La corrupción en la Tiranía venezolana

Por Germán Rodríguez Bustamante…

 A lo largo de la historia en algún momento del tiempo se ha intentado elaborar un ranking de las peores Tiranías, a pesar que pueda ser difícil de realizar. La dificultad estriba en establecer los criterios que permitan señalar si un tirano es peor que otro, lo que sí es cierto es que toda Tiranía es nociva para las sociedades. No existen tiranos de mayor o menor crueldad, puesto que todos suprimen los derechos esenciales del ser humano. En nuestro triste y doloroso cuento de 21 años de revolución, la Tiranía ha ido mutando hasta convertirse en una maquinaria destructiva y profundamente corrupta.

La corrupción está asociada a la naturaleza humana, como ya decía Tucídides hace más de 2.000 años, lamentablemente en Venezuela y en otros países del mundo, se ha convertido en un fenómeno que afecta de forma negativa a la política. De hecho, es el aspecto que produce mayores impactos en las crisis de los modelos democráticos. La corrupción se ha convertido en uno de los factores que más incide en la desconfianza en las instituciones democráticas latinoamericanas, y el que explica que se estén llevando a cabo reformas políticas, de mayor o menor envergadura, con el fin de mejorar la calidad de los gobiernos y las percepciones de los ciudadanos.  Ante los escándalos de corrupción y la percepción del fenómeno como algo generalizado en el sistema político venezolano. Los ciudadanos exigimos respuestas institucionales contundentes de parte del gobierno interino. Entendemos que el sistema de justicia actúa como cortesana del régimen usurpador, para consentir y sostener marcos legales e institucionales fértiles para el flagelo. Las últimas decisiones tomadas en el marco de la asamblea general de la ONU, están dirigidas a socavar la estructura de soporte de la trama corrupta y delictiva del régimen de Maduro. Sin embargo, la transparencia y el acceso a la información pública, son iniciativas demandadas por los ciudadanos en este momento a su gobierno interino.

En el caso venezolano el flagelo tiene el componente militar que genera un soporte de fuerza, que limita las acciones internas que se han intentado hasta el presente.  Mientras la corrupción continúe bajo el control de los militares, la democracia venezolana continuará bajo amenaza. El fenomeno destruye la democracia para producir un círculo vicioso, socavando las instituciones democráticas y, a su vez, las instituciones corrompidas son incapaces para controlarla. No es fácil que los escándalos de corrupción de los militares logren trascender a la sociedad, el esquema de subordinación y sumisión de las cadenas de mando coarta la denuncia. La obediencia ciega se exige en muchas ocasiones y adicional es controlada por organismos creados por la inteligencia cubana, lo que produce una dificultad para poder rebelarse. El innombrable inicio el proceso de contaminación y putrefacción del estamento militar con el famoso Plan Bolívar 2000, entregando recursos que fueron manejados de forma discrecional por los jefes de los comandos regionales de la Guardia Nacional, sin rendir cuentas a nadie.

El régimen usurpado ha incursionado en todo tipo de negocios delictivos, su voracidad financiera no fue saciada con el saqueo de las arcas públicas, el narcotráfico y el terrorismo fueron espacios atractivos para mantener sus niveles de acumulación de riqueza insaciable. Podemos llegar a calificar sin cometer una equivocación al régimen venezolano, como “la Tiranía de la corrupción”.  No dudo que en el estamento militar exista personas honestas, que dan lo mejor de sí, pero es cierto que hay quienes, con uniforme se aprovecha de sus posiciones para obtener prebendas personales de la peor manera posible. En esta estructura corrompida, obviamente toca también a los civiles, sin embargo, el estamento militar en el régimen de Maduro ha ocupado roles importantes en el manejo de recursos de la Nación. Lo controlan todo: la importación y distribución de alimentos, controlan el petróleo, controlan la minería, ensamblaje de vehículos, asignación de viviendas y además se encargan de la vigilancia de las vías internas y las de frontera del territorio nacional, de manera que nada puede moverse sin el conocimiento de Padrino y sus ahijados.

El índice percepción de la corrupción elaborado por Transparencia Internacional, para el 2019, Venezuela sigue ocupando el deshonroso ultimo lugar en América, convirtiéndolo en la Nación más corrupta del continente y uno de los mas corruptos del planeta. Los continuos y cada vez prolongados apagones son la muestra fehaciente, del despilfarro y el saqueo realizado por estos aprendices de gestores públicos, muchos de ellos con uniformes militares. Nos vendieron a esta clase como una especial, forrada de valores superiores y que con ellos tomarían la conducción de la estructura organizativa del Estado. Los resultados hablan por sí solos, los desastres ejecutados por estos soldaditos de plomo son innumerables, muchos de ellos pasados de peso y con incrementos patrimoniales importantes, pero bien negligentes e incapaces. La subordinación a la Tiranía es su único valor, pretenden mantenerse en el poder a todo costo, sin importarle en lo mínimo las penurias y necesidades que padece el pueblo. Lo cierto es que su círculo de protección cada día se reduce, igual que nuestra calidad de vida, esperemos que se produzca un desenlace pronto que alivie nuestro sufrimiento.           

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