Sistema nacional de control de alimentos debe modernizarse permanentemente

En la sede del gremio industrial venezolano, y con la participación de técnicos e investigadores de empresas afiliadas, se llevó a cabo el encuentro con representantes de diferentes instituciones globales que se ocupan de la inocuidad y calidad de los alimentos, y se refirieron a ese objetivo como expresión de esfuerzos compartidos entre Gobierno, productores y consumidores.

Con la participación de técnicos e investigadores de empresas afiliadas a la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea), de representantes de la 0rganización Mundial de la Salud (OMS) y Panamericana de la Salud (OPS), del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), del Instituto Internacional de Ciencias de la Vida (ILSI) y de la Comisión Internacional de Especificaciones Microbiológicas en Alimentos (ICMSF), se llevó a cabo un Seminario sobre “Perspectivas en Inocuidad y Evaluación de Riesgos” que, entre otros planteamientos coincidentes, destacó que el Sistema Nacional de Control de Alimentos (SNCA) debe modernizarse permanentemente.

El SNCA es un “componente activo” y de existencia constante y evolutiva de cada país, y, en atención a la eficiencia de su funcionalidad, debe operar como expresión de esfuerzos compartidos entre Gobierno, productores y consumidores.

La Importancia de la Actualización de los Sistemas Alimentarios fue abordada por el representante del IICA, Dr. Jaime Flores, mientras que sobre los Modelos Existentes de los Sistemas Alimentarios disertó el representante de la OMS-OPS, Dr. Enrique Pérez Gutiérrez, y sobre Análisis de Riesgo lo hizo Pilar Hernández Serrano, del ILSI y el ICMSF. La Dra. María Teresa Correa, también del IICA, intervino en una videoconferencia para referirse al sensible aspecto relacionado con la Estrategia para la Comunicación del Riesgo.

Por Cavidea, intervino su Presidente Ejecutivo, Juvenal Arveláez, quien destacó el objetivo del Seminario, pero, además, la manera como la agroindustria venezolana aborda los retos que le corresponde asumir en cuanto a lo que se trata de garantizar la inocuidad y calidad de los alimentos, así como la constante búsqueda en la innovación y producción de alimentos saludables que contribuyan con una dieta balanceada, para mejorar el bienestar del consumidor Venezolano.

En forma general, lo que se expuso durante le encuentro fue que cada componente del circuito productivo tiene un desempeño asignado por su propia participación. Y que, en atención a dicha responsabilidad, no puede estar ausente de lo que representa el cumplimiento de las normas, la adaptación de dichas actividades a los nuevos patrones de consumo que arrojan las investigaciones, y los efectos que tiene en los consumidores la ingesta de alimentos procesados.

Pero si importante es lo que le corresponde acometer a la agroindustria, también lo es aquello que tienen a su cargo los suplidores de materias primas provenientes del ambiente agrícola. La atención a la responsabilidad que significa producir un determinado tipo de alimento, pasa por identificar a cada agente del circuito y que cada quien esté perfectamente consciente de lo que abarca su participación, incluyendo las condiciones ambientales en las que produce y procesa.

El Sistema Nacional de Control de Alimentos constituye el objetivo y reto de todos los componentes del circuito productivo. Y sólo su funcionamiento eficiente es capaz de garantizar la protección de la salud y seguridad de los consumidores. Los países deben garantizar la inocuidad y calidad de los alimentos que se exportan, pero también deben garantizar que los alimentos que se importan se atengan a los requisitos nacionales. Asimismo, están obligados a adoptar y hacer observar estrategias de control de los alimentos basados en el riesgo.

Desde luego, la modernidad permanente implica superar desentendimientos entre los componentes del circuito, ya que de su esfuerzo efectivo depende la confianza de los consumidores. Asimismo, supone la superación de los resabios de la acción reactiva y punitiva para el cumplimiento de las normas. Porque de lo que se trata, y en lo que hay que trabajar, es en reducir los riesgos de enfermedades transmitidos por los alimentos; no sólo en sancionar, multar.
Durante el Seminario sobre “Perspectivas en Inocuidad y Evaluación de Riesgos” celebrado en Cavidea, se planteó que en los países debe existir una clara legislación y reglamentación alimentaria; una gestión de control de alimentos; servicios de inspección; servicio de laboratorios que operen como instrumentos enriquecedores de datas epidemiológicas de los alimentos, además de información, educación, comunicación y capacitación en atención a los mismos objetivos generales.

Los conferencistas concluyeron en que es fundamental el establecimiento de políticas de estado en sanidad agropecuaria e inocuidad de los alimentos; que la mejor forma de demostrar un control armónico es asegurando que las leyes son fundamentadas en la ciencia; los enfoques deben ser basados en los riesgos; que hay la obligación de demostrar que las medidas de inocuidad de alimentos proveen un apropiado nivel de protección sin ser restrictivos al comercio. Y que hay que lograr un nivel de protección de la salud colectiva, con base en los alcances de lo que representan los objetivos de la salud pública.