Otra vez la fatalidad

Por: Ramsés Uribe…

Introducción. El tema de la violencia norteamericana es reiterativo hasta el infinito. Pareciera un asunto sin solución a la vista. ¿Será un tema exclusivo de la tierra de las oportunidades? ¿El Tío Sam no puede controlar a su gente? No hay gobierno que pueda controlar al 100%  su población, aunque el actual Presidente Nayid Bukele se las trae en su país de El Salvador. Al menos ha demostrado su anhelo cierto de mejorar la seguridad de su tierra centroamericana, aunque quizás con métodos criminológicos punitivos nada ortodoxos; muy cuestionados por su ferocidad y contundencia contra el hampa que pudiera lesionar los derechos humanos. Cabe preguntarse y ¿dónde está el derecho a la vida de las víctimas que cayeron bajo el azote de las pandillas  “maras”?

La violencia para la filosofía. No hay casi tema que sea ajeno Todo asunto es digno de ser analizado fríamente. El pugilismo social no podía quedarse tirado en el rincón del traste olvidado. La violencia en sentido filosófico quizás fue estudiada en las primeras por el genial Aristóteles, aunque antes Heráclito de Efeso había descubierto  el cambio y la guerra como eventos inevitables y parte activa del cosmos y de la sociedad. EL gigante alemán de la filosofía Hegel, expone que la historia avanza hacia su lado malo. Es decir, la maldad y la violencia hacen parte de la historia junto con lo afirmativo o positivo hasta llegar a un equilibrio. El problema de la justificación de la violencia aún no está resuelto porque hay detractores como seguidores.  

Por otro lado el célebre médico neurólogo austriaco, Sigmund Freud (1920) señala que el mal es constitutivo del ser humano en lo que él llama instinto o pulsión de muerte, uno de los postulados del psicoanálisis. Más actualmente la ciencia ha corroborado esa afirmación. La violencia en cada rincón del mundo podría explicarse de esa manera. Las explosiones de ira en algunos individuos atizados con un intenso acoso sin defensa alguna pueden provocar los feroces e irracionales ataques perpetrados a estudiantes inocentes. Otros dicen que la falta de Dios en el mundo puede ser otra causa en general. Eso es muy plausible.

La segunda enmienda. Todo mundo tiene derecho a portar un arma, parece indicar taxativamente ese instrumento legal del año 1791. ¿Qué es esa segunda enmienda? ¿Cómo se come eso? Esta es una ley que autoriza a todo ciudadano estadounidense, como el hombre que produjo este año la matanza en la escuela de Uvalde en Texas y que al cumplir 18 años pudo fácilmente comprar dos rifles.  Sin embargo, al parecer mucha gente está fuerte y exageradamente armada hasta los dientes y las uñas como para ir o enfrentar un ataque bélico, no tanto para enfrentar la delincuencia en su contra. ¿Entonces para qué están las fuerzas públicas del orden?. 

Algo hay que hacer, dijo Biden. La frase presidencial del país del Norte acusa sin duda, cierta preocupación por el tema de la violencia explosiva de algunos desadaptados sociales o tal vez víctimas de acoso. El mandatario pidió aumentar la edad mínima para adquirir  armamento. ¿Esta será la solución?. ¿Se dieron cuenta en USA que esa situación nefasta es insostenible? Es increíble que apenas ahora están reaccionando en ese país para buscar alguna solución después de tantos episodios trágicos. ¿No es mejor prevenir dichos enfrentamientos que tener que apagar fuegos a cada rato? Conviene analizar juiciosamente las causas de estos crímenes y actuar seriamente sin demora al respecto.

Violencia escolar en Venezuela. En nuestro país si bien no hay la difícil situación norteamericana, se da el problema de la criminalidad desbordada en toda la geografía nacional.  Cecodap en (2022) afirma que “autoridades de colegios venezolanos lidian con denuncias de armas en las aulas”.  Dice el adagio popular: cuando veas las barbas del vecino o colega arder, pon tus bigotes y copete en remojo. Parece que aquello ocurre muy lejos de nuestras fronteras. Los hechos de violencia norteamericana también tocan a las puertas escolares de Venezuela. Seguramente con menor rigor en la intensidad y gravedad de la situación irregular de armas en menores de edad, pero sin lugar a dudas existe este problema en nuestro país.

El diagnóstico de este grave flagelo social ya es muy conocido desde hace años y sería deseable ponerle punto final o al menos reducir su incidencia en las instituciones educativas tanto norteamericanas como nacionales. Ante grandes  males, grandes remedios. Y este trágico asunto social lo amerita. No pueden colocarse pañitos de agua tibia. Es imprescindible el concurso de instituciones públicas y entes privados así como todas las fuerzas vivas de la sociedad para hacerle frente a este problema. Por supuesto que hay mucho por hacer en esa materia y entre otras estrategias y medidas se podría intentar lo siguiente: empoderar, financiar y difundir  las diversas organizaciones no gubernamentales que traten esta problemática social, la prevención e información del acoso escolar en las mismas instituciones educativas y en el seno del ámbito familiar, desarrollar campañas educativas y de valores humanos en los medios de comunicación tradicionales y en las redes sociales para alertar e informar masivamente a la población,  instar y exigir a las autoridades competentes la obligación de promover y activar el desarme en todo el sistema educativo y en las zonas marginales,   mejorar seria y sustancialmente los servicios públicos, diseñar y ejecutar programas para incrementar las condiciones y nivel de vida más óptimas y dignas del sector más vulnerable: la infancia y la familia, invertir en más y mejor educación de calidad de verdad, reactivar o crear un sistema de apoyo y prevención especializada con equipos multidisciplinarios de psicólogos, educadores, orientadores y profesionales afines que atiendan en tiempo real a la población involucrada en hechos de violencia, abandono, maltrato o acoso,  continuar, reactivar y ampliar la cobertura de programas artísticos, espirituales, recreativos, deportivos y culturales para los menores de edad  y así aprovechen mejor su vida y tiempo; crear, premiar y promocionar lineamientos y programas de conducta ciudadana,  difundir programas de formación filosófica que permitan crear espacios de reflexión, convivencia y tolerancia que puedan mantener un ambiente  de paz en las comunidades más vulnerables.

 Correo: ramaseum@yahoo.com

07-06-2022