La cuarentena, la falta de servicios públicos. No hay gasolina, ni gas. No hay dinero porque mucha gente no está trabajando y no tiene ingresos y los salarios se diluyen tratando de comprar algo para comer. A este oscuro panorama se le suma la terrible amenaza del coronavirus que sigue siendo peligrosa, expresado por el mismo director de la organización de la salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien advirtió que “lo peor está por venir” Por si fuera poco, en Venezuela estamos soportando un mal tan perverso, decadente, cruel, como lo es, la especulación que se ha desatado de forma demoníaca con ensañamiento y sin razones que justifiquen esas acciones abusivas.
Los estafadores, los que en busca de su beneficio personal, esquilman a sus compatriotas, valiéndose de la dramática y precaria situación económica y social que confrontamos, son seres abyectos, que muestran sus miserias personales, tratando de someter a los ciudadanos por la necesidad de alimentarse , de sobrevivir.
Monseñor Mario Moronta “pastor de la Diócesis de San Cristóbal” como el mismo se nombra, grabó un audio que debería ser escuchado en todo el territorio nacional y especialmente que lo oigan con atención y temor de Dios, los usureros de oficio.
“Estamos viviendo un momento muy difícil en el cual de una u otra manera, tenemos que buscar aportar nuestro granito de arena, la iglesia lo está haciendo: un acompañamiento mutuo. Pero también es necesario que denunciemos públicamente el pecado tan grande que se está cometiendo contra la población. Todos aquellos comerciantes que han subido los precios de manera exorbitante sin ninguna explicación plausible, sin sentido de solidaridad, sin sentido de respeto a la dignidad humana, y solamente valiéndose de la emergencia; buscando sus propios intereses mezquinos, recuerden- expresó el Padre Moronta – que también ustedes están obligados a vivir y practicar la solidaridad .Vivir y practicar todo aquello que tenga que ver con el respeto, con la caridad, con el amor. Máxime sin son cristianos, y máxime si son católicos “
Es un pecado- continuó- inmensamente grave que ameritaría una sanción muy severa, el hecho de subir los precios y de especular. Por esa razón, hacemos un llamado a toda la ciudadanía a que, les digamos a los comerciantes que están abusando ¡Ya basta! No puede ser que por una decisión unilateral contraria a la caridad y llena de pecado, se pase a cobrar más del 200% y quizás más del valor de la mercancía, casi a diario, y sobre todo si se trata de alimentos y medicinas
Es importante que estos comerciantes reflexionen, que no sientan el peso del egoísmo, de la mezquindad: es un pecado cobrar especulativamente, precios que no pueden ser pagados por los venezolanos. Todo aquel, católico o no católico que esté dedicándose a la especulación está cometiendo un gravísimo pecado del cual tienen que confesarse y que la única manera de ser perdonado, será devolviendo con creces el dinero robado a la gente.
No podemos permitir que además de la pandemia, de las dificultades que venimos confrontando en nuestro país, ahora se vuelva a manifestar la usura. Esperamos, que las autoridades actúen, no buscando chivos expiatorios sino defendiendo la dignidad del pueblo.
Por último Monseñor Moronta dijo en su audio:” Llamaos a la conciencia- si es que la tienen- a los comerciantes que están cometiendo usura para que actúen en el nombre de Dios, que dejen el egoísmo y la avaricia; a que tomen conciencia y se arrepientan. Nosotros se lo sabremos agradecer. En cambio aquellos, que actúan según sus principios, según los evangelios, a ellos que dios los bendiga. Se lo pedimos en nombre de Dios.
En espera de rectificaciones
Afortunadamente las redes sociales tienen un entramado vertiginoso, por esa razón ya el audio de Monseñor Mario debe haber dado la vuelta a Venezuela y al mundo, pero lo más trascendental, lo que se busca, es que haya la resonancia precisa en la mente y en los corazones de quienes pudiendo hacer el bien y pudiendo jugar un papel muy necesario y eminente en estos momentos, decidan actuar con bondad y generosidad. Ellos también son pueblo y ellos también necesitarán de la ayuda de otros en algún período de sus vidas.
Las empresas, serias y responsables, en distribución de alimentos y medicinas, textiles, entre otras, deberían idear algún plan, para que por el tiempo que dure la pandemia, sus ganancias sean menores, algo equitativo, para que los precios bajen y la población salga beneficiada- Tal vez, este sea un aspiración ingenua pero, ¿si en otros países se ha logrado, por qué en Venezuela, no? Rentabilidad y solidaridad es posible si se tiene buena voluntad. Por ejemplo en Colombia, que ha sido tan golpeada hay, muchas empresas que han colaborado a paliar la crisis generada por el coronavirus.
Entonces esperamos que las palabras de Monseñor Moronta, lleguen a donde tengan que llegar, y que los comerciantes y empresarios que andan por el camino de la especulación y la usura, rectifiquen porque están a buena hora, de escribir una página memorable en la historia económica del país.


