La prosperidad de Maduro es la miseria colectiva

Por Germán Rodríguez Bustamante…

Comienza el 2.020 con anuncios repetitivos y fantasiosos de parte del régimen, expresiones del tirano señalando que: “estamos a las puertas del crecimiento económico”, son una burla a los venezolanos. Las condiciones presentes no se resolverán con anuncios ilusorios y fingidos, no se trata de cuentos y declaraciones, son acciones concretas para instrumentar políticas que corrijan los profundos desordenes producidos en estos últimos 6 años de socialismo del siglo XXI. Al mejor estilo del país de las maravillas de Alicia, o el universo paralelo de Harry Porter, Maduro apela a fábulas para intentar engañar y convencer a una población sometida a crueles escenarios de sobrevivencia.

Hablar de estabilidad económica y política del país gracias al modelo bolivariano, es un insulto al pueblo. El cual inicia el año con colas inhumanas para consumir lo que sea, con el fulano regalo del Niño Jesús denominado el Medio Petro. Un engaño más en este cumulo de desastres producidos en revolución, la criptomoneda no aguanto el experimento, la misma fue monetizada por el BCV, generando una expansión monetaria que impacto de manera brutal al paralelo y a los precios de los bienes y servicios. La incertidumbre se hace mayor en el ámbito comercial, los anaqueles de los locales que aceptaban el biopago, fueron arrasados por las compras desquiciadas de los beneficiarios del “regalo”. La migaja entregada quedo rápidamente pulverizada y de consumo improvisado, obligando a los poseedores a gastarlo en cualquier cosa, a pesar de la inutilidad del bien adquirido. Hay que gastarlo como sea y en lo que sea, en consecuencia, la ilusión prometida del Petro como medio de atesorar quedo desvanecida. Nadie quiere conservar un engaño que lentamente se convierte en espejismo.

El 2.020 inicia con un aparato productivo paralizado, cercado por las exigencias financieras y contables derivado de la doble contabilización en bolívares soberanos y petros. Estructura tecnológica que forzará al cierre preventivo la próxima semana, para adecuarla a la nueva exigencia. Adicional a los pocos niveles de inventario que impide una oferta amplia para los consumidores. Las burbujas del Black Friday y el Medio Petro desinfladas, en conclusión, sin disponibilidad de bienes y poca capacidad de compra de los consumidores. Ese es el escenario cierto de prosperidad anunciado por Maduro. 

Para colmo de males, extrañamente las reservas internacionales que cerraron el 30/12/2019 en 7.465 millones de dólares, pasaron a 6.633 millones de dólares el 02/01/2020; es decir en dos días con muy poca actividad económica fueron sustraídas la minúscula cantidad de 800 millones de dólares. Una operación tropical de la casa de papel. Hablar de prosperidad en este contexto es una grosera ofensa. Hasta el momento no hay publicación de liquidez monetaria de las semanas culminadas el 27 de diciembre 2.019 y la del 03 de enero de 2.020, obviamente el directorio del BCV no quiere mostrar el fracaso del Petro, que obligo al incremento del circulante en una cifra que deja el lector “virolo” ante lo descomunal del monto. Esta es la tierra prometida por el Tirano.

En el 2.015 Maduro crea el Consejo Nacional para la Economía Productiva. En el 2.016 los 50 rubros y bienes estratégicos, un plan supuestamente para llevarnos de la emergencia a la estabilidad y crecimiento. Eran 50 bienes y rubros para hacer el esfuerzo de producirlos y sostenerlos con nuestras propias manos sin depender de un dólar. En el mismo 2.016 se crean los 9 motores de la economía productiva, sin haber prendido el primero anunciaron la incorporación de 6 motores adicionales para llegar a 15. Los motores cambiarían el modelo rentista petrolero en uno productivo con la participación protagónica de la fuerza laboral. El Congreso de la Patria sirvió de escenario para la discusión de la fantasía, cuya principal aspiración era preservar la independencia nacional y garantizar la continuidad de la Revolución Bolivariana. Esta instancia política partidista se planteó como estrategia, la construcción de un bloque histórico, donde de manera visible participen el sector productivo del país. En el 2.017 crean la Agenda Económica Bolivariana, para darle continuidad a las ficciones de crecimiento y prosperidad. 2.018 el año de la reconversión monetaria, propuesta para fortalecer el bolívar fuerte y pasarlo a soberano. Año 2.019 las áreas geográficas de desarrollo, de acuerdo a la propuesta es prioridad del gobierno nacional garantizar la independencia económica y la soberanía industrial y agroalimentaria del país, mediante el desarrollo de actividades económicas no petroleras enfocadas al desmontaje de la política rentista que se viene experimentando en los últimos años; promover el desarrollo regional a través de actividades que fortalezcan la actividad industrial y el comercio exterior, contribuyendo a la transferencia de tecnología, la generación de empleo y el desarrollo regional.

Como se puede observar los planes de cada inicio de año son únicamente deseos, enunciados y fantasías, carecen de los elementos técnicos y los estudios serios para medir la viabilidad y factibilidad de las mismas. Las gacetas oficiales, los decretos y los congresos de la patria no son garantía para la instrumentación de las políticas económicas, políticas y sociales requeridas. Los acuerdos con todos los actores y la elaboración de planes de desarrollo identificando los esfuerzos y sacrificios de todos los sectores, son la única manera de diseñar y ejecutar una propuesta de mejora para el 2.020. Inexorablemente la salida del régimen es la única solución, para que por lo menos logremos detener la caída acelerada en la calidad de vida de los ciudadanos. El domingo esperamos que la sensatez prive y elijan a Juan Guaidó como presidente de la AN, en el entendido que debe asumirlo como un reto y corrija los errores cometidos el año anterior. No hay apoyos automáticos y mucho menos incondicionales de parte de la sociedad.

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