Por la calle real: Reflexiones de fin de año

Por: Fortunato González Cruz…

Termina el año con un balance catastrófico y el nuevo año no anuncia nada bueno.

. Esa codicia ha sido de tal magnitud que la destrucción de esa riqueza ha sido histórica y masiva, incrementada en tiempos bolivarianos a escala escandalosa. Los venezolanos y los nacidos en otras tierras que han venido atraídos por este milagro tropical hemos creado familias, ciudades y pueblos, instituciones y empresas que han formado la trama social, económica y política que está siendo atacada hasta sus cimientos. Hemos logrado conformar una cultura que se distingue por su composición heterogénea, que mal que bien venía conciliando sus ingredientes nativos, europeos y africanos, hasta que se amenaza sistemáticamente con la siembra de odios y racismos como una política de Estado.   

El desafío no puede ser mayor pues de lo que se trata es salvar lo que queda, que es mucho, y no dejarse arruinar sobre todo en los valores que tenemos como pueblo: Nuestro talante alegre, la creatividad que se manifiesta en una enorme capacidad de resolver y nuestra fe en Dios. Un primer esfuerzo es personal, incluso íntimo, que requiere el concurso de familiares y amigos: no dejarse abatir por la tristeza y mantener la esperanza. Me cuesta en lo personal, lo confieso, y es, quizás, lo más duro.

Todos sabemos que un cambio político revertiría todo, pero el cambio no se produce. Pareciera que aquella amenaza de Nicolás Maduro desde Apure hace unos años: la maldición de Macarapana, que no sé qué es, ha funcionado, y nos cayeron todas las plagas. Contra esa maldición no sé si hay una contra, allá los que creen en eso, porque son sus políticas y acciones las causas de todas las desgracias que padecemos. Pero podemos recurrir a unos valores propios de estos tiempos navideños: El ejemplo de la Sagrada Familia, que fue obligada por los déspotas de entonces a salir de su hogar para cumplir con sus órdenes arbitrarias, a María a dar a luz al hijo de Dios en un establo, a vivir bajo amenazas y persecuciones, ser preso, torturado y muerto en la Cruz, hasta que vino el triunfo de la Resurrección y brilló la luz que hoy alumbra nuestra esperanza. La Familia vivía del trabajo honrado con austeridad, se preparaba, cuidaba el amor y la amistad. Sobre estas virtudes construiremos de nuevo una Venezuela mucho mejor ¡Feliz Año 2018!