Por: Frank Gavidia…
Hace algunos días y después de algún tiempo conversaba con un muy querido y apreciado amigo. Esa amable conversación terminó con una emotiva frase que aún resuena en mí: “no nos dejemos solos”. Es decir, no nos abandonemos, no dejemos de apoyarnos, de respaldarnos, de expresarnos solidaridad autentica, de animarnos. En definitiva, no dejemos de actuar en forma sinérgica. Tal vez sea el resumen más clarificado de cómo debemos proceder hoy los venezolanos: sin dejarnos solos.
Y es que como enseñaba Aristóteles en La Política: “La naturaleza arrastra, pues, instintivamente a todos los hombres a la asociación política”. El hombre es un ser imperfecto, pero perfectible. Dotado de dignidad humana, es por tanto también libre, pues quien es digno merece ser libre. La perfectibilidad, la dignidad y la libertad son la triada fundamental de la organización social, ello es lo que nos hace superar nuestras limitaciones creando organizaciones sociales que buscan alcanzar el bien común en la sociedad para alcanzar fines superiores.
Desde nuestros orígenes estamos inclinados en forma intuitiva a la convivencia social. En Venezuela, los últimos lustros ha ocurrido un proceso de dislocación social que nos ha disociado los unos a los otros, imprimiendo el germen de la disolución social y formando contextos ideales para dejar la solidaridad a un lado. Es lo que ha perseguido en forma sistemática y premeditada la barbarie roja que hoy ostenta el poder.
La perdida de solidaridad nos ha marcado. En medio de la tragedia que representa la cotidianidad del día a día nos hemos vuelto indolentes ante la calamidad que pueden estar viviendo nuestros semejantes. Esa vuelta a un individualismo marcadamente egoísta juega en contrasentido a los propósitos que la racionalidad impone y contribuye en cierta medida sostener el estado de cosas que hoy desafortunadamente estamos viviendo todos por igual.
Ese insigne venezolano que fue el Dr. Arístides Calvani, cuyo centenario de su natalicio celebramos este año, decía con acierto que “…no hay debilidades. Lo que hay son desuniones. Si los débiles se unen los fuertes no se imponen. Pero a veces los débiles no se deciden a unirse”. Para los venezolanos a llegado la hora de la unión, de la fraternidad, de la reconciliación. El país no se va a salvar si no hacemos en conjunto que así sea y no saldrá adelante si junto con él no lo hacemos todos.
Es urgente unirnos, es necesario. La unidad no debe verse como una entelequia ni como una consigna vacía para llenar egos personalistas, ávidos de aplausos. No. Tampoco como una utopía. La unidad debe ser una realidad cotidianidad, propia de nuestro día a día. Tenemos que reconocernos como semejantes, tenemos que reconocernos como iguales, debemos respetarnos como ciudadanos. Los venezolanos somos un pueblo valeroso y trabajador que no merece ser conocido solamente por la miseria y devastación que han generado los irresponsables inhumanos que secuestran el poder para sí. Hay que repensar la solidaridad social, hay que rescatarla, mantenerla, consolidarla.
Sé que a muchos nos cuesta pensar con serenidad, sin viseras, cuando vemos que nuestros salarios no alcanzan, cuando nuestra familia se disocia porque sus miembros deben buscar nuevos rumbos que les permita al menos subsistir, cuando notamos que no podemos proponernos metas económicas a largo plazo porque la hiperinflación devora nuestras finanzas. Lo entiendo. Pero, ello no debe ser excusa para mirar con indiferencia a la persona que camina a nuestro lado porque al igual que nosotros no puede utilizar el transporte público porque no hay servicio. Tampoco para sentirnos incomodos con el desvalido que en medio de su tragedia no tuvo más opción que recurrir a la caridad para siquiera subsistir. Esas, por el contrario, deben ser las razones más poderosas para preguntarnos qué podemos aportar para lograr cambiar el país. Venezuela hoy exige lo mejor de cada quien, el mejor rostro, las mejores ideas, la inteligencia más patriótica puesta a su servicio.
Termino estás líneas tal cual como terminó aquella esclarecedora llamada, invitándoles, pidiéndoles y animándolos a que no nos dejemos solos. Venezuela nos necesita unidos. No nos dejemos solos. El país reclama lo mejor de nosotros mismos. No nos dejemos solos. Los venezolanos somos mucho mejor que esto. No nos dejemos solos. @FrankGavid1a




