Telo Toba Igualada de Gil triunfa en España con su caja de colores, sus pinturas y su valentía

En este recorrido de palabras que en Comunicación Continua hemos ido haciendo para develar un poquito de la esencia de las mujeres venezolanas, heroínas multifacéticas que trabajan duro, que se esfuerzan diariamente, pero que nunca dejan de tejer sueños alrededor del bienestar de sus familias, hoy pudimos entrevistar a una artista maravillosa a la que, estamos seguros, en Mérida, muchos recordarán porque asistieron o mandaron a sus hijos a la Academia Colorín (Academia de dibujo y pintura) donde, gracias al estilo pedagógico de enseñar de su profesora, los alumnos aprendieron a plasmar con colores y formas ese mundo ideal y lleno de imaginación, que se refleja en una obra de arte. Por esa razón, sentimos una inmensa alegría al poder compartir con Telo Toba Igualada de Gil, algunos detalles de su existencia fuera de nuestras fronteras, porque como ella nos dice: “Tuvimos que tomar la decisión de dejar nuestra ciudad y nuestro país debido a la situación política de Venezuela. Fue muy difícil pero seguimos siendo una familia unida, estamos trabajando en pro de reencontrarnos lo más pronto posible”.

A.E. Telo, ¿dónde naciste?

T.G.- Nací en Puerto Ordaz, Venezuela, mis Padres, españoles, se sentían orgullosos al decir que yo era Venezolana (la única de la familia), hasta me compraron una bandera de Venezuela para que la colocara en los días festivos. Como anécdota te cuento que aquí en España los vecinos me llaman la venezolana y en Venezuela mis vecinos me llamaban la española. Nací -continúa explicando- en un hogar con padres sin miedo; ellos fueron los primeros en salir de su país natal, España, y cruzar el Atlántico. Recuerdo de pequeña ir y venir en barco, imagínate eso, eran como 12 o 14 días en altamar, ¡lo pasábamos en grande! Monserrat y Begoña eran los nombres de los transatlánticos en aquella época; mi hermana Lupe y yo éramos unas niñas y lo disfrutábamos un montón: Venezuela-España y España-Venezuela.

A.E.- Al residenciarte en Venezuela, ¿dónde viviste?

T.G.-Viví en Puerto Ordaz y allí nació la Academia Colorín, una Academia de dibujo y pintura que fundé, hace ya más de 30 años. Luego fui a Mérida y seguí con mi pasión por la enseñanza del dibujo y la pintura para niños y jóvenes. También en Mérida estudié arte, farmacia e hice una maestría en gerencia empresarial, paralelamente continuaba dando mis clases. Me enamoré y me casé con un gran hombre, tuve a mis hijas y construimos una familia.

Telo tiene unos ojos que brillan con luz propia y una mirada verde claro muy expresiva. Su larga cabellera y su sonrisa la caracterizan, pero aun cuando es menuda y parece frágil, lleva en su fuero interno un volcán de fuerza telúrica que la acompaña y la guía para lograr sus metas aun a costa de grandes sacrificios, como el de dejar a su querido esposo, a su casa y a sus mascotas, en busca de un futuro prometedor para sus tres princesas: sus hijas.

A.E.- ¿Qué ha sido lo más difícil que has tenido que enfrentar en esta nueva vida en Tenerife?

T.G- Lo más duro ha sido tener que vivir lejos de mi esposo, Ricardo Gil Otaiza, eso ha sido lo más triste. Y también, lejos mi hermana Lupe, porque siempre hemos sido muy unidas. También el tener que dejar a mis alumnos de la Academia Colorín, ya que muchos de ellos crecieron con nosotros. Hoy en día algunos de mis exalumnos son arquitectos, diseñadores e incluso están abriendo sus propias academias de arte. ¡Les deseo el mayor de los éxitos a todos ellos! Mis alumnos son quienes me han permitido continuar con mi sueño. En estos momentos estamos abriendo nuestra propia página Web, la cual pueden visitar y en ella encontrarán información diversa que les será de utilidad. Pueden entrar a través del siguiente enlace: www.academiacolorin.com, refiere Telo con mucho orgullo.

Telo, es una mujer muy preparada profesionalmente, estudió Farmacia en la ULA, dio clases, pero su sello distintivo, lo que fluye por sus venas es su amor al arte, que la impulsa a crear obras de extraordinaria belleza al combinar magistralmente el dibujo y la pintura. Sus paisajes, figuras, retratos, aves, árboles, bodegones, atardeceres y amaneceres muestran el juego de luces, sombras y la maestría se hace presente en cada cuadro. Y… he allí el éxito que tiene al enseñar a otros, porque puede y sabe trasmitir aquello que conoce, siente y ama.

A.E.- Cuéntanos un poco sobre tu academia en España

Ahora en Tenerife, la Academia Colorín tomó una variante, de presencial pasó a ser Online debido a la situación del Covid-19. Mis estudiantes -explica la profe Telo con entusiasmo- que en este momento están distribuidos por todo el planeta, se conectan dos veces a la semana con nosotros para dibujar y pintar. Son niños y jóvenes capaces de soñar, y eso es muy importante.

Tener que decir adiós, cuando no queremos decirlo, es una sensación pesarosa; tener que emigrar obligados por las circunstancias, no es la idea. Viajar y descubrir otros lugares ¡claro que sí!, pero con la seguridad de que al regresar, estarás en tu tierra, la que te pertenece por derecho, donde están tus querencias; así debería ser. Por esa razón, no perdemos las esperanzas de que muy pronto nos volvamos a encontrar, bajo el mismo cielo, respirando el mismo aire puro de nuestra Sierra Nevada, y que Colorín abra nuevamente sus puertas y ventanas para que un arcoíris de colores resplandezca en el horizonte venezolano.

Gracias Telo, por brindarnos esta conversación llena de tantas vivencias interesantes y en la que, una vez más, se pone de manifiesto que la mujer venezolana triunfa a donde quiera que vaya, porque su esencia es de coraje y de valentía.

Redacción: Arinda Engelke. C.C.

11-07-2021