¿Qué pasó con la guerra demoledora contra la corrupción?

Por: Juan Carlos Delgado Barrios*

Los discursos de los políticos son muy fáciles de elaborar y explayar, el asunto esta en convertirlos en hechos ciertos que se correspondan con lo dicho u ofertado. Las mentiras en los discursos políticos no serian tan graves si no fuera porque vinieran de los gobernantes que buscando el apoyo del pueblo para tomar una decisión difícil manipulan, en consecuencia, juegan con la confianza de los pueblos, los engañan miserablemente para aminorar los costos políticos de sus actos. Esta introducción nos permite interpretar las palabras de Maduro cuando solicitó ante la Asamblea Nacional una Ley Habilitante y dijo: “Voy a pedir, compañero presidente de la AN, Diosdado Cabello, una Ley Habilitante para ir a un proceso profundo y establecer las normas más rígidas y severas para combatir la corrupción”, más adelante anuncio “que en el 2014 liderará una nueva “guerra demoledora, muy dura” contra el flagelo de la corrupción”. Esto nos retrotrajo a los años 1998 cuando Chávez en su oferta electoral hablaba de acabar con la corrupción existe en esos tiempos.

En una primera lectura al discurso de Maduro, dilucidamos que los estudios de opinión dentro de sus seguidores muestran un gran descontento hacia el régimen por temas como la inseguridad, el desabastecimiento y con mucha fuerza la corrupción en las filas del gobierno, se dice, en este sentido en forma generalizada, “que la corrupción se comió a la revolución”, por tanto, los estrategas de imagen del régimen recomiendan para bajar los niveles de descontento crear una sensación de que estos flagelos serían atacados contundentemente en la “nueva etapa del proceso revolucionario”. Para ello, los propagandistas utilizarían estrategias de divulgación masiva para la transferencia de la culpa al estilo de la propaganda totalitaria tanto fascista como comunista. Por ejemplo: para la inseguridad mostrar ante el país que hay una respuesta que es un plan de pacificación nacional transfiriendo la culpa a los antivalores del capitalismo; para el alto costo de la vida, el desabastecimiento y la escasez denunciar que es producto de la guerra económica de la burguesía dirigida desde el imperio; para la corrupción decretar la guerra demoledora contra la corrupción que fue heredada de la IV Republica.. Y para legitimar estas tres estrategias comunicacionales lograr la aprobación de una Ley Habilitante para gobernar sin restricciones, incluso, adquirir una “patente de corso” para violar las libertades económicas e irrespetar los derechos ciudadanos.

En una segunda lectura, partimos de que la corrupción es uno de los flagelos que carcome las bases del Estado Venezolano y, que en tiempos de revolución, esta corrupción es tan escandalosa que hace que Venezuela ocupe el quinto lugar como país más corrupto del mundo y, el primero en America. Es por ello, que declarar la guerra a la corrupción nos creo cierta expectativa y le dimos a Maduro el beneficio de la duda. Incluso llegamos a pensar que sus asesores buscaban oxigenar la imagen del régimen mediante un cambio de estrategia y un fuerte golpe de timón en el tema del combate de la corrupción, sobre todo, tomando medidas iniciales que infundieran confianza a los venezolanos, entre otras, el nombramiento de un nuevo Contralor General de la Nación, recordemos, que el antiguo Contralor Clodosbaldo Russián, falleció en La Habana, Cuba, en junio del 2011 y que hasta la fecha la Contraloría General de la Republica tiene una persona encargada de ese alto cargo que la hace frágil ante la presión política. Esta situación contradice abiertamente la misma Constitución Nacional que exige a la Asamblea Nacional nombrar al Contralor en un tiempo perentorio.

Otra medida para dar confianza de transparencia en los proceso de investigación parlamentaria de la corrupción sería el cambio de la Comisión de Contraloría del la Asamblea Nacional, comenzando por sustituir a su presidente el diputado Pedro Carreño quien ha demostrado una actitud radical contra la oposición y de protección y solidaridad automática, que también es radical, con sus compañeros de la revolución que son investigados. La Comisión de Contraloría de la AN se ha convertido en un factor de obstrucción de la justicia al negarse a discutir los casos de corrupción que están vinculado con el gobierno en estos 15 años. Todo lo contrario esta Comisión se ha convertido en brazo de persecución política contra la disidencia.

En una tercera lectura, llegamos a pensar que casos escandalosos de corrupción iban a ponerse de nuevo en el tapete de la opinión publica, reabriendo los procesos de investigación y llevando a los tribunales y, en consecuencia, a las cárceles a los indiciados, me refiero a casos como: El caso del Plan Bolívar 2000 donde involucran a militares vinculados con los inicios de revolución; el crimen del Fiscal Danilo Anderson hasta ahora sin resolver; los casos documentados a principios de 2009 en contra de los dirigentes del PSUV que ocuparon altos cargos de gobierno, Luis Felipe Acosta Carlez, Diosdado Cabello, Ronald Blanco La Cruz, Gian Carlo Di Martino, José Vicente Rangel Ávalos y Juan Barreto que suman más de 711 millones de dólares.

El caso del maletinazo de Guido Antonini Wilson que apareció el 4 de agosto de 2007 en Buenos Aires con una maleta cargada de casi 800.000 dólares supuestamente para financiar las elecciones en ese país, y que este maletín es la punta del iceberg de toda una red de tráficos de dólares desde Venezuela. El caso de denuncias de narcotráfico y relación con generales y altos funcionarios del gobierno, caso Walid Makled García, que hoy están en el limbo procesal. La pérdida de miles de toneladas de alimentos descompuestos por negligencia del gobierno (PDVAL) y que se consideran delitos de lesa humanidad por el daño a una sociedad como la venezolana que es victima de la escasez y el desabastecimiento. La estafa en el Fondo de Pensiones de PDVSA (Illaramendi).

La denuncia de la estafa financiera de una serie de banqueros y funcionarios como responsables de una “centrífuga financiera”, que permitió vender bancos con los ahorros de los clientes de otros bancos; el caso de los Centrales Azucareros donde se vinculan a altos funcionarios de ese entonces muy relacionado con el entorno intimo de la revolución; las denuncias de los magistrados Eladio Aponte Aponte y de Luis Velazquez Alvaray donde se destapa la corrupción judicial y estafas a la Nación; las irregularidades en el FONDES; el caso de la estafa del BANDES y el sonado y escandaloso caso del FONDO CHINO. La estafa a la Nación por empresas fantasmas que se apropiaron de manera fraudulenta 20 millones de dólares cuya denuncia fue de Jorge Giordani. La falsificación de la firma de la ministra del deporte y la asignación fraudulenta de dólares a deportistas., entre otros casos no menos importantes. Nada de esto se ha cumplido ni siquiera se muestra voluntad política para honrar la oferta de “guerra demoledora contra el flagelo de la corrupción”. Solo ha sido un discurso engañoso, de manipulación, en consecuencia, juegan con la generosidad del pueblo venezolano, engañan a sus seguidores miserablemente para reducir los costos políticos de sus actos.

*Profesor Titular (Jubilado) de la Universidad de Los Andes; juancdula@yahoo.es