Sobre una maravillosa ecologista

Lo hermoso de la vida es lo impredecible que puede llegar a ser y esto incluye a las personas maravillosas que se pueden llegar a cruzar en nuestra propia existencia para cambiarla y hacerla mejor, para que este paso transitorio por la vida terrenal valga la pena.

Hace varios años, en mi etapa de recién egresado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Los Andes, tuve la oportunidad de conocer a la Dra. Nancy de Sardi, una señora que me generó una sonrisa desde el día uno, pues su frescura y espontánea retórica me maravilló.  Nos juntó la misma causa: el medio ambiente, la naturaleza, la sustentabilidad, en definitiva, la inquietud por promover un mundo diferente, en el que se hagan mejor las cosas y se desarrollen ideas que transformen verdaderamente a las personas y permitan preservar los distintos ecosistemas de los que hacemos parte.

Fue una compañera clave en mis procesos formativos de combinar la economía con la ecología para desarrollar proyectos y nuevas ideas. Para re-definir las formas de pensar que tradicionalmente nos han formado. La profe Nancy era una fuera de serie, una dama muy bien arreglada con un léxico exquisito y una capacidad para debatir teorías naturalistas vs desarrollistas en el medio de un café. Fantástico.

Además de hacer proyectos en la cotidianidad académica de nuestra ULA, hicimos radio juntos. Me invitó varias veces a su programa de la 107.7 FM “Aula Ambiental”, donde discutimos sobre cambio climático, ecología y nuevos hábitos de eco eficiencia, para hacer las cosas mejor, que no significaba otra cosa que habita mejor nuestra Tierra. Además, fue una ventana muy importante para contar sobre el proyecto de medición y mitigación de Huella de Carbono que para entonces estaba llevando a cabo en la FACES.

Recuerdo con mucho cariño esa chispa en los comentarios, en el ir y venir de preguntas y respuestas, que muchas veces tenía ciertos toques de locura inesperada que me hacían reír al aire. La profe Nancy se marchó el 22 de abril, justo el día que se conmemora el día de la Tierra, de la que ella fue una ejemplar embajadora, una extraordinaria promotora de su cuidado y preservación.

La profe Nancy sé que la cuida y sigue promoviendo su causa, ahora desde un plano diferente.

Hasta siempre querida profe. Hasta siempre querida ecologista.

Economista Daniel Vasquez.