Toda acción tiene su reacción, más aún sus beneficiados y perjudicados

Cuando evaluamos todas las circunstancias que tenemos que sobrellevar en esta crisis venezolana, nos damos cuenta de lo cuan resilientes y pacientes hemos sido, aplicándolos a todas las áreas y sectores, incluyendo en los hospitales que es donde menos debería darse, también en nuestro trabajo y tiempo. 

Actualmente en el Estado existe una gran escasez de gasolina, en la ciudad de Mérida los ciudadanos tienen que pasar días en las colas junto a sus vehículos para evitar que sean hurtados o incluso peor, que sean desvalijados. Las acciones del gobierno nacional han sido fútiles ante la tan avanzada problemática, se han visto gandolas que han sido saqueadas en varias zonas de Mérida y la respuesta inmediata del mismo es agredir con gas lacrimógeno a los merideños que ya se sienten cansados de tan humillante situación.

A pesar de los hechos, nos hemos acostumbrado a permanecer en colas; no solo para surtir gasolina, sino colas para todos los aspectos de la vida cotidiana de cualquier ciudadano, para la compra de los alimentos, para acceder al efectivo en el banco, para el pago de servicios, transporte, punto de venta, en fin para infinitas actividades, y lo más perjudicial es que estamos dejando a un lado lo que en realidad deberíamos enfocarnos como sociedad, que es el construir un nuevo país. 

El pensar de manera individual nos ha alejado, el no ser empáticos con la situación de los muchos merideños que se mantienen en cola para el combustible es una muestra de ello, más aún cuando sabemos que dicha situación después nos afectará a todos por el hecho de no contar con gasolina para transportar los alimentos que vamos a consumir. Sin embargo, se sigue pensando y actuando con el «quítate tú para ponerme yo» sin tomar en cuenta las consecuencias de las acciones que tomamos y a quienes perjudicados. Por: Marcela Castro-Practicante Unica