Los merideños debemos seguir siendo disciplinados ante la cuarentena

Ejemplo de solidaridad los hemos observado..Foto Leo León

Los merideños, en su gran mayoría han acatado la cuarentena  impuesta para la prevención del coronavirus, porque han concientizado lo dicho por los especialistas “que las barreras sociales “son el método más recomendado para contener la propagación de este enemigo microscópicos  que anda a sus anchas cruzando fronteras y haciendo de las suyas, por aquí  y por allá.

Sin embargo, este sábado 28, y según la gráfica captada por Leo León, la avenida 2 Lora se veía repleta de hombres, mujeres y hasta niños haciendo cola y deambulando  frente a los mercados y puestos de verduras. Se notaba como un sábado cualquiera, como si los ciudadanos no recordaran que hay un virus, que en muchos casos puede ser letal  y que ya está cobrando víctimas fatales.

Hemos visto hasta la saciedad cómo en todos los continentes se están sufriendo los embates del Covid19. Países desarrollados y económicamente productivos como Alemania, Inglaterra, Francia E.E.U.U, con óptimos sistemas de salud  están pasándola muy mal;el número de contagiados, y lamentablemente de fallecidos,  aumenta día a día, pero al menos, estas naciones cuentan con servicios públicos de calidad: agua, electricidad, transporte, redes hospitalarias, alimentación, entre otros, para cubrir los requerimientos de sus poblaciones, aun en esta contingencia tan difícil para la humanidad.

A nosotros, en Venezuela, y en nuestra Mérida, que nos atañe y nos duele, nos falta de todo lo que un ser humano puede requerir .La llegada del Covid19 nos agarró ya con serios problemas,especialmente, una hiperinflación sin precedentes, fallas terribles en los servicios públicos. Sin gasolina, gas, ni agua y muchísimos menos electricidad. En  estos momentos en que obligatoriamente hay que quedarse en la casa, esos servicios, son fundamentales para que el encierro forzado pueda sobrellevarse mejor. Y, ni qué decir de las pésimas condiciones en la que se encuentran nuestros hospitales, que funcionan casi por inercia y salvan vidas,  gracias al trabajo inconmensurable del personal que en labora en todas sus áreas.

La comunidad exige respuestas.

Las comunidades están ofuscadas. La gente, a pesar de la represión de los cuerpos policiales, se llena de valor y sale a protestar. Tocan cacerolas, sacan pancartas, gritan, exigen,  pero nada pasa. Nada mejora.Los problemas que se suscitan por  la falta de energía eléctrica,los constantes y agotadores bajones de luz,  las fallas en el abastecimiento de agua potable , gas y ni qué decir de la gasolina, que simplemente, desapareció, son , otra amenaza en contra del bienestar de las familias y las posibilidades de aguantar esta cuarentena con sus muchos otros agraviantes, como la escasez de dinero en efectivo, las finanzas personales agotadas, el abuso de algunos comerciantes quienes de forma irresponsable y mal intencionada han aprovechado la oportunidad para enriquecerse a costa de las necesidades de los demás. Un verdadero pandemónium.

La frase muy utilizada “Quédate en tu casa” es importante, pero no es fácil adoptarla cuando estamos rodeaos de tanta ineficiencia, y a veces hay que salir, como sea y a donde sea a tratar de “resolver la vida”.Dijo un señor desesperado por no tener cómo transportarse.

De igual manera, la recomendación de “lavarse las manos con frecuencia con abundante agua y jabón” es prácticamente imposible de cumplir porque la situación del suministro de agua en Mérida es nefasta, y los oídos están sordos, ante el clamor de las comunidades.

Sigamos siendo ejemplo de paciencia y voluntad.

El merideño está cumpliendo la cuarentena. A pesar de las dificultades  hasta hora, y salvo excepciones, están observando  las medidas recomendadas para la protección y prevención de los contagios. De vez en cuando se descarrila  algún joven que quiere ir a jugar fútbol en una cancha con muchos compañeros más, esto es muy peligrosos, pero sus padres, representantes, medios de comunicación social o autoridades, lo vuelven a meter en el carril.

Sabemos que no es nada fácil ni soportable estarconfinado, de allí que a las personas que han cometido delitos graves se les da “cadena perpetua” o muchos años de prisión. La  ventaja para nosotros es que no estamos condenados de por vida, y que,  cuando, algún día, pase la amenaza del covid-19, recobraremos nuestra autonomía, transitaremos libremente por las calles, visitaremos a nuestros amigos, y abrazaremos a nuestros seres queridos sin guardar distancia, sino bien apretaditos.

Arinda Engeke-Leo León.C.C.