jueves, junio 13, 2024

La crónica menor: A su imagen

Por: Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo…

Las sociedades que reducen la vida a lo político achican el horizonte y estrechan la visión del mundo circundante que hoy, gracias a la globalización, ofrecen dimensiones más amplias. El arte, la cultura y la religión no son añadidos a los que hay que dar lo menos, las migajas de una mesa que está servida únicamente para satisfacer las ansias del poder. De allí que la población tiene pocas oportunidades de enriquecerse con los logros de las generaciones pasadas y carece de amplitud de miras para construir un futuro promisor.

Madrid ofrece siempre una gama de oportunidades para solaz del hambre del saber y para el disfrute de la belleza del arte y la trascendencia hermosa y cercana de la religión. En los predios del Centro Cultural de la Villa Fernán Gómez, en la céntrica Plaza de Colón, bajo los auspicios de la Conferencia Episcopal Española, la Arquidiócesis de Madrid y la Fundación Madrid Vivo, disfrutamos de la exposición “a su imagen”. Arte, cultura y religión de la mano, recogen algunos hitos de la historia sagrada y de la historia de la Iglesia que son parte de la historia de occidente y de las referencias básicas de su cultura, de la que somos parte por la herencia ibérica que corre por nuestras venas.

Más de cien obras de grandes autores como Velázquez, Goya, Murillo, Zurbarán, Rubens, Van Dyck, el Greco, Alonso Cano, Tintoretto, Lucas Carnach y Gregorio Fernández, nos pasean por el arte que humaniza y narra una historia que sigue siendo sugestiva para el hombre de hoy por su mensaje, su gran calidad y belleza. Las obras abracan un amplio período de tiempo -del siglo X al XX- y proceden de diversas diócesis españolas y algunas colecciones privadas.

Experiencia sumamente grata recorrer diversos tópicos que van desde la creación a las postrimerías, entremezcladas con el acontecer humano de todos los tiempos y lugares que vive, goza, padece y espera lo mejor y más bello: la trascendencia que llevamos impresa en ser imagen y semejanza de Dios.

Pocas obras en cada sección le dan agilidad a la exposición, dejando ganas de más. Vale la pena dedicarle tiempo a estos oasis, parada reconfortante para abrevar en aquello que impulsa nuestro ser a lo bello y trascendental, camino expedito para la equidad, para el servicio desinteresado a los demás, sobre todo a los más necesitados.