La batalla de Santa Inés

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

La batalla de Santa Inés, librada el 10 de diciembre de 1.859 en el Estado Barinas, fue una de las acciones más importantes y decisivas de la Guerra Federal, en la que triunfaron los federalistas al mando del general  Ezequiel Zamora. El proceso electoral convocado para este domingo 09 de enero de 2.022, pareciera una repetición de esa lucha, en la cual fuerzas gubernamentales se trasladan de todas partes del país, para intentar con medidas truculentas revertir el descontento del pueblo expresado el 21 de noviembre del año pasado.

Las fuerzas opositoras después del 21 de noviembre entendieron que, sin unidad la victoria será muy difícil de alcanzar. La línea frontal de la revolución está bastante debilitada por una gestión deplorable y profundamente corrupta, las extravagancias de la familia imperial son obscenas. Quienes en el pasado no poseían bienes de fortuna a lo largo de 20 años, muestran unos lujos y gustos dignos de jeques y sultanes del medio oriente. Es posible que el ataque envolvente del pueblo pueda quebrar el chantaje, la presión y la ventaja electoral otorgada por el ente comicial, a favor de las fuerzas gubernamentales. Barinas puede convertirse en una trinchera de resistencia en contra de este nefasto régimen que, ha condenado la mayoría del pueblo a la miseria colectiva, situación a la cual no escapa sus habitantes.

Las cartas están echadas esperemos que cuando esta columna se lea, el resultado sea favorable a los factores opositores, a pesar del cumulo de errores cometidos. El resultado podrá servir para diseñar e instrumentar una estrategia conversada, discutida y acordada por la mayoría de las fuerzas opositoras para conquistar Caracas. El régimen a todo costo busca revertir el resultado adverso de noviembre pasado en el feudo chavista, mientras que la oposición tiene ante sí una oportunidad de oro para restarle margen de maniobra y dar un golpe de opinión en medio de una clara división. Si bien es un pequeño estado llanero, de al menos 400.000 habitantes, reviste gran simbolismo. No solo es el estado natal del expresidente Chávez, también ha sido una propiedad electoral conquistado por sus familiares directos.

Las realidades que padece el pueblo no podrán ser restituidas con maquillajes temporales, producto de la guerra electoral, los servicios serán repuestos por el tiempo votante y luego agravados como en todo el territorio. Las burbujas geográficas se mantendrán, Barinas no es ni será una de los territorios protegidos de las inclemencias sociales, económicas y políticas. La prioridad para el régimen es detener el descontento regional, para evitar el contagio nacional de los reclamos. En este contexto, el proceso electoral en Barinas se constituye en el punto de quiebre de la lucha que se ha librado en los últimos años en el país entre la oposición y el gobierno de Maduro, aunque lo que pase no impacte en el mapa político venezolano dominado por el madurismo.

Se trata de unas elecciones polémicas porque le arrebataron el triunfo a Superlano, quien logró canalizar el voto protesta contra una administración nacional y regional que han estado actuando de espalda a la gente. La elección dejó en evidencia las enormes limitaciones que tiene el sistema electoral venezolano en términos de transparencia, y obviamente porque se tuvo que repetir por la injerencia del TSJ, parachoques político del régimen.

Lo cierto es que Venezuela atraviesa una crisis política, social y económica más profunda de su historia reciente. Un escenario que pone en cuestión a las bases del modelo chavista, mutado al perverso madurismo. A pesar de la reducción de la inflación sigue siendo la más alta del mundo y una moneda casi sin valor, el día a día de los venezolanos y venezolanas se ha vuelto cada vez mas complicado. Situación que ha obligado y seguirá forzando al abandono de la Nación, generando la mayor corriente migratoria de América Latina de los últimos 50 años. Son múltiples las razones y causas que han llevado a Venezuela a este escenario tan difícil para sus ciudadanos. Amen a los problemas sociales, políticos económicos el país atraviesa una gravísima emergencia humanitaria, con millones de personas que no tienen acceso a una atención de la salud básica ni a una nutrición adecuada. El acceso limitado al agua segura en los hogares y centros de salud ha contribuido a la propagación del Covid-19.   

En materia de derechos humanos el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de las Naciones Unidas, determinó que autoridades del más alto nivel cometieron flagrantes abusos que constituyen crímenes de lesa humanidad. El gobierno Maduro y sus fuerzas de seguridad son responsables de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas por períodos breves y han encarcelado a opositores, juzgado a civiles en tribunales militares, torturado a detenidos y reprimido a manifestantes. Se han valido del estado de excepción impuesto en respuesta al Covid-19 como pretexto para arremeter contra opositores e incrementar su control sobre la población.

El contexto en el cual se libra la batalla de Santa Inés moderna, no es muy alentador, el régimen intentará por todas las vías, no perder el bastión llanero, por la simbología que representa. Las circunstancias regionales no serán modificadas, la crisis mantendrá su marcha, los retoques no ocultarán las profundas cicatrices y heridas de esta nefasta administración regional y nacional. Ambas muestran el desprecio y el rencor por los venezolanos. El escenario ya está montado, el pueblo llanero expresará sin duda alguna su descontento en las urnas electorales, único mecanismo de enfrentar un cambio de régimen.   

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10-1-2022