Un país petrolero y sin gasolina

Por: Angélica Villamizar…

El mal manejo de la principal empresa del país, además de la paralización de todas las refinerías, sumado a las sanciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos han hecho que la escasez de gasolina sea alarmante, más en estos momentos de pandemia, que disminuye la movilidad de los ciudadanos para poder satisfacer sus necesidades básicas de alimento y salud. Cada día se observan más desoladas las avenidas y mucha gente caminando.

Venezuela, es uno de los países con mayores reservas de petróleo y no tiene gasolina, qué ironía… o más bien, qué irresponsabilidad. Destruyeron la empresa más importante del país, por la mala gerencia, por la corrupción desenfrenada. Las refinerías paralizadas en su totalidad, por momentos se anuncia el reinicio de sus actividades, prometiendo la poducción diaria de 800.000 litros, pero rápidamente vuelven a anunciar que se volvió a paralizar.

Las autoridades no explican las razones reales de por qué la industria petrolera está en tan paupérrimas condiciones. No explican por qué la producción nacional pasó de 3 millones de barriles diarios en 2013 a unos 373.390 barriles diarios actualmente, por qué no hay gasolina o por qué no se produce sino que se importa. Solo hacen acusaciones, están echándose la culpa unos a otros y no asumen que entre todos acabaron con la estatal.

Mientras tanto, han sido varios los conejillos de Indias que han sido arrestados por venta ilegal de combustible, militares de la Guardia Nacional de distintas jerarquías, pero no se han sancionado a los culpables de causar esta destrucción.

Esta escasez se comenzó a agudizar a partir del pasado mes de mayo, y ha hecho que los merideños pasen muchos días en fila con sus vehículos en las estaciones de servicio para poder, algún día, surtir de gasolina; estas filas se ven tanto en estaciones con precios subsidiados así como en las que cobran con divisas. Las personas han pasado hasta una semana esperando que la gandola llegue y mientras tanto son increíbles las adversidades por las que pasan.

En esas filas hay una excesiva violación de derechos humanos, comenzando por el abuso de autoridad de los funcionarios militares y policiales que están en las estaciones de servicio cumpliendo supuestamente labores de “orden público”, cuando lo que realmente hacen es alterarlo. Se ha visto cómo algunos funcionarios de PNB quitan las placas a vehículos, o toman vídeo de las placas para luego no permitirles surtir.

A todo ello, se suman las adversidades naturales, el sol, el frío, la lluvia. Hay personas que pasan el día sin poder alimentarse, ya sea porque no tienen dinero para comprar afuera o por no tener quien les lleve alimentos, sin poder salirse de la fila por no perder su puesto.

Y como si no bastara tanta inclemencia, después de tantos días en la fila, el gobierno informa a última hora que la semana donde se esperaba surtir de gasolina la suspendían y el motivo que dan es por la generación de un foco de contagio del Covid-19 en estos sitios.

Entonces, las únicas opciones que tienen para surtir gasolina son hacer estas filas de hasta una semana o en el mejor de los casos las famosas VIP, anotarse en listas de espera a las que hacen seguimiento a través de grupos de WhatsApp creados para ese fin, o comprarle a los revendedores que cobran hasta tres dólares por litro.

En la cara de las personas se nota rabia, cansancio, tristeza, fatiga, ansiedad, desesperación. Y todos nos preguntamos, hasta cuándo tanto desastre.

 

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24-09-2020 (11)