Hoy se celebra el Día Internacional del Libro

El libro, tanto en su versión impresa como digital sigue siendo una estupenda fuente de conocimiento.

El ritmo de la vida social va asimilando e imponiendo cambios  que muchas veces pasan desapercibidos. Las dos primeras décadas de este siglo han mostrado muchos de ellos y ya la frecuencia con la que se suscitan comienza a parecer normal. Recién en 2005 se publicaba el texto La Prensa sin Gutenberg escrito por  Jean Francois Fogel y la inminente migración de contenidos desde el soporte impreso al digital era la novedad más apremiante.   

Sólo tres quinquenios después no sólo el asunto es verdad sino que el mundo digital ya es parte de la cotidianidad no sólo informativa o literaria sino doméstica en el más amplio sentido de la palabra. Hoy 23 de abril la mayoría de los países celebran el Día Internacional del Libro con realidades  estrepitosamente dispares.

Acá  por sólo citar un par de ejemplos la Feria del Libro Universitario (FILU) de la ULA no se realiza desde el año 2016 por motivos que sobra explicar. Tampoco ya los docentes de la ULA y es de imaginarse que los de ninguna o muy pocas universidades públicas venezolanas gozan de aquella prima (aporte económico) para adquirir textos impresos que potencien más su formación académica e intelectual.

Sin embargo en algunos países europeos y según estudios especializados el libro impreso goza de renovada vida pues pudiese permitir concentrarse más y recordar mejor lo que se ha leído además de generar facilidades en la organización de ideas gracias a una mejor percepción de conjunto.

Nada hay en contra de los libros digitales (magnífica posibilidad de lectura) y sirva la ocasión para señalar el reciente fallecimiento a los 81 años de edad de Charles Geschke el fundador del formato PDF pero la experiencia del libro impreso es sencillamente incomparable, si no que lo diga el maestro  venezolano del diseño  Álvaro Sotillo y los incontables premios que ha recibido en ese fantástico campo.

Acuden a la mente la venta de libros de segunda mano que durante muchos años existió en el patio central de la Facultad de Humanidades de la ULA  y el tesón de librerías como Temas, La Ballena Blanca  o Nexos en la ciudad de Mérida para que esa milenaria tradición de vender textos impresos no claudique como algunos  pretenden  en ese afán de seguir hundiendo al país.

De Verne, de Faciolince, de los griegos, de pelota o de cocina hay que celebrar la existencia del libro como camino expedito a una mejor sociedad. 

Luis Alberto Morales

23 de abril de 2021