Se acabaron las migajas

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

Este domingo se celebra un evento electoral a todas luces amañado, acomodado y de acuerdo a sondeos con muy poca participación. En otras circunstancias el acontecimiento podría servir para propiciar una ruptura del sistema político imperante desde el año 1.998, las profundas contradicciones se han hecho más visibles para todos los ciudadanos, medidas de control que favorecen a una elite conectada con las instancias de poder y que terminan afectando a la mayoría de los venezolanos, es una expresión de la injusticias de un modelo económico que no resuelve los problemas de la gente.

En muchos grupos y sectores de la cúpula socialista se reconoce la existencia de una situación inusual y grave, que requiere una respuesta distinta a la que han usado, ya que los problemas se han profundizado. La gran mayoría de las encuestas aplicadas de cara al acto electoral parlamentario, muestran una endeble intención de voto. Derivado de esta realidad el régimen ha utilizado todos los medios y recursos a su disposición, para detener el deslave  experimentado en sus filas, llegando al extremo de violentar las normas básicas de bioseguridad, requeridas en el contexto de la pandemia. Tanto es así, que Maduro intenta convertir las parlamentarias en un referéndum poco creíble. Instrumentaron mercados a cielo abierto en camiones y cualquier medio posible, para hacer accesible algunos bienes de la canasta alimentaria y de servicios con la finalidad de mantener la fidelidad al modelo, de esta manera demostrar la sensibilidad suprema de un gobierno afectado por una guerra económica dirigida por el imperio y la oligarquía burguesa nacional. Acciones desesperadas que no responden a políticas sostenibles, por el contrario son gestiones puntuales para preservar la esperanza del pueblo, en un modelo anacrónico, inviable y profundamente corrupto. Lo peor de todo es el riesgo al cual son sometidos los ciudadanos sedientos de servicios básicos y de bienes esenciales, al llevarlos al sarao contagioso por una migaja.

La utilización de un esquema polarizado simulado, supuestos bloques separados por visiones económicas, sociales y políticas, conviven pacíficamente en el fraude electoral, alimentado la polarización disfrazada, con la intención de legitimar el proceso. Las voces moderadas existentes en los bloques desaparecen o son silenciadas con los medios amañados en uso del régimen y de una oposición amparada. La nueva conformación del parlamento, modificada en una ley ilegal, supuestamente busca la representación proporcional de las minorías consagrada en nuestra constitución, en el fondo la elimina de un tajo, escondiendo en listas cerradas a los grandes partidos y a personajes de oscuro accionar. Este enfrentamiento invisibilidad al ciudadano convirtiéndolo en una pieza de un modelo perverso que sustenta la polarización. Tanto, para la oposición participante como para el régimen, la confrontación entre los bloques elimina las opciones que buscan el justo medio, es decir las propuestas ubicadas en el centro fuera de los polos en contienda.

La existencia de diferentes visiones en el seno de la oposición venezolana es una realidad, impulsadas por cristales ideológicos, programáticos y políticos. El proceso electoral es un componente que alimenta esas posiciones divergentes. Quienes participan buscan el medio pacifico para cambiar la realidad, pero pueden entrar en una juego siniestro del régimen, que intenta desesperadamente legitimar a la AN.      Quienes no participan argumentan la inviabilidad de las condiciones para realizar un proceso medianamente competitivo, pero el llamado a la abstención deriva en la desmovilización ciudadana. En conclusión ambas posiciones cuentan con fundamentos sólidos que las justifican. En este contexto y luego del desenlace del 06 diciembre, es impostergable la construcción de una agenda común a pesar de nuestras diferencias. Desde el año 2.013 hasta la presente se han producido eventos sociales, económicos  y políticos, que requieren una atención especial por parte de la clase política. Los problemas políticos, económicos y sociales no se resolverán, y lo más grave, es la certeza que los mismos se agravarán.

Es necesario dar un paso al  frente, para orientar las directrices estratégicas y tácticas que la eventualidad requiera, así como, instrumentar mecanismos de consenso para evitar un fraccionamiento mayor de la oposición, en estos tiempos por venir. El resultado de las parlamentarias y la conclusión de la consulta no pueden ser una pieza más para conservar, las posiciones enfrentadas en la filas de la oposición global al régimen que encabeza Maduro

La reconstrucción de Venezuela exige un sacrificio en el que debe participar la mayor cantidad de ciudadanos, sin discriminaciones de ningún tipo. De igual manera debemos liderar un movimiento de recuperación del país, partiendo de la realidad social, con propuestas claras para solventar los problemas económicos, sociales y finalmente los políticos, incorporando a las personas más capacitadas en cada área particular, sin importar su afiliación partidista y elaborar una visión de país compartida, con perspectiva de largo plazo, para romper con el modelo anacrónico, centralizado y populista. Elaborando el plan para transitar del estado actual de cosas hacia el futuro soñado por todos.  

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07-12-2020