Por la calle real: La feria del libro y el concierto inaugural de la Osula

Por: Fortunato González Cruz…

 La 19 edición de la Feria Internacional del Libro Universitario se inició en el Aula Magna con el concierto de presentación de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Los Andes. Cuando  sonaron los acordes de la Obertura de “Bodas de Fígaro” de Mozart, nos cautivó la magia de los muchachos y muchachas de la Escuela de Música que dejaban el contundente testimonio de su magnífica formación musical.

El concierto fue una experiencia inolvidable por su calidad, por la composición estudiantil de la orquesta, por la acertada dirección del maestro Christophe Talmont, porque se realiza en medio del inmisericorde acoso a la Institución Universitaria lo que convierte este concierto inaugural en un himno a la libertad y a la cultura. Quizás esa fue la intención de los organizadores al seleccionar composiciones que son homenajes de sus autores al amor, a la vida y a la libertad: Mozart y Schubert. Sirvió de espléndido marco para que la soprano Erika Seijas convenciera al jurado y al público de sus cualidades interpretativas con una voz dulce y suave que era una caricia al oído. Una vez más la Facultad de Arte pone muy en alto el nombre de la Universidad de Los Andes.

La FILU en la nueva locación le recrea el sueño al recordado amigo Rafael Ramírez Castellano de hacer del Hotel La Pedregosa un centro para la cultura, el arte y el turismo merideños en lo que se han empeñado sus descendientes. Todos los espacios dedicados al libro que sobrevive en este pozo de mediocridad en que han convertido al país y demuestra, como el concierto de la OSULA, que a la Universidad no la rinden ni sus enemigos externos ni los “patriotas cooperantes” de adentro.

En medio de las graves dificultades que sufre, la ULA hace lo que tiene que hacer: imparte clases, hace investigación, gradúa sus estudiantes y realiza el hecho cultural con pasión, como lo han demostrado en estos días los profesores y estudiantes de la Escuela de Música y el equipo del Consejo de Publicaciones que dirige José Antonio Rivas Leone.

La crisis no ha permitido que la FILU ofrezca muchas novedades, pero allí están los libreros y artesanos con su preciosa carga de ilusiones, libros viejos y nuevos y una artesanía más creativa y hermosa que deleita al visitante al crear un ambiente de afecto, de cordialidad, de altísima calidad humana que en la nueva sede permite un mayor disfrute del café, de la tertulia y de espacios más amables. Son dos éxitos del país que aflorará triunfal muy pronto al pasar la nube pestilente que nos cubre.