Razones y pasiones: Elecciones estudiantiles

Por: Eleazar Ontiveros  Paolini…

El próximo año habrá elecciones estudiantiles  para la conformación de la Federación de Centros Universitarios y el co-gobierno estudiantil. Estas  representan el deseo estudiantil de participar significativamente  en  el quehacer universitario, como lo ha considerado desde el Movimiento de Córdoba de 1918.

Han existido momentos relevantes en la búsqueda de esa vital participación. En la década del 20 se impulsó la creación de las Universidades Populares en Perú, Chile y otros países, en las cuales los propios estudiantes y profesores interesados daban clases a sectores obreros  y marginales de la sociedad, estableciendo una confraternidad y  una conformación ideológica tal, que incluso origino, en Perú, el partido APRA , quien en su época representó la vanguardia del movimiento político latinoamericano.

En Venezuela,  la época de los 60 fue también  un periodo crucial para el movimiento estudiantil, resultado de los movimientos que para ese entonces vivió el país, como consecuencia  de una gran efervescencia política en toda América Latina.

Nada más esos ejemplos, nos demuestran que hay la capacidad crítica de los estudiantes  para  responder al quehacer político, social y económico que vive el país, deteriorado hasta límites inconcebibles.

Las próximas elecciones estudiantiles nos llevan a tener confianza en que las mismas implicarán un análisis consciente de cómo deben planificarse, especialmente en lo concerniente a la unidad y similitud de propósitos, de manera  tal que las mismas tengan el carácter de ejemplares y demuestren que la gran masa estudiantil  venezolana, salvando intrascendencias ideológicas, rechaza con contundencia el estado actual de incertidumbre, deterioro y arbitrariedad que vive el país, lo que ha determinado, a su vez, la disminución funcional de la las instituciones universitarias, en demostración fehaciente de lo poco que importa el quehacer intelectual,

Las elecciones estudiantes son también necesarias porque contribuyen a sacar de lo rutinario al estudiante, le hacen aflorar motivaciones sociales que son positivas  y a la larga, contribuyen también a que se desarrolle en nuestra juventud el necesario sentido crítico, base fundamental de la toma de conciencia en torno a los problemas de la sociedad actual, yendo mucho más allá de lo meramente emocional.

Las elecciones estudiantiles, sin la menor duda, irán posibilitando  el surgimiento de líderes, que no deben compararse con “los de antes”, movidos exclusivamente por la búsqueda del predominio partidista. Es necesario entender de que las circunstancias históricas actuales no tienen en forma determinante parangón con lo sucedido en años anteriores. La dinámica social es inexorable y obliga a los cambios y adecuaciones.

Y es que ahora la mira, el objetivo, el actuar enérgicamente en concretar el derrumbe de un sistema caduco que centra su interés exclusivamente en la permanencia, causa por la cual, y esto tienen el carácter de privativo y ejemplar, que los estudiantes de oposición, sea cual sea la organización a la que pertenezcan, se pongan de acuerdo en un programa único y en función del mismo dar participación dirigencial a todas las tendencias, pues de lo contrario estaremos viviendo la misma actitud de los regentes nacionales.

Si bien, como resulta hasta natural, el movimiento estudiantil debe luchar por el logro de reivindicaciones    a las cuales tiene derecho (Transporte, comedor, becas, deportes sistemas recreacionales, etc) a ello se debe agregar un planificada y sistemática formación de sus cuadros, en lo cual la unidad partidista debe jugar un papel importante dando a conocer sus propios principios doctrinarios y cómo estos, en función de una realidad apabullante, se pueden juntar en el logro de un objetivo incuestionablemente integral.

Poniendo en juego cierto sentimentalismo, las elecciones estudiantes ayudan a rejuvenecer esta vieja universidad en cuanto le dan vida, la estremecen, la avivan y generan discusiones generalizadas.

Por último, lo que debe ser meditado con propiedad, es bueno que el estudiantado  tenga claro  que la participación en el co-gbierno universitario no  cayó como el “maná”, ni  fue algo dadivoso dado por ningún sistema espontáneamente. Fue el resultado de luchas constates basadas en criterios de avanzada, por lo cual algunos entregaron su vida.

En consecuencia, es indispensable, ahora más que nunca, darle a las elecciones la importancia que ellas tienen. En especial en la defensa de la autonomía y de persistir como frente contestatario unificado indispensable en el derrocamiento de la arbitrariedad.