La Vinotino visita La Paz de mano con la tecnología

Por: Andrés Mora

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Históricamente, la visita de las selecciones de futbol a La Paz para el partido oficial de las eliminatorias de la CONMEBOL en tierras bolivianas, ha sido una terrible pesadilla. De hecho, hace algunos años atrás, hubo solicitudes ante la FIFA para que esos encuentros fueran mudados de la capital del altiplano debido, fundamentalmente, a las consecuencias desfavorables que los 3665 metros sobre el nivel del mar generan sobre las oncenas visitantes. Las mismas se concretaron el 27 de mayo de 2007, cuando la FIFA anunció el veto a los estadios que se encontraran por encima de los 2500 msnm para que en ellos se jugaran encuentros clasificatorios para los mundiales. Un intenso movimiento de protestas contra esta resolución, encabezado por el Presidente Evo Morales y Diego Armando Maradona, logró que exactamente un mes después la FIFA anunciara una medida de excepción para que el Hernando Siles pudiera seguir albergando juegos de las eliminatorias sudamericanas a las citas mundiales. Pero, ¿cuáles eran las razones de estas solicitudes? Los trastornos que sufre el cuerpo humano (dolores de cabeza, fatiga, náuseas, insomnio e inapetencia, para nombrar solo los más comunes), cuando, por cualquier circunstancia, no se encuentra bien aclimatado a la altura de La Paz. A esa altitud, la concentración de oxígeno en la sangre disminuye, aumenta el ritmo cardiaco y la profundidad de la respiración, además de que se altera la distribución de agua y minerales (potasio y sodio) en tejidos. Así pues, no ha habido oncena sudamericana, incluyendo los grandes de la región (Argentina, Brasil  y Uruguay), que no hayan probado el amargo sabor de la derrota al jugar en el estadio “Hernando Siles”. Sin duda alguna, la disminución de la concentración de oxigeno en la sangre y su incidencia negativa en el desempeño futbolístico de los jugadores, es una realidad tangible y no un mito creado por el ingenio popular.

Tomando en cuenta estas contundentes evidencias, la plana mayor de nuestro seleccionado, encabezado por su DT profesor Cesar Farías, entendió las circunstancias particulares del escenario y decidió llegar a La Paz de la mano de los avances  científico–tecnológico con los que se cuentan actualmente. Con la cámara hipobárica dentro del equipaje que llevó al campo de entrenamiento en el Páramo de la Culata, en Mérida, a 2600 metros sobre el nivel del mar, la vinotinto se preparó científica y concienzudamente para lograr la aclimatación requerida previo a su viaje al altiplano, una semana antes del crucial encuentro el día viernes 7 de junio.

Ahora bien, ¿en qué consiste este equipo? Una cámara hipobárica es un simulador de altitud. Se persigue, entonces, estimular la producción de glóbulos rojos (cuyo principal componente es la hemoglobina que tiene por objetivo transportar el oxígeno hacia los diferentes tejidos del cuerpo) y aumentar el hematocrito (porcentaje del volumen total de la sangre compuesta por glóbulos rojos) produciendo mejoras de un 3 a un 5% del rendimiento y cuyo efecto dura de 3 a 4 semanas. Para lograr lo anterior, en el interior de la cámara hipobárica las condiciones son de hipoxia. Esto significa que, por ejemplo, el aire pudiera tener sólo un 12% de oxígeno en vez del 20.9% habitual, lo que equivaldría a encontrarse a 2.500-3.000 metros de altura. Durante las dos semanas que duró la concentración de nuestra selección en Mérida, el grupo cumplió con los intensos entrenamientos matizados por la utilización de una cámara hipobárica – en donde durmieron –   que simuló la escasez de oxigeno imperante en la capital boliviana.

Para complementar la aclimatación, los muchachos de la vinotinto se han sometido a sesiones de la oxigenoterapia hiperbárica que, como es bien conocido, consiste en administrar oxígeno al 100% mediante mascarilla o casco, mientras el paciente se encuentra en el interior de una cámara hiperbárica. La finalidad de esta terapia es aumentar el aporte de oxígeno a los tejidos utilizando al máximo la capacidad de transporte de la hemoglobina.

Con esta meticulosa preparación Cesar Farias y el cuerpo médico que lo acompaña, encabezado por el galeno Gerardo Cañas, tienen la firme convicción de haber logrado vencer al peligroso enemigo silente en esta visita a La Paz, la elevada altitud de la capital boliviana. De esta manera se espera que sobre el gramado del Hernando Siles se imponga, exclusivamente, los argumentos futbolísticos de alguna de las dos oncenas. Tal y como lo expresó Farías en su estadía en Mérida, se llegará con una gran preparación y los 3.650 msnm donde está ubicado el estadio Nacional Hernando Siles no serán excusa “si nos ganan nos tienen que ganar jugando fútbol”.

El trabajo con la cámara hipobárica tiene sus antecedentes………..

La selección Chilena, en esta misma eliminatoria, realizó este trabajo y rindió sus frutos ya que el 2 de junio de 2012 la selección austral ganó 0-2. Este encuentro por cierto es el único compromiso donde Bolivia no ha marcado gol jugando de local en este largo camino a  Brasil 2014. En ese momento, Chile empezó a realizar los trabajos de cámara hipobárica 8 días antes del partido. Los jugadores realizaron sesiones de 3 horas diarias en dicha cámara, simulando una altitud de 4000 m, para así estar listos al escenario que enfrentarían en La Paz. Carlos Polanco, Jefe del Centro de Medicina Aeroespacial del Hospital FaCH, donde “La Roja” llevó a cabo este trabajo, justificó este acondicionamiento, al expresar: “Está demostrado desde el punto de vista médico que la exposición repetida a la altura por periodos de 3 horas en días consecutivos, produce una rápida y mejor adaptación del organismo a la respuesta física en ese lugar”.

Sin embargo no se debe pensar que la cámara hipobárica sólo es usada por las selecciones de fútbol cuando visitan La Paz. Su utilización se ha extendido a muchas otras disciplinas donde connotados atletas son, o fueron, asiduos usuarios de estas maquinas buscando mejor desempeño. Tal es el caso del futbolista español Raúl, la plusmarquista britanica de maratón Paula Radcliffe, la nadadora española Erika Villaecija, el subcampeón de Europa 2004 de cross country Juan Carlos De la Ossa, el campeón de Europa del año 2002 de los 10.000 m José Manuel “Chema” Martínez, entre muchos otros.

Pero también tiene sus detractores                   

Y ¿Quiénes son sus detractores? pues, nada menos y nada más, que las agencias antidopaje. En este punto debemos señalar y recalcar que las cámaras hipobáricas no se consideran dopaje porque al organismo se le induce de forma natural a aumentar el número de glóbulos rojos, sin administrar sustancias dopantes. El problema radica, entonces, en que algunos de sus usuarios se han visto implicados en casos de dopaje, por lo que, muchos se preguntan si la verdadera utilidad de las cámaras hipobáricas no será justificar los altos niveles de hematocrito provocados por la eritropoyetina, mejor conocida como EPO, y que es una hormona glicoproteica que estimula la formación de eritrocitos. Los responsables de generar dudas sobre estos equipos son algunos conocidos ciclistas que pasaron a la posteridad por el uso de sustancias prohibidas, incluida la mencionada EPO. Tal es el caso del alemán Jan Ullrich, el ruso Alexander Vinokourov, el español Francisco Mancebo y, por supuesto no podía faltar, la mayor decepción del deporte mundial, el tejano Lance Armstrong.