En la cabaña de madera, en medio del bosque cercano a la ciudad, el fuego crepitaba en la chimenea, pero, aun así,   el frío se hacía presente. Los renos de Santa Claus, pastaban serenamente, esperando el regreso de su querido amo.

La Señora Claus, nos recibió con amabilidad, y nos explicó que su esposo estaba ocupado, arreglando algunos detalles porque apenas hacía algunas horas habían llegado a la tierra. En la cocina, preparaba galletas y leche, para cuando llegara Santa Claus. Mientras tanto, la hermosa dama, nos ofreció un pedazo de pastel con un sabor exquisito y tomamos una taza de café calientito que nos cayó muy bien.

Por fin, la puerta se abrió y entró San Nicolás  con una sonrisa alegre y muy dispuesto a concedernos una entrevista a esta reportera, de Comunicación Continua, total es Navidad y la magia y la fantasía está presente en todos partes.

Un San Nicolás muy especial.

Existen seres humanos que son felices haciendo felices a quienes los rodean, y todavía más cuando se trata de llevar satisfacción a los pequeños de la casa. Este, justamente,  es el caso de un Santa que tuvimos el honor de conocer y cuya misión, la que él mismo se ha impuesto, es la de vestirse y actuar como lo hacía el famoso San Nicolás de la tradición navideña.

Nuestro Santa, lleva por nombre de pila, Juan Manuel Coromoto Ruiz Monedero, nació en Caracas, pero como es muy aventurero, tal como su par del norte, ha recorrido Venezuela de punta a punta, y varias veces, o por trabajo o por simple diversión porque Santa es fiel a los dictámenes de su corazón y si decide trasladarse de un lugar a otro,  hace sus maletas, toma la mano de su esposa,  cierra puertas y ventanas y se va.

A.E. – ¿Desde cuándo sentiste la vocación de personificar a Santa Claus?

-Santa.- Desde muy joven, en la urbanización donde vivíamos había muchos niños y una vez me disfracé de San Nicolás y de allí en adelante lo hice por varios años. Esa actividad me satisfizo mucho.  Luego, me concentré en el trabajo, especialmente en el sector hotelero y no tenía mucho tiempo de convertirme en Santa, pero hace como 13 años, retomé la misión que me encomendó Dios.

AE.-¿Por qué dices que esta misión te la encomendó Dios?

-Santa.- Porque yo no he hecho nada para parecerme tanto física y emocionalmente a este personaje, y creo que por algo inexplicable pero determinante, es esa marcada semejanza con la imagen que tenemos de San Nicolás. Mi cabello y mi barba- explica Juan, pasaron de castaño a blanco de una sola vez, es extraño pero no fui encaneciendo paulatinamente como les pasa a todos, es como si me dijeran, “ahora ya estás listo para ser y parecer Santa.

En realidad, al ver a Juan personalmente, nos quedamos gratamente sorprendidos. Es un hombre alto, corpulento, con tupida barba blanca natural. Tiene una mirada verdecita y bondadosa. Su voz es un torrente de sonoridad, justo lo que se necesita para saludar con la risa que todos recordamos de los cuentos que nos contaban cuando niños. Ese Jo-Jo- Jo, y esa sonrisa amplia y sincera, hacen que nos sintamos, de verdad, verdad, en presencia de nuestro querido Santa Claus.

 Su traje le queda a la medida de sus grandes dimensiones, porque en su sangre lleva la herencia de una mezcla impresionante de alemanes y españoles. Gente que, por lo general es alta, fuerte y de piel muy clara.

Nuestra plática

En ese ambiente sabroso, tranquilo, bonito en el que nos encontrábamos comenzamos a conversar. Impresionados por la forma de ser de este hombre maravilloso, le preguntamos:

-A. E.- ¿Por qué consideras que la figura de San Nicolás es importante para los niños?

Santa.-Lo más relevante, pienso yo, es que las celebraciones en torno a la llegada y presencia de San Nicolás son para los niños. Es decir, lo más pequeños son el punto focal de estas fiestas. La figura de Santa nace para darles a los chiquillos un día especial, el 24 de diciembre, que coincide con la Navidad, y con el nacimiento del Niño Jesús. Una noche de paz, noche de amor.

-A.E. Cuéntanos, desde tu dilatada experiencia ¿cómo es la reacción de los niños cuando te ven?

-Santa.- Las reacciones son muy variadas. Los niños se impresionan mucho, algunos enmudecen, otros son más espontáneos y se acercan sin temor. Algunos ya saben de nuestra existencia, pero en ese momento, comienzan a vivir un sueño, y se dejan llevar por la emoción.  

A.E.-Sabemos que en estos días decembrinos nuestro Santa Juan, está muy ocupado. Él y su señora Claus, recorren los colegios y barriadas populosas de Mérida para llevar la alegría de su mágica presencia. De igual manera nos los podemos encontrar en cualquier calle, plaza, o lugar concurrido.

A.E. ¿Cómo es la participación de Santa y de mamá Claus, en las escuelas?

-Santa.- Nosotros cuidamos mucho, que no se nos perciba como seres  humanos. Preferimos  permanecer en el misterio,  porque los niños, son muy perceptivos, y  cuando están mucho rato con nosotros, van perdiendo ese halo de misticismo y atractivo por lo desconocido, y me empiezan a ver como a un hombre de carne y hueso- esa no es la idea- refiere Santa Juan- con total convencimiento. Por lo general, llegamos calladitos, para que la sorpresa sea mayor, compartimos, les damos sus golosinas, cotillones, los escuchamos y…nos desaparecemos.

-A.E.- Cuando hablas en plural te refieres al acompañamiento de tu esposa, es decir de mamá Claus?

-Santa.- Claro, ella es una figura fundamental en todo el acto. Se encarga, por ejemplo,  de calmar a los niños que se asustan, y me ayuda en toda la logística que se requiera para cumplir a cabalidad con nuestro cometido que no es más que hacer felices a los niños que nos rodean.

A.E. ¿Cómo haces con esos niños que ya saben que San Nicolás no existe en la realidad o que son incrédulos?

-Santa.- Con esos niños yo trato de que entiendan que lo bonito, lo significativo es vivir la magia que implica creer en esa figura de un santo bondadoso, y ese sentimiento, sale de nuestros corazones, por lo tanto, si nosotros tenemos un corazón bondadoso y lleno de entusiasmo, más si son niños que de por si tienen esa inocencia natural, ellos, vivirán ese momento, esa ilusión, aunque afuera, siga transcurriendo la vida cotidiana, con su sabor agridulce.

A.E. – Y…cómo se comportan los adolescentes y los adultos al verlos?

-Santa.- He visto a jóvenes y adultos, muy emocionados ante nuestra presencia y uno dice :! lo logramos! porque no es el hecho de ver a esta representación de San Nicolás, sino que, en esas mentes fluyen los recuerdos felices de la niñez, donde sus padres les prepararon todo ese escenario lindo para que ellos vivieran una tiempo especial. Por lo tanto-señala Santa- cuando tu logras eso en personas adultas es, porque revivieron recuerdos de una infancia feliz.

A.E.- ¿Tu dejas que los niños se te acerquen y se sientan en tus piernas o mantienes una distancia prudencial?

-Santa. –La mayoría de los niños tiene la necesidad de contacto. Quieren tocarte, halarte la barba, relatar sus pequeñas historias. Sin embargo, hay algunos que sienten miedo y no se acercan, a esos hay que dejarlos tranquilos y no forzarlos, de ellos, por lo general,  se encarga Mamá Claus. Nosotros no somos protocolares. No nos gustan las tarimas ni los parapetos. Deseamos ese trato cariñoso y recíproco que solamente los niños suelen ofrecer desinteresadamente.

-A.E.- Toda esta labor tan hermosa y encomiable, ¿la haces con tus propios medios económicos?

Santa.- Sí. Yo no trabajo para ninguna institución, ni acepto contrataciones, soy libre e independiente en esta actividad. Ahora bien, hay empresas que me han colaborado con cotillones y regalos para que se los entregue a los niños, y con gusto los acepto y hago la tarea. Asimismo acepto la invitación de instituciones benéficas que nos requieran, pero no cobro ni un centavo, todo lo hacemos, «ad honorem» . Es una obra altruista y social. La retribución que recibimos en es salud, bienestar y muchas bendiciones de quienes están con nosotros.

El traje de Santa Juan, es directamente traído del Polo Norte y su bolsa de regalos es mágica porque siempre hay golosinas dentro de ella que nunca se acaban. Santa refiere que a veces su trabajo se hace muy difícil porque “es muy duro ver a los niños enfermos en los hospitales, y también observar en las calles la pobreza. Hay muchas carencias-comenta. Se nos parte el corazón cuando algún niño nos relata, con mucha tristeza, que está solo con su abuelita porque su mamá y su papá se tuvieron que ir de Venezuela para poderle comprar “sus estrenos”, pero que los extrañan mucho.

También hay niños que desean acercarse y los papás no los dejan porque creen que todo tiene un costo. De igual manera, es muy significativo para Santa y su esposa, leer las cartas con las peticiones que han hecho los niños y sus narraciones. . “Pero lo que más nos gusta-exclama Santa con entusiasmo- es trabajar con niños que tiene alguna condición que los hace diferentes”. Ellos son muy especiales.

Cambiemos sonrisas por caramelos.

La tarde está cayendo, tal vez empiece a nevar y es hora de despedirnos de este maravilloso encuentro con Santa Juan y su bella esposa la señora Claus, (Rosaura),  pero antes de dar por terminada nuestra agradable conversación, Santa nos dice: mi slogan es “cambiar caramelos por sonrisas”. Si cada persona, comprara una bolsita de golosinas, y  las fuera regalando a su paso, trasmitiría una energía navideña maravillosa, porque cuando damos un obsequio y con ese gesto hacemos felices a alguien más, nos sentimos plenos.  Tendrías que ver – dice Santa-  cómo le brillan los ojos a los niños cuando tú les ofreces una chupeta. Mi propuesta es: Si, por ejemplo, compras 48 chupetas, son 48 sonrisas que estás regalando y estás recibiendo. Les aseguro que al final del recorrido cuando la bolsa esté vacía, paradójicamente, ustedes  se sentirán colmados y felices.

Si todos hiciéramos pequeños actos de amor y consideración, marcaríamos la diferencia y el mundo sería menos hostil, termina explicando el entrevistado que vino de muy lejos, Juan Manuel Ruiz Monedero.

En Comunicación Continua nos gusta enaltecer las buenas acciones y darlas a conocer. Es importante saber que todavía hay hombres y mujeres como Santa Juan y su bella y amable pareja, que comparten su tiempo, sus recursos y su cariño con los demás, de una forma altruista y generosa. Gracias Santa, gracias señora Claus, por este feliz encuentro deseamos que el universo les multipliqué en bendiciones todo el amor que prodigan a sus semejantes.

Redacción: Arinda Engelke. Comunicación Continua

Ilustración: Jahzeel Castellanos

10-12-2023