísticos y transportistas que ven en las Ferias del Sol un salvavidas con el cual ganarse un dinerito que les permitirá aguantar unos meses más.   Es como cuando llueve después de una gran sequía y se llena el tanque de agua.   ¿Te negaras porque es agua de lluvia? No, recoges el agua y punto.

Las ferias para los más humildes tienen templetes, desfiles, espectáculos gratuitos. Decoraciones baratas con materiales reciclados. Las ferias de los ricos tienen decoraciones más elaboradas, conciertos, toros (aunque solo tres corridas en vez de cinco), orquestas, clubs, bares y restaurantes con eventos. Las chicas lindas que solo serán jóvenes una vez, tienen la oportunidad de coronarse reinas mostrando sus atributos,engrosando sus currículos de modelos de pasarela para el futuro, sin importar que todo el certamen se realizara a punta de planta eléctrica y en camerinos a oscuras, el poder del querer que algo pueda darse mueve montañas y eso lo pueden decir los padres de esas 13 chicas.

De manera que Las Ferias del Sol son un respiro para los ahogados económicamente y son una distracción mental para los que padecen penurias en las faenas de sobrevivencia diarias a las que nos sometió este sistema político del siglo XXI que más bien semeja a nuestra ciudad con la París del siglo XVIII.  Las ferias son un gran negocio para quienes mueven el dinero en la ciudad.    Pero además esta será una feria en la Hiper anomia. Si ya todos hacen lo que les viene en gana, los cinco días de feria servirán para que los abusadores profundicen en su arte, estacionen donde quieran, coloquen música a todo volumen y beban alcohol en la vía publica y zonas residenciales con más pasión, usando los espacios como baños públicos entre otros menesteres, ante la ausencia de orden público y control, porque no hay a quien llamar para que nos auxilie. 

Las Ferias ¿Si o no?  es una pregunta que cada quien se debe responder de acuerdo a su circunstancia. Total, de eso se trata la democracia ¿no? del derecho de todos a expresarse y a poder elegir en completa libertad.   Yo no tengo respuesta para esa pregunta.  No me gustaría estar en los zapatos del alcalde, es una decisión política muy difícil de tomar en una época como esta.  Pero como lo hemos visto en los últimos años, la sensatez no es algo que prevalece y el venezolano es muy particular en su forma de ser.  ¿Porque creen que seguimos en esto y no salimos de esta terrible situación?

Decida que hará por estos días, sino le gusta la feria escóndase y apertréchese en su hogar a ver películas cuando la energía eléctrica se lo permita, o huya de la ciudad si puede.  Si por el contrario le gusta salga, gaste o vaya a las cosas gratuitas, comparta con los amigos y la familia, tómese algo, hay una amplia gama de eventos para todos los gustos y bolsillos.  La vida sigue siendo una sola, y mientras esperamos que el gobierno se vaya (que es lo que la mayoría espera, pero no actúa para hacerlo posible) hay que vivirla lo mejor que se pueda, pues no tenemos cupones extras.

danitza.suarez@gmail.com