Situación de los docentes en Venezuela…¡Pobre salario!

Por: Angélica Villamizar…

La educación siempre ha sido fundamental para el desarrollo, pero en el mundo de hoy, que vive profundas transformaciones, la importancia de la educación ha aumentado debido al vertiginoso avance de la ciencia y sus aplicaciones, así como al no menos vertiginoso desarrollo de los medios de comunicación y las tecnologías de la información.

La experiencia global demuestra que existe una fuerte relación entre el nivel general de desarrollo de una nación y la fortaleza de sus sistemas educativos y de investigación científica y tecnológica. De acuerdo con investigaciones realizadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un año adicional de educación superior aumenta el PIB per cápita de un país entre 4 y 7%.1

La importancia de la educación en el progreso de una nación y en la libertad de las personas es indudable. Sin embargo, la educación de baja calidad se ve reflejada por maestros mal pagados.

Todas las leyes que existen, tanto en organismos internacionales como la OIT (Organización Internacional del Trabajo) como en nuestra propia legislación, presentan la noción de trabajo digno, justo y decente como democrática e igualitaria. Sin embargo, ¿es realmente así?

En todo el mundo, la importancia de este tema y su relevancia en el debate político se pueden ver claramente en el interés de la sociedad civil. ¿Es menos significativo para la sociedad el trabajo de los maestros que el de presidentes, políticos, ingenieros, médicos o psicólogos? La labor de los maestros es igual de crucial porque tiene un impacto en la vida de todos los niños y niñas de una nación. La educación es la puerta de entrada a todas las profesiones.

Para que el profesional de la docencia ejerza su tarea, investigue y contribuya al desarrollo y crecimiento de un país, es necesario un buen salario, condiciones laborales adecuadas y la pertenencia a una comunidad académica sólida.

Un salario justo reconoce el esfuerzo, la dedicación de los profesionales de la educación, y si se recompensa adecuadamente se agrega valor a la actividad que desarrollan. Sin embargo la situación no es como debería ser.

Según datos de algunos investigadores un docente que trabaja 40 horas semanales recibe un salario de Bs. 329,85 o US$ 9,15 al mes, mientras que un TSU no docente gana Bs. 307,61 o US$ 8,53, según el tipo de cambio vigente del Banco Central de Venezuela (BCV). Por su parte, un bachiller no docente obtiene mensualmente Bs. 264,69 o US$ 7,34, y un docente VI cobra Bs. 450,70 o US$ 12,50. Estos datos reflejan la miserable situación salarial de los docentes en Venezuela, quienes desempeñan un papel fundamental en la formación de las nuevas generaciones.

Esto representa un riesgo a la calidad de vida de muchísimos profesionales y que algunos han sufrido por no tener un salario digno, no tienen ni para pagar el pasaje para trasladarse a las aulas de clase,  y mucho menos para el sustento diario. Los docentes ya no creen el argumento que en el país no hay recurso, teniendo en cuenta el gran derroche en otro tipo de actividades financiadas por el gobierno. Pareciera que no hay la voluntad de resolver el conflicto con los docentes. Existe una gran deserción de docentes en el país debido a las pésimas condiciones labores y que incluso afecta el estado de salud física y psicológica de los encargados de esta gran labor.

Es por ello que todos debemos tener conciencia de la situación de nuestros docentes y que redunda también en nuestros hijos y nietos que son los perjudicados al final de la cadena.

 

Correo: amvs286@gmail.com

29-02-2024 (116)