La odisea de Roamir para poder recibir sus vacunas

Por: Angélica Villamizar…

El Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), política de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), pretende inmunizar con el mayor número de vacunas a toda la población infantil mundial. Este programa abarca un esquema de vacunas desde el nacimiento hasta por lo menos los seis años.

Al momento de nacer el bebé se debe vacunar una dosis contra la Hepatitis B y la BCG, sin embargo, en Venezuela eso no está garantizando porque la dotación de vacunas en los centros de salud es precaria, es decir, que en el país hay una cobertura de vacunación deficiente.

El esquema que se debe aplicar a los 2, 4 y 6 meses de vida es más difícil de conseguir en el país. Por ejemplo, a pesar de las declaraciones de los representantes del Ministerio de la Salud,  en Venezuela se dejó de colocar el rotavirus y la neumococo, por lo que los padres deben buscar otras alternativas para poder conseguir las vacunas y salvaguardar la salud de sus hijos. 

Actualmente, las que están aplicando son las vacunas básicas, la pentavalente y la polio, quedando los niños desprotegidos contra el rotavirus, que es el productor de diarrea más importante en la infancia que mata más niños a nivel mundial, así como la neumococo, que protege contra la otitis, meningitis y neumonía.

La misma situación se padece con la vacuna antigripal, que se debe aplicar a los 6 meses, es por ello, que según expertos, ahora mismo en el país hay un brote de Influenza, la razón es porque la población venezolana no está bien vacunada, ya que por lo menos este tipo de vacuna se debe colocar anualmente y con una cobertura total.

También vacunas contra la meningococo  que se debe colocar de los 9 meses al año de vida o la vacuna contra la Fiebre Amarilla, la Trivalente viral (papera, rubeola y sarampión) son aplicadas con cierta irregularidad. Igual es el caso de dos vacunas importantísimas por su implicación tales como la anti Hepatitis A o contra la varicela que desde hace muchos años no existen en el país.

Todo este esquema de vacuna se debería garantizar a la población venezolana, pero ni siquiera se cuenta con los refuerzos, por ende, el respeto al derecho humano a la salud está siendo vulnerado. Los niños tienen derecho de estar inmunizados, pero por el contrario, no se están protegiendo contra enfermedades, algunas de ellas las que ya han sido erradicadas y por la falta de vacunación están apareciendo algunos casos de nuevo.

El plan de vacunación anunciado por el Gobierno no es suficiente para la demanda que hay en el país, por lo que los padres sufren un verdadero drama de no conseguir el esquema completo de vacunas, ya que la producción nacional de vacunas se paró en el país en 2014. En este sentido, el número de vacunas existente está por debajo del crecimiento poblacional, por ende, no se da una cobertura completa y generalizada a toda la población susceptible de requerir vacunas.

Para poder resolver de alguna manera esta deficiencia los pediatras las buscan por su cuenta, y se las aplican a los niños de manera privada y esto puede llegar a costar hasta 400 dólares todo el esquema.

Otra manera un poco menos costosa con la que cuentan los padres es ir a un centro vacunación pasando el puente en la frontera con Colombia, ya que con el sueldo de miseria que se devenga no se puede costear el pago de las vacunas en los centros de salud privados aquí en el país.

La madre de Roamir contó su odisea para poder vacunar a su bebé y protegerlo de serias enfermedades. Dijo que las vacunas que necesita su bebé en este momento no las encuentra en ningún hospital público y de manera gratuita, sin embargo, se consiguen alrededor de 70 a 90 dólares cada una en algunas clínicas privadas de Mérida.

Optó por viajar hasta la frontera con Colombia, donde se las colocaron totalmente gratis, solo presentando la tarjeta de vacunación, la copia de la partida de nacimiento del niño y la copia de cédula del padre o la madre.

Contó que la logística fue la siguiente; atienden a todos los niños que vayan en horario de la mañana hasta mediodía; se trasladó en carro particular que cobró 50 dólares ida y vuelta, más los gastos en alimentos manifestando que solo reciben pesos y dólares, lo que incluyó la compra de las divisas al mercado paralelo, porque los bancos nacionales no la ofertan.

En estos centros de vacunación dan prioridad a los previamente citados y luego a los que vivan en el pueblo cercano y de resto todo niño que llegue por primera vez si quedaron vacunas. Contó además que para poder lograr vacunar a su bebé y no perder el viaje el chofer del carro le cobró  5 dólares más, con eso garantizaba su cupo y ser uno de los primeros en vacunarse.

Toda está odisea duró 9 horas, 4 horas de ida y 5 horas de venida, sufriendo además de las requisas de los guardias nacionales durante todo el camino. Dijo que la guardia venezolana amedrenta a los conductores porque están haciendo viajes particulares, y a pesar que ésta madre fue en una camioneta de uso oficial (ya que trabaja en una institución pública) igual los pararon por todo el camino.

Y ahora la pregunta es, ¿Qué pasa con los bebés que sus padres no tienen cómo pagar por las vacunas? Que Dios proteja a todos los niños de esas enfermedades que podrían evitarse si se contara con el esquema completo de vacunación en el país.

Correo: amvs286@gmail.com

15-06-2023 (95)