Una Nación asediada

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

El conflicto en desarrollo en Ucrania ha desnudado la capacidad maligna de un gobernante totalitario, con intenciones expansionistas inagotables. Tras meses de escalada de las tensiones y la acumulación de tropas, las fuerzas armadas rusas invadieron Ucrania el 24 de febrero, y desde entonces el país está envuelto en un conflicto armado de una magnitud inimaginable, que no se veía en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. La guerra está provocando un enorme sufrimiento en la población civil. La situación humanitaria sigue siendo sombría, ya que las autoridades ucranianas informan hasta el momento de un éxito limitado, a la hora de garantizar la evacuación de civiles de las zonas más afectadas.

Toda la nación asediada, por ello ríos de refugiados ucranianos siguen fluyendo desde las ciudades en dirección a zonas seguras. Se estima que en lo que va del conflicto más de 2,5 millones de personas han salido buscando cobijo en países seguros, y otro millón permanecen desplazados dentro del país debido al rápido deterioro de la situación y a las acciones militares llevadas a cabo por las tropas del Kremlin en el país. El tablero geopolítico se ha convertido en un escenario de sanciones y amenazas, en el cual, son los inocentes quienes llevan la carga mas pesada. De una operación militar especial para defenderse, se ha convertido en una carnicería brutal.

El cerco económico y financiero impuesto por la comunidad internacional es amenazado con una guerra nuclear por parte del agresor. Tremenda irresponsabilidad raya en lo irracional. En un conflicto de ese tipo nada quedara en pie. Los chantajes desesperados lanzados por Putin reflejan el desastre de la operación militar, patinando en el lodazal por la acción temeraria y admirable de la resistencia ucraniana. Situación que puede llevar al ejercicito ruso a cometer desmanes y abusos, superiores a los ya realizados. En definitiva, una Nación soberana invadida por un agresor despiadado escondido en una operación militar especial de defensa, para ampliar territorio y dominio.

Aunque las comparaciones puedan ser detestables, los impactos de la guerra en Ucrania son inmediatos en el número de refugiados, desplazados y fallecidos, que califican el conflicto como un evento que produce una crisis humanitaria compleja instantánea. Lo cierto es que en Venezuela se vive una situación crítica, dosificada en el tiempo para hacer la vida insoportable. Esto ha producido la mayor crisis migratoria del continente. El colapso que experimenta la Nación en lo social, económico y político es horrendo. Tristemente Venezuela, en manos de estos revolucionarios, dejó de ser una nación para devenir en una Tiranía operada por delincuentes.

Después de estos largos e insoportables años de controles, derroches, desfalcos, y saqueos, adicional a atropellos y humillaciones tortuosas, injustas y despóticas, lograron el hecho concreto de: empobrecer a un país como nunca antes en la historia, limitados sus ciudadanos de toda condición humana y reducidos a seres de instintos básicos, como comer, reproducirse y resguardarse. El país convertido en un campo de concentración, cercado por sus fronteras. A pesar de no existir una guerra convencional, los efectos son similares. Los ciudadanos abandonan el país buscando oportunidades en otros, los enfermos se apagan lentamente en los hospitales y casas personales, sobre todo afectados por una pandemia muy mal gestionada.

Una nube de tinieblas y oscuridad recorre el territorio nacional, dejando a su paso un terreno desolado y seco carente de toda propiedad fértil para la vida. Pareciera que los tanques con sus cadenas fumigaron todo a su paso.  Los servicios básicos y el tejido vial muestran las huellas de los bombardeos de la negligencia y la corrupción. No fue necesarios morteros, ni la artillería, ni mucho menos cohetes y drones para acabar con toda una Nación. El socialismo del siglo XXI es el arma perfecta para destruir un país, con una muy baja o nula resistencia.

Decretos de estados de excepción por circunstancias económicas y sociales, han facilitado la creación de estructuras militares territoriales especiales, vigentes actualmente, que actúan con poderes superiores a las autoridades escogidas por el pueblo en procesos electorales. Toda la estructura de poder civil, paso a ser un agregado de los cuarteles. En pocas palabras la nación tomada por un ejército de ocupación. En Venezuela no fue necesario la invasión de un ejército foráneo, la unión cívico militar de mafiosos y forajidos fue suficiente para destruirla.

La guerra en el país tropical es entre la población que sobrevive a condiciones de exterminio selectivo y una banda de malhechores, que se repartieron el mismo como botín de corsario. O te unes como mercenario tarifado por el régimen o simplemente terminaras por sucumbir, por condiciones de vida inaguantables. La revolución avanza con nuevos bríos y acomodos, sin importarle los cadáveres y heridos dejados en su transitar, como los tanques y aviones rusos en los terrenos fecundos de Ucrania. Comportamientos similares, con tácticas y medios diferentes, pero con resultados iguales: empobrecimiento y destrucción de una Nación.            

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14-03-2022