La manipulación de las realidades

Por Germán Rodríguez Bustamante…

 La pandemia global ha desnudado la vocación de regímenes totalitarios, autoritarios y sus derivados en manipular los datos y las estadísticas. La sobreexposición informativa que sufrimos con el coronavirus está plagada de noticias falsas, rumores, pseudociencia o descontextualización. La primera consecuencia de la desinformación es el desconcierto. Los mensajes contradictorios producen confusión en general, las redes sociales son utilizadas con la intención de falsificar una nota oficial, anunciando cierres de centros educativos y de otra índole antes de que se produjera, al fomento de la xenofobia y la estigmatización de comunidades concretas o para apalancar agendas o argumentos políticos.

La crisis del coronavirus ha servido para alimentar agendas políticas. Sociedades desinformadas y asustadas se sienten vulnerables, y pueden aumentar la presión y el descontento sobre sus gobiernos. Ocurrió desde el primer momento, cuando la maquinaria de propaganda gubernamental china tuvo que hacer frente a las críticas contra los medios oficiales que recorrían internet sorteando la censura con palabras clave y videos de protesta. En Europa, la crisis paso factura a la lenta reacción comunitaria. La gran diferencia entre el coronavirus y otras muchas epidemias que cambiaron el curso de la historia reside, precisamente, en la capacidad de viralizar el miedo y el desconcierto que provoca; en la velocidad y efectividad con que ha amplificado las vulnerabilidades de un mundo conectado física y comunicativamente.

Estoy totalmente de acuerdo que, ante cualquier problema de salud, se tomen medidas para prevenir cualquier enfermedad o contagio. En lo que estoy en desacuerdo, es en la manipulación que se está realizando a través de los medios de comunicación, del alcance del Covid-19, y la fuerza que se le está dando a través del miedo generalizado sembrado por algunos gobiernos, hasta el punto de paralizar a la sociedad. Se oculta cuidadosamente el cálculo del dato relevante sobre la epidemia. Referido a, la relación entre el número de fallecidos en un lapso (día, semana o mes) y el número de habitantes censados para la unidad territorial de que se trate. En las estadísticas globales de la cantidad de fallecidos convendría distinguir las causas de la muerte. Para simplificar: fallecidos en los que se ha detectado el virus y todos los demás.

Venezuela no escapa a esta treta manipuladora de la pandemia. El régimen ha evitado de momento un estallido, que luce inevitable por las condiciones de miseria general que vivimos. Maduro y su banda había reportado hasta este 30 de mayo 1.370 casos y 14 muertes con coronavirus, unas cifras muy por debajo de las de los países de su entorno. El último estudio en dar la voz de alarma sobre ese particular, ha sido uno elaborado conjuntamente por la ONG Human Wright Watch y por los centros para Salud Pública y Derechos Humanos y para Salud Humanitaria de la Universidad Johns Hopkins. Según el estudio, la absoluta falta de preparación del sistema de salud venezolano agrava el riesgo de propagación del virus en América Latina y hace necesario el envío urgente de ayuda humanitaria.

En los últimos días, el informe diario del régimen ha recogido un incremento sostenido de los contagios. Existen informes que indican que los casos reales son muchos más de los reportados por las autoridades y que la curva de los contagios podría aumentar pronunciadamente en las próximas semanas, poniendo al límite sus capacidades, a uno de los países más vulnerables según Naciones Unidas. De acuerdo a un reciente estudio de la Academia de Ciencias de Venezuela, el país debe prepararse para que el pico de la pandemia llegue entre los meses de junio y septiembre, con entre 1.000 y 4.000 nuevos casos diarios. Ante este informe la banda de delincuentes amenazo a los integrantes de la academia con medidas penales.

La mayoría de las pruebas realizadas por las autoridades venezolanas han sido tests rápidos de sensibilidad limitada. Solo un 2,30 % son pruebas PCR, consideradas más fiables por la OMS. En definitiva, existe una centralización de las pruebas técnicas para detectar los caos, lo que genera dudas sobre la confiabilidad de los datos e irremediablemente limita la capacidad de detectar la penetración del virus en territorio venezolano.

Las limitaciones de los servicios públicos en términos generales, el riesgo que supone el hacinamiento en las zonas populares y particularmente la falta de agua en zonas de alta densidad, incrementa las condiciones para un contagio masivo. En muchas comunidades del país las interrupciones en el suministro del agua son frecuentes, lo que impide seguir el consejo básico de lavarse las manos con frecuencia para prevenir los contagios.

La manipulación de las estadísticas y las condiciones de servicios públicos tienen sus limitaciones. Debemos exigir información transparente, confiable y responsable para evitar la siembra del miedo. A través del cual se puede producir un estrés que debilita el sistema inmune. En consecuencia, el sistema preventivo a través de la información directa e indirectamente realizada por los medios de comunicación y estamentos oficiales, debe fortalecer el sistema inmunológico de las personas por el estrés y miedo que generan, este desde luego es el camino indicado para afrontar con efectividad un virus infeccioso. El gobierno de unidad y emergencia nacional es impostergable para evitar una hambruna bíblica producto de la monumental crisis económica y social que vivimos. No hay excusa para que todos rememos en esa dirección.

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