Totalitarismo y terrorismo de Estado

Por: Juan Carlos Delgado Barrios*

Venezuela vive horas aciagas, el totalitarismo avanza a pasos agigantados, la intervención y el control de la institucionalidad y la vida ciudadana que es uno de los objetivos del régimen lo desarrollan de manera blindada con una batería de leyes que son inconstitucionales. Con esa “ilegalidad” abusan del poder violando las libertades ciudadanas, incluso los derechos humanos fundamentales. Desde los días de las listas Tascon y Maisanta que fueron instrumentos miserables para darle una lección a todos aquellos que osaran a firmar en contra del régimen haciendo uso del derecho constitucional del referéndums, hasta los días de hoy donde la protesta ha sido criminalizada y declarada actos de terrorismo y de delito de lesa patria. La amenaza, la intimidación, la persecución, la descalificación son parte de sus estrategias de gobierno que en nombre de su llamada revolución caen en abierto terrorismo de Estado.

La coacción y persecución a los medios de comunicación independiente a los fines de limitar el derecho de expresión y de opinión e información a la sociedad venezolana ,en varios momentos ha tenido formas diferentes de terrorismo de Estado, ejemplo: ataques a los periodistas por grupos de fanáticos oficialistas promovido por el discurso de odio desde el alto gobierno, cierre de emisoras de radio y televisión, y ahora, creando limitaciones a los medios impresos para la compra de los insumos, papel, tinta y repuestos para sus equipos que los llevaría irremediablemente al cierre. El silencio informativo frente a una monstruosa cadena oficial de comunicación que minimiza, o calla definitivamente, la voz disidente secuestrando la verdad de la información es un velado terrorismo de Estado. Cuando hay limitaciones coercitivas para que la prensa informe lo que sucede y opina el país se dice que un manto de oscurantismo ha sido lanzado a la sociedad para oprimirla aprovechándose de las tinieblas de la ignorancia y la manipulación de la verdad.

Cuando la justicia se utiliza como arma de venganza política configura un terrorismo de Estado, jueces que responden a la voz y orden del partido de gobierno, procesos judiciales amañados e intencionados, presos políticos con juicios interminables, corrupción de funcionarios judiciales para favorecer al victimario en desmedro de los derechos de justicia de la victima, liberaciones de delincuentes confines inconfesables. La partidización de los tribunales y de las policías es parte de una estrategia de convertir a este poder público en cuerpos de apoyo a la revolución, no es casual que se autodenominen desde el Alto Tribunal (TSJ) hasta las policías de los pueblos como socialistas, revolucionarios y chavistas. Son en definitiva instituciones para defender a la revolución y para “defender” al Estado de los enemigos de la revolución. Cuando la justicia no es equilibrada y esta terciada y controlada por el poder ejecutivo se dice que hay abuso de poder que es violatorio de los derechos humanos.

Reformar la ley de las Fuerzas Armadas a los fines de convertirlas en fuerzas de defensa de la revolución y del socialismo hace que los que se oponen al socialismo sean visto por el cuerpo castrenses como enemigos internos y como aliados de fuerzas imperiales que amenazan la soberanía nacional, esto significa colocar las armas de la república al servicio de una parcialidad política en particular que atemoriza a la sociedad. Esto unido, a la conformación de grupos paramilitares, milicias, colectivos y motorizados armados que son utilizados como grupo de choque para “disuadir” a las manifestaciones de protesta que derivan del descontento creciente establece una forma de terrorismo de Estado, porque busca atemorizar a la población civil y de advertencia a los militares institucionales. Esto se agrava con la presencia de personal cubano en la estrategia y la gestión de la política militar y de represión del régimen, así como la criminalización de las manifestaciones de protesta a las cuales reprimen con saña como si fueran los “enemigos internos” a los cuales hay que aniquilar.

El control de los medios de producción para destruir la empresa privada, limitar la propiedad privada y la generación de riqueza por ser estos elementos fundamentales del capitalismo, modelo económico éste que el socialismo totalitario le ha declarado la guerra, esta conduciendo, por una parte, a una persecución implacable a los empresarios y comerciantes, cierre de empresas, sanciones y cárcel al transferirle la culpa a estos del fracaso del modelo de economía socialista que han pretendido imponer. Por otra parte, han creado por la crisis del modelo de distribución de la divisas, de los alimentos y del esquema importador del Estado un desabastecimiento y escasez que viola los derechos humanos de los consumidores y promueve grandes mafias de “comerciantes importadores” bajo la protección intima de altos funcionarios del régimen. Obligar a los venezolanos a colas de “racionamiento” selectivo territorial para comprar sus alimentos es una manera de humillar y encaminar a minar la dignidad y la moral del pueblo, esto es terrorismo de Estado cuando tiene propósitos promover el control de la sociedad a través de la inseguridad alimentaria y el temor de que una hambruna pueda desarrollarse en cualquier momento. El hambre como control social.

*Profesor Titular (Jubilado) Universidad de Los Andes. Email juancdula@yahoo.es