¿Quién es Francisco Bergoglio?

Cardenal Baltazar Porras

Por: Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo

La sorpresa de no tener mayores noticias de quien es el nuevo Papa, hace que muchos se pregunten por la personalidad y trayectoria de quien hoy está al frente de la Iglesia Católica. Invito a mis amables lectores a que busquen el libro titulado “El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio”, escrito por dos periodistas que lograron entrevistarlo en Buenos Aires en 2010. Encontrarán allí un fiel retrato de su personalidad humana y cristiana.

Me limitaré a glosar los comentarios previos al libro. El primer prólogo sale de la pluma del Rabino Abrahán Skorka. Comienza diciendo que cree que es la primera vez que un rabino prologa un libro de un sacerdote católico. El diálogo interreligioso, según él, comienza con una etapa “de té y simpatía” para pasar luego a la del diálogo sobre temas más “ríspidos”. “Caminamos juntos con nuestra verdad, con la compartida convicción que los círculos nuevos que degradan la condición humana pueden ser quebrados”. Prefiere llamar a Bergoglio pastor más que jesuita. Admira en él, las recurrentes expresiones “he pecado, me he equivocado…”

“La obsesión de Bergoglio puede definirse con los vocablos encuentro y unidad. Podemos disentir pero siempre el uno se esfuerza por comprender el profundo sentir y pensar del otro”. Bergoglio centra sus reflexiones en el vocablo “amor”, que remite al “amarás al eterno tu Dios” (Deut. 6,5). Su prédica, intenta recuperar los valores en nuestro medio, lo que lo conllevó a enfrentar situaciones complejas con algunas autoridades gubernamentales que no supieron relacionar la misma con los mensajes de crítica sociopolítica que solían expresar los profetas en su tiempo.

Por su parte, los periodistas afirman que Bergoglio no es una figura glamorosa, ni es un orador grandilocuente. Gusta de él su afable cercanía, su simpleza, su sabio consejo. Bergoglio es el hombre del encuentro personal, es el sacerdote empeñado en que la Iglesia salga al encuentro de la gente con un mensaje comprensivo y entusiasta. Sus respuestas refieren a un país en recurrentes crisis, a una Iglesia llena de desafíos, y a una sociedad que busca, muchas veces inconscientemente, saciar su sed de trascendencia.

Con este abrebocas, nada mejor que buscar en los escrito del Cardenal, cortos y sustanciosos, el pensamiento y el talante del hoy Papa Francisco. “En síntesis, una invitación a pensar con la mirada puesta en lo más alto”.