Por: Angélica Villamizar…
“María pasaba las silenciosas horas de la noche en la unión más estrecha con Dios, y mientras oraba, el Verbo tomó posesión de su morada creada; de repente, el Arcángel San Gabriel se le presentó para pedirle de parte de Dios su consentimiento para la Encarnación….María aceptó con humildad. Entonces, el Verbo se había hecho carne y aunque todavía invisible para el mundo habitaba ya entre los hombre a quienes su inmenso amor había venido a rescatar”.
Y así comenzó la historia de una nueva oportunidad para la humanidad. El Señor, nuestro Dios, con su inmenso amor nos entregó su más preciado tesoro, su hijo, para el perdón de nuestros pecados.
En estos tiempos de pandemia, y en medio de una Venezuela que atraviesa por una crisis económica, política y social sin antecedentes, también Dios nos da otra oportunidad, es tan grande su amor por nosotros, que a pesar de nuestros errores, de nuestros pecados, nos ve con ojos de misericordia.
Con una esperanza infinita, en esta Noche Buena, cuando nos disponemos a celebrar el nacimiento del Niño Jesús, algunos en familia, otros con amigos, en nuestro país o en un país hermano, es preciso que pidamos al Niño Dios que nos enseñe a valorar la vida, que nos dé sabiduría y temple para enfrentar tantos desafíos que se nos presenta, sobretodo, en un momento en que la humanidad está siendo azotada con terribles virus, como enfermedades, odio, envidia y muchos sentimientos malos que nos están apartando cada día más del camino del bien.
Dar, recibir, perdonar, amar, sentir, compartir, son valores que agradan a Dios y que Él quiere que estén en nuestro corazón. Sigamos con esmero ayudando a los demás, brindando amor a los más necesitados.
Respeto y consideración especial merecen todas esas personas o grupos de personas que defienden los derechos humanos, que ayudan al prójimo sin esperar nada a cambio. Venezuela necesita hoy la fuerza para enfrentar como Nación un mundo presente y futuro cada vez más difícil, más intolerante. Transformemos nuestros corazones con alegría, seamos como los niños que están a la espera del nacimiento del Niño Dios, que el regalo que destapemos sea una nueva historia para nuestra patria, una reconstrucción del país.
Trabajemos más unidos para que no sigamos viendo cómo millones de venezolanos que salieron desesperados a buscar refugio por no aguantar la situación del país, hoy son despreciados en otras partes del mundo.
Para lograrlo, involucremos más a Dios en todo momento, en todo lo que hacemos, en nuestros hogares, en el trabajo, en la familia, con los amigos, en nuestros proyectos de vida. Inculquemos valores en nuestros hogares que desde allí comenzará la nueva oportunidad.
Correo: amvs286@gmail.com
24-12-2020 (24)




